EMPLEO

La Airef cree que el Gobierno malgasta hasta 6.500 millones en políticas de empleo

Considera que la calidad de ese gasto es cuestionable y recomienda al Gobierno que copie el modelo de Alemania para repartir los fondos

José Luis Escrivá, presidente de la Airef
José Luis Escrivá, presidente de la Airef

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) considera que el Gobierno reparte de forma "deficiente" un total de entre 6.100 y 6.500 millones de euros cada año en políticas públicas de empleo y cuestiona la calidad de ese gasto y su eficiencia. 

"La Airef concluye que existen claras deficiencias que ponen en cuestión la calidad del gasto en Políticas Activas de Empleo y considera necesario identificar qué programas, servicios e itinerarios son más eficaces para poder hacer una asignación eficiente de los recursos públicos", recoge la institución en su tercer informe sobre la revisión del gasto público (Spending Review) destinado a evaluar la eficacia de las políticas públicas de empleo en el país, que se canalizan principalmente a partir del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE, el antiguo INEM). 

La institución presidida por José Luis Escrivá recoge que ese presupuesto total, que no se puede conocer con exactitud por falta de datos e información y por la complejidad del flujo del dinero, está en línea en términos absolutos y en porcentaje sobre PIB con el de otros países de nuestro entorno como Alemania, Francia, Italia, Holanda o Dinamarca.

Sin embargo, si se analiza el gasto que hace el Gobierno por desempleado, España destina una cuantía muy inferior a la de otros países.

La Airef resalta también que el uso que se hace en España del SEPE es muy inferior al de otros países, como Alemania, donde el 100% de las vacantes de empleo pasan por su servicio público de empleo. "En España es un porcentaje muy pequeño. Además, según un informe de la OCDE, España es uno de los países en los que menos confianza tienen los parados en encontrar un puesto de trabajo por medio del servicio público de empleo". 

Distribución de fondos

Ese presupuesto se reparte destinando un 40% a incentivos a la contratación (en Alemania suponen un 20%), un 25% a formación, un 15% a orientación y el 20% restante a creación de empleo público y apoyo al emprendimiento. 

El sistema de subvenciones a la formación es bastante cuestionable"

La Airef considera que el porcentaje destinado a orientación "funciona razonablemente bien", mientras que cree que el dedicado a formación "no tiene tan buenos efectos y son más a medio plazo", por lo que insta al Gobierno a que vea "a quién se aplica y con qué tipo de curso de formación". 

Esta institución ha analizado también el comportamiento de las oficinas públicas de empleo en distintas comunidades autónomas y ha detectado que aquellas que están mejor puntuadas por su eficacia (como la de Aragón) están ubicadas en las comunidades autónomas con tasas de paro inferiores.

Insisten en que no tiene porqué existir una relación de causalidad (que haya menos paro porque estas oficinas funcionen mejor) pero que sí se produce una correlación entre ambas cosas. 

Propuestas: hacia el modelo alemán

La Airef considera que "el paro es el problema número uno de la sociedad española, que tenemos un gran reto hasta conseguir políticas activas de empleo eficaces y que es necesario tener una evaluación constante de la eficiencia de las políticas públicas de empleo", por lo que ha elaborado 27 propuestas para intentar mejorar esta situación. 

Sugieren al Gobierno que se fije en Alemania para copiar sus "buenas prácticas" y mejorar el sistema de reparto de fondos, ya que allí por ejemplo se reparten incentivos a los trabajadores de las oficinas que mejor funcionan y se tiene en cuenta el presupuesto ejecutado, mientras que en España a veces sólo se ejecuta un 60% del total presupuestado. "Es algo que hay que solucionar".

En Alemania existe un ranking público de cómo funcionan las oficinas de empleo y el ciudadano puede elegir a cuál va

Proponen también que el presupuesto se diseñe de forma plurianual, que se revisen las subvenciones y se valore la posibilidad de recurrir a la colaboración público-privada, y sobre todo que se permita medir la "trazabilidad de los gastos".

Piden que haya una evaluación sistemática para medir la eficiencia y que se siga el modelo alemán: que en cada oficina de empleo público se fija un objetivo de cuántos desempleados quieres colocar para saber qué estrategia debe seguir cada una de ellas.

En cuanto a la formación, reclaman que los centros tengan áreas que se dediquen a captar ofertas de empresas, definan perfiles de empleos en función de las empresas, se lleve a cabo formación bajo demanda (ya que acusan a los centros de que actualmente su oferta de cursos de formación es muy rígida) y que se cuantifiquen los costes de la prestación de esos servicios.

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