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El aficionado más especial de la Liga BAUHAUS ASOBAL

Sergio, afectado por el Síndrome de Down, es el alma de la hinchada del Villa de Aranda. “Siempre va con su tambor. No se pierde ningún partido”, asegura su madre, que ve en el balonmano un estímulo para toda la familia.

Sergio se abraza al capitán del Villa de Aranda, Javier Santana, tras regalarle una bufanda
Sergio se abraza al capitán del Villa de Aranda, Javier Santana, tras regalarle una bufanda Cedida por arcalle.com

El 27 de febrero no fue un día cualquiera para Sergio. Cumplía 33 años. Aquella tarde de crudo invierno burgalés se despertó de la siesta con la emoción de saber que había balonmano. Como cada sábado desde hace más de una década, cogió su tambor para desplazarse hasta el pabellón, dispuesto a disfrutar de una nueva jornada de la Liga BAUHAUS ASOBAL. No había comenzado el encuentro que enfrentaba al Villa de Aranda con el Balonmano Sinfín y en el Príncipe de Asturias ya resonaban sus golpes en el bombo.

Sergio es músico por devoción. En su familia lo saben bien. Llevan muchos años luchando para que su 87% de discapacidad y las cuatro operaciones que ha sufrido en las piernas no le impidan dedicarse a una de sus pasiones. Tras más de 15 años de esfuerzo diario en la Escuela de Folklore, donde toca percusión, este pequeño de cuatro hermanos aprovecha para lucirse con su tambor en eventos tan dispares como el desfile de carnaval o las procesiones de Semana Santa. Pero donde verdaderamente se deleita es en el 40x20. Siempre ocupa uno de los fondos del polideportivo. Siempre está sentado en la cuarta fila, muy cerca de la esquina, desde la que da rienda suelta al percusionista que lleva dentro. “Cuando hay partido va con su bombo y su maza para animar. El balonmano es un estímulo para él y también es muy positivo para toda la familia”, confiesa Felisa, su madre. “Disfruta mucho animando en cada partido y nosotros viéndole”, añade emocionada.

"Gracias a Sergio, su padre y yo ahora somos dos grandes aficionados al balonmano"

Sergio es también un hombre de equipo. No tiene un jugador favorito. Disfruta con el balonmano de todos los hombres que dirige Jacobo Cuétara, más allá de dorsales. A este arandino, afectado por el Síndrome de Down, poco le importa que el rival sea el todopoderoso Barcelona o un debutante como el Teucro. Los golpes que propina maza en mano a su tambor resuenan con la misma fuerza cada partido. Él está ahí para animar, para llevar a su equipo, el Villa de Aranda, en volandas. Para que cada partido de la Liga BAUHAUS ASOBAL sea una fiesta. Y vaya si lo consigue.

Imagen cedida por arcalle.com

“El día que hay competición se pone muy contento. Todas las actividades que desarrolla son algo positivo y ésta la ha cogido con mucha ilusión”, dice su madre, recordando que la afición por este deporte le viene de cuando el equipo militaba en la División de Honor B. No pasa tampoco por alto que la Asociación de Niños Discapacitados de Aranda y la Ribera (ANDAR), a la que su hijo acude diariamente, ya trajo a tierras burgalesas dos veces al Portland San Antonio. “Hay que abrirse caminos”, zanja al respecto.

El bombo también le sirve para protestar contra las jugadas más polémicas. “Levanta los brazos, para arriba, para abajo… Si no ganan o van perdiendo se pone nervioso”, cuenta Felisa, quien ya es una forofa más gracias a la pasión de su hijo. “Si no fuera por él, ni su padre ni yo iríamos al balonmano. Ahora somos dos aficionados”, asegura. Y es que Sergio se guía por el ambiente. “La verdad es que se entera de todo. Habla muy poquito pero en casa le pregunto por alguna jugada y se conmueve”, explica.

"Fue un detallazo"

Para emoción la que vivió precisamente el día de su cumpleaños. El partido terminó con alegría para la parroquia amarilla… y con sorpresón para él en especial. El conjunto de Cuétara, sexto en la tabla en su cuarta temporada, se impuso de manera cómoda a los cántabros por 32-25. Aquel día, sin embargo, el encuentro no finalizó en el minuto 60. Instantes después, todos los jugadores del Villa de Aranda se acercaron hacia la esquina que preside Sergio para regalarle una bufanda. “No sabía nada, le pilló todo por sorpresa. Fue un detallazo, un gesto muy bonito. Ven que está ahí constantemente, que no falla. Nos emocionó que se acercaran a él”, evoca Felisa.

Imagen cedida por arcalle.com

"Nos emocionó que los jugadores se acercaran a él el día de su cumpleaños. Se fue muy contento"

“Mira, mira, ¡qué alegría!”, reitera llena de orgullo. Y es que ese día Sergio se marchó “muy contento camino a casa”. Entre los ‘culpables’ de tal felicidad se encuentra el capitán del conjunto arandino, Javier Santana. “Fue algo muy bonito, es fiel a sus colores y a mí me enorgullece”, cuenta. Eso sí, subraya que la emoción fue mutua: “Es alguien especial que ha ido a todos los partidos y que siempre se hace oír con el bombo. Notamos mucho su apoyo”.

Desde entonces no ha habido partido de la Liga BAUHAUS ASOBAL al que Sergio no haya acudido haciendo gala de su bufanda, de la bufanda que le regalaron unos jugadores, sus jugadores, a los que corresponde cada jornada como mejor sabe, fusionando balonmano y percusión.



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