Presupuestos Generales

Gobierno y Podemos manejan 4 alternativas para sustituir el impuesto a la banca

El equipo de Sánchez no creará un impuesto específico que recaiga sobre los bancos, pero sí sigue abierto a hacer modificaciones en los que ya existen para que el sector financiero aporte más al Estado

La ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, en el Congreso
La ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, en el Congreso Agencia EFE

El Gobierno ha renunciado definitivamente a crear un nuevo impuesto para gravar a los bancos, una de las propuestas estrellas del PSOE cuando aún era oposición. El rumor llevaba semanas sobrevolando las redacciones españolas y este lunes lo ha confirmado el lunes el presidente, Pedro Sánchez, en una entrevista radiofónica. Pero cuidado, eso no significa que vaya a renunciar a gravar más a los bancos y las grandes empresas, algo que en estos momentos le exigen sus socios para apoyar los Presupuestos.

Hay que recordar que el PSOE incluyó en el Presupuesto alternativo que presentó cuando estaba en la oposición un impuesto finalista para pagar las pensiones con el que quería recaudar 1.000 millones al año. No era la única propuesta que incluía el documento, pero sí quizá una de las más llamativas por ir contra uno de los grupos empresariales más blindados en España.

Hoy esa idea, ya no está sobre la mesa. Pero fuentes próximas a las negociaciones aseguran que se mantiene la intención de que los bancos paguen más de lo que pagan en estos momentos. Lo que no se ve capaz de hacer el PSOE ahora mismo es crear una nueva figura impositiva vinculada directamente a los bancos. Y es que el presidente no solo se está reuniendo con los partidos políticos, también con los lobbies y las empresas, que han presionado mucho al Ejecutivo para evitar la subida fiscal.

Las alternativas

Pero los bancos no aprueban los Presupuestos y si el PSOE no da algún paso al frente en este sentido, no podrá contar con el apoyo de la formación morada en el Congreso. Por eso trabaja ya en una serie de alternativas que podrían hacer que los bancos contribuyeran más a las arcas públicas sin necesidad de crear ese impuesto, como ir un poco más lejos en el Impuesto sobre las Transacciones Financieras, tocar Sociedades sin dejar que los bancos se libren de la subida o gravar cosas que hasta ahora no tributan, como los dividendos repatriados.

Por ejemplo, en el planteamiento inicial que hizo el Gobierno del Impuesto sobre las Transacciones Financieras dijo que gravaría solo la adquisición de acciones de sociedades españolas que coticen en un mercado regulado y con un valor de capitalización elevado. Y para Unidos Podemos no es suficiente. La formación morada quiere que se graven otras operaciones que resultan aún más especulativas, como las de productos derivados. Gravar este tipo de operaciones podría mejorar la recaudación de la nueva figura en unos 2.000 millones y, sobre todo, desincentivaría su uso.

Unidos Podemos quiere el tipo mínimo de Sociedades se aplique sobre el resultado contable de las empresas

En el Impuesto de Sociedades también hay algo de recorrido. El Presupuesto alternativo del PSOE contaba con un tipo mínimo del 15% para este impuesto, cuyo tipo efectivo hoy apenas supera el 6%. Para hacer que este cambio se produzca de forma real, la formación morada pide que el tipo mínimo se aplique sobre el resultado contable de las empresas y no sobre la base imponible, que es la cuantía que queda tras aplicar las deducciones del tributo.

En la base imponible, por ejemplo, no se incluyen los dividendos repatriados del extranjero por parte de las compañías, que hoy superan los 80.000 millones de euros. Si solo se tributara por un 10% de estos dividendos, la recaudación de Sociedades podría mejorar en algo más de 2.000 millones, que es lo que cuesta actualizar las pensiones en línea con el IPC. Y se podría ir algo más lejos para mejorar considerablemente los ingresos de este tributo y tener más capacidad de gasto.

Los DTA, en el punto de mira

La última baza que queda sobre la mesa para elevar la tributación de los bancos es a través de la tributación en la conversión de los activos fiscales diferidos, conocidos como DTA. Son ayudas en forma de créditos fiscales que se dieron a los bancos en los momentos más duros de la crisis para compensar al aumento de las provisiones que tuvieron que hacer. Estos DTA se contabilizan como capital de cara a las ratios de solvencia y permiten reducir la factura en el Impuesto de Sociedades.

Fuera de estas medidas que se centrarían únicamente en elevar la fiscalidad de los bancos, el Gobierno y Unidos Podemos trabajan también en otras iniciativas fiscales, como las subidas en la imposición verde y el incremento del IRPF a las rentas más altas. De momento, el Gobierno se ha mostrado partidario a fijar el umbral de la subida en 150.000 euros, pero la formación morada espera incluso que vayan un poco más lejos y rebajen la cifra. 

Lo que está claro es que el Gobierno no podrá renunciar al impuesto a la banca sin ofrecer algo a cambio. Necesita el apoyo de los grupos para sacar adelante su propio Presupuesto (actualmente gobierna con el último que elaboró el PP) si quiere asegurarse su estancia en La Moncloa hasta 2020. Sánchez se ha dado hasta noviembre para poder negociar, no tiene tiempo que perder.



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