"No me voy a bajar del barco, ni ahora ni nunca", repetía Pau Gasol en el postpartido de octavos de final. Y nadie dudó de su palabra. El de Sant Boi se ha entrenado con normalidad en la previa, vendaje en ristre, y será de la partida en un duelo de cuartos capital en el que España tendrá la oportunidad de redimirse de lo sucedido el año pasado en la Copa del Mundo, cuando cayó en esta misma ronda ante Francia.

Con dos derrotas ya en el debe (contra Serbia e Italia), muchas bajas y un talento "inferior al de otros años", como han repetido en varias ocasiones Sergio Scariolo y el propio Gasol, España llega a los cuartos de final con ganas de disipar las muchas dudas que incluso algunos de sus triunfos han despertado.

El rival, Grecia, invita a tirar de épica para conseguir la victoria, dado su potencial, sus muchas figuras y su impoluta trayectoria en este EuroBasket. Quizá los grandes favoritos junto a serbios y galos, los helenos cuentan con un plantel en el que están destacando, además de Printezis, Antetokounmpo, Koufos y el sempiterno Spanoulis, un resucitado Bourousis.

En el banquillo blanquiazul, además, un Fotis Katsikaris que acaba de firmar para entrenar en Murcia y que conoce muy bien el baloncesto español. "Sobre el papel, esta es la mejor Grecia de la historia", no titubeó en admitir el extécnico del Bilbao Basket. Una afirmación que asusta, aun sin el ya crepuscular Dimitris Diamantidis de por medio.

En ataque, España presenta, sin hacer demasiado ruido, los mejores números de todos los cuartofinalistas. Pero es en defensa donde está su mayor margen de mejora y el mejor punto de partida para cimentar la victoria. La mejoría de Rudy Fernández (espalda), unida a la citada de Pau Gasol (gemelo derecho), ayudan a la esperanza.

El premio por la victoria es doble: entrar en la lucha por las medallas y seguir con la puerta abierta para entrar directamente en los Juegos Olímpicos de Río. El camino es cada vez más complicado y Grecia, un rival colosal.