Animales

La púa de puercoespín que acaba matando hombres

Descubren que los leones que sufren heridas por intentar atrapar a un puercoespín terminan atacando al ganado y a las personas por el deterioro que producen las heridas en su capacidad depredadora.

La púa del puercoespín que acaba matando hombres
La púa del puercoespín que acaba matando hombres © Field Museum

El rey de la sabana tiene melena, pero de púas. Cualquiera que sea aficionado a los documentales de naturaleza recordará la típica escena en que un león o grupo de leones intenta hacer presa de un puercoespín africano (Hystrix cristata) y sale malparado con algunas púas en su hocico y heridas que con el tiempo terminarán infectando. Y es que estas pequeñas criaturas son de las pocas que pueden hacerle frente al más temible depredador africano, a pesar de su diferencia de tamaño.

La relación entre leones y puercoespines se conocía hasta ahora a nivel anecdótico, pero el equipo de Julian Kerbis Peterhans, de la Universidad de Roosevelt, ha querido ir más allá y ha buceado en los registros para conocer mejor el número de episodios, las situaciones que se da con más frecuencia y los efectos que terminan teniendo en los propios leones y sus presas. En un trabajo publicado este martes en la revista Journal of East African Natural History, el equipo de Kerbis ha realizado una auténtica labor detectivesca, investigando en documentos históricos, publicaciones en prensa y hasta vídeos de YouTube. El testimonio más antiguos de uno de estas interacciones se remonta a 1656, cuando un diario oficial de la compañía holandesa de comercio en Ciudad del Cabo recoge el caso de tres leones diferentes que aparecieron con púas de puercoespín clavadas en sus bocas.

El equipo ha documentado 50 casos de leones heridos o muertos tras interaccionar con puercoespines

En total, el equipo ha identificado y documentado hasta 50 casos de leones malheridos o muertos tras interaccionar con puercoespines. De los datos emergen tendencias interesantes, como que la mayoría de estos casos se produjeron en tierras más duras y secas y donde hay menos presas disponibles. Los que más se aventuran a intentar atrapar a estos espinosos animales son los leones jóvenes, en su mayoría machos. Además, en muchos de estos casos, las heridas hicieron que los leones tuvieran más problemas para cazar y alimentarse y que buscaran presas más débiles como el ganado o los humanos.

El equipo consiguió, además, escanear los cráneos de dos leones conocidos en su día como “devora-hombres”: el primero, el conocido como 'asesino de Karajani', que mató a un cazador en Kenia en 1965, y el segundo, un ejemplar identificado como FMNH 213656 del que se conserva el cráneo y que mató a 10 personas. Mediante tomografía, los autores del estudio han descubierto que uno de ellos se clavó en la nariz una púa de más de 20 centímetros y que el otro tenía un fragmento de púa incrustado en el nervio de uno de sus caninos. Además, los dos resultados se compararon con los cráneos de los dos conocidos leones asesinos de Tsavo. “Somos como detectives”, asegura Gastone Celesia, coautor del trabajo. “Los escáneres por tomografía nos permitieron reconstruir lo que sucedió en el pasado”.

Escáner de uno de los cráneos de león con lesiones por púas
Escáner de uno de los cráneos de león con lesiones por púas Kerbis Peterhans

Las pruebas mostraron señales claras de que la infección provocada por las púas habría afectado a la capacidad de comer de ambos depredadores y que esto pudo ser crucial para que atacaran a personas. Porque, como recuerdan los investigadores, los leones solo atacan a humanos si algo va mal, es decir, si no son capaces físicamente de derribar a sus presas habituales, como cebras y ñus, o si no hay suficiente espacio o recursos para que cacen con normalidad.

Un puercoespín africano
Un puercoespín africano © Eric Kilby

Para Kerbis Peterhans y su equipo, este estudio demuestra la importancia de entender mejor una relación que a menudo lleva a los leones a atacar a la gente. “Las heridas infligidas por puercoespines son una señal de aviso de los ataques a h personas, hay un potencial impacto en los seres humanos”, asegura. Sus datos indican, además, que existen implicaciones ecológicas en estas situaciones. “Para cuando los leones se ven obligados a comer puercoespines, ya hay un problema con la cadena de alimentación local”, aseguran. “Los registros históricos nos dicen que cuando las condiciones ambientales se deterioran, particularmente en zonas donde los leones y sus presas preferidas están ya viviendo al límite, se meten en problemas con los humanos que viven cerca y su ganado”.

Referencia: Lion-porcupine interactions in Africa, including impacts on lion predatory behavior (Journal of East African Natural History)

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