Quien piense que Eurovisión es un festival musical, está equivocado. En los últimos años este fenómeno televisivo se ha convertido en un gran espectáculo en el que tan importante es la canción que se defiende como el envoltorio con el que se cubre. Pantallas, hologramas, pirotecnia, coreografías... este sábado volveremos a dejarnos sorprender con una nueva edición del festival en el que cada país intentará, en sus tres minutos de rigor, ganarse los votos de los espectadores y los jurados profesionales.

En estas espectaculares puestas en escena, uno de los elementos primordiales es el estilismo. En la historia de Eurovisión hemos podido comprobar cómo el vestuario es capaz de llevar a un país hasta el triunfo. ¿Ejemplos? Cualquier eurofan que se precie te nombraría los cambios de ropa de la cantante letona en 2002 o las míticas cintas del vestido de Turquía al año siguiente. Y es que sobre el escenario se ha podido ver de todo, desde vestidos convertidos en proyectores de video, americanas que se parten por la mitad o abrigos que desaparecen por arte de magia. Y sí, en la edición de esta noche nos seguirán deleitando con este tipo de sorpresas.

También hay que hablar de Eurovisión como creadora de 'looks' inolvidables. Es imposible olvidarse de la revolución que supuso el estilismo de ABBA o los diseños que el eurofan Gaultier ha creado para algunas representantes como la torera de plumas de Dana Internacional. Aunque tampoco nos hace falta salir de nuestras fronteras porque en España tenemos modelos míticos como el mono de flecos de Salomé firmado por Pertegaz, la escandalosa minifalda de Massiel o los famosos agujeros del vestido de Karina (que hoy estarían de plena tendencia).

Después de un año sin celebrarse, este año Eurovisión viene con más fuerza que nunca y volveremos a ver vestuarios que darán mucho que hablar, ya sea para bien... como para mal. Tampoco podemos olvidar que el festival es un hervidero de meteduras de pata a nivel estilístico. Si no puedes aguantar más, en Vozpópuli te hemos hecho un resumen de lo mejor y peor en moda que podrá verse en esta edición del 2021. ¡Prepárate a votar!

Vestuarios de 'twelve points'

Chipre es uno de los países favoritos para llevarse el triunfo así que el vestuario debe de estar a la altura de las expectativas. La cantante chipriota ha decidido presumir de cuerpo enfundándose en un body repleto de flecos de pedrería al más puro estilo 'Chicago'. Un vestuario con mucho movimiento que se luce durante la actuación gracias a una intrépida coreografía.

El resto de la elección del look no viene más que a destacar el vestuario y es que el tono pálido de la cantante, su cabellera platino o el calzado glitter contrastan con el rojo del equipo de baile convirtiéndola en la gran protagonista de la canción 'El Diablo'.

Actuación de Chipre en la primera semifinal del festival Eurovision Song Contest

Moldavia también ha querido sumarse a esta fiebre cabaretera eligiendo un outfit muy similar al de la representante chipriota. Al elegir una manga larga, esta versión es más recatada pero sienta igual de bien a la cantante, sobre todo en su vertiginoso escote, algo muy difícil de conseguir en este tipo de diseños.

La representante de Moldavia en Eurovisión Gtres

El vestuario de la cantante israelita es de esos que vienen con sorpresa. La cantante Eden Alene comienza su actuación enfundada en un vestido corto blanco con estampados metálicos a juego con el estilismo de su cuerpo de baile. Una buena elección que hace destacar a otros elementos del look como el impresionante tocado capilar, la larguísima melena de trenzas, las kilométricas uñas o un make up de fantasía.

¿Qué sería de Eurovisión sin trucos de ilusionista? Al final de la canción, la cantante hace desaparecer su outfit original para dejar al descubierto un increíble vestido de transparencias realizado con cuerdas que se camuflan con su propio pelo haciendo difícil identificar donde empieza uno y termina el otro.

La cantante de Israel con el segundo de sus looks sobre el escenario Gtres

Si hay una prenda que destaca entre los más de 40 outfits que se podrán ver este año en Eurovisión, es el top de la representante francesa. Este diseño bebe de lo mejor de la corsetería clásica con un juego de transparencias y ballenas, un favorecedor escote corazón y un corte crop top que tanto se lleva este verano. Con un diseño así, no hace falta más. Por ello es todo un acierto acompañarlo de un leggin absolutamente básico y una ausencia absoluta de joyas y accesorios.

La representante francesa en 2021 Eurovision Song Concert

Este año Portugal ha decidido transportarnos hacia un universo clásico y elegante en blanco y negro y lo ha conseguido con éxito. El cantante del país vecino luce impecable un traje de tres piezas donde los detalles, como la pajarita en formato XL o los botones de smoking de la camisa, hacen que el look sea tan perfecto que pueda parecer una postal del pasado o un perfecto outfit para hoy en día. Todo coronado por un sombrero blanco que bien podría convertirse en tendencia en unos meses.

La actuación de Portugal en la segunda semifinal Eurovision Song Concert

Un cero en estilo

Manizha es el nombre de la reivindicativa cantante rusa que ha decidido apostar también por un cambio de vestuario a lo largo de su actuación. El problema es que en su caso cuesta elegir cuál de los dos 'looks' es peor. El primero es un traje regional de su país, algo muy eurovisivo si no fuera por su tamaño XXL que le hacen parecer un disfraz de sumo esperando a la vaquilla del 'Grand Prix'.

Cuando piensas que la cosa no puede ir a peor, al menos a nivel estético, la cantante abre la puerta de su vestido (sí, es tan grande que tiene puerta) y desvela su look definitivo que no es ni más ni menos que un mono de obrero rojo. Solo le falta la careta para pasar por un personaje de 'La casa de papel'.

La representante de Rusia en su actuación en Eurovisión Gtres

Lo más importante para que un estilismo sea bueno, es que resulte favorecedor. Por ello no podemos dejar pasar el look del presentante suizo que, ni intenta ocultar los defectos del cantante, ni realza sus virtudes. Un desastre total que más bien parece un niño que ha heredado la ropa de su hermano mayor.

El cantante suizo durante su actuación Eurovision Song Concert

El representante de Suecia ha apostado por un traje de chaqueta granate. Así, en la teoría, nada parece presagiar la que se nos viene encima porque a partir de ahí todo es un derroche de exageración y mal gusto. Se decide quitar las mangas para que la americana se convierta en chaleco, mezclar tejidos como el raso y el terciopelo, apostar por unos pantalones palazzo y cerrar todo ello con un cinturón a modo de batín.

Orgullosos con la elección del vestuario, lo más bestia de este 'outfit' son sus accesorios. El cuello se llena hasta arriba de bisutería hasta parecer un collarín, los dedos aparecen repletos de anillos y, como guinda del pastel, unos mitones con una pedrería XXL.

La actuación de Suecia en la primera semifinal Eurovision Song Contest

Eurovisión también es muy dado a los disfraces y un ejemplo este año lo encontramos con Noruega. Su representante se convierte en todo un ángel sobre el escenario... aunque con un vestuario que es digno de que se lo lleven directo al mismísimo infierno.

Empieza a sumar errores. Un cuerpo de pedrería de la cabeza hasta los pies sobre el que colocamos cadenas al cuello al estilo rapero, unos mega-anillos y unos brazaletes de strass (no vaya a ser que haya poco brillo ya). Sobre ello ponemos un abrigo de pelo blanco al estilo Sara Montiel y todo lo coronamos con una bandana en el pelo y unas gafas de sol para no dejarse deslumbrar por tanto mal gusto.

El cantante noruego en Eurovisión Gtres

Eurovisión es un festival con mucha pluma... pero la cantante de San Marino se ha vuelto loca con ellas eligiéndolas para una especie de bolero que no le favorece nada. Si eliges dar volumen en la parte inferior del outfit con unos pantalones bombachos, mejor que la zona superior sea lo más discreta y ajustada posible. Aunque para ser sinceros, es difícil fijarse en su atuendo cuando tus ojos no pueden dejar de mirar su melena de caniche.

Un momento de la actuación de San Marino durante la segunda semifinal Eurovision Song Concert

Ya sabemos que el amarillo es uno de los colores del año pero, por si acaso se te había olvidado, el cantante de Lituania está aquí para recordártelo. Y no un amarillo discreto, sino el piolín más vivo para no pasar para nada desapercibido.

El estilo años 80 con una americana más corta de lo habitual, la ausencia de solapas o los pantalones anchos, podrían haber sido un acierto si se hubiesen realizado en un color más discreto o se hubiese prescindido del monocolor utilizando una camiseta de otro tono.  Para complementarlo todo, unos botines blancos que también parecen sacados de otra década.

El 'total look' en amarillo del cantante de Lituania Eurovision Song Contest

El 'look' retro también es la elección del cantante holandés rescatando una torera en un tono azul flúor. Quizás sea esta pieza la única que se salve de su outfit porque la ausencia de una prenda debajo de la chaqueta o los brazaletes en formas de correas destrozan la pieza.

Eso sí, lo peor está por llegar y viene cuando el plano se abre y descubres el pantalón. Se trata de una prenda con una doble cintura con aberturas laterales y una indescriptible combinación cromática azul y negro en un juego de olas. Ni diseñado por su peor enemigo.

El representante del país anfitrión, Países Bajos Eurovision Song Contest

Todo preparado para vivir una nueva edición de Eurovisión. Esta vez, además de escuchar las canciones, recuerda no perder de vista los mejores y peores estilismos del festival. ¿Estarás de acuerdo con nuestro criterio?