Bioquímica

Muere a los 80 años la investigadora Margarita Salas

La científica trabajó junto al nobel Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York y fue una de las mentes más brillantes de nuestro país. Su patente sigue siendo la más rentable que ha presentado el CSIC.

Fallece a los 80 años la investigadora Margarita Salas
Fallece a los 80 años la investigadora Margarita Salas EFE

La investigadoraMargarita Salas, una de las principales referencias de la ciencia española durante los últimas décadas, ha fallecido hoy a los 80 años de edad, han confirmado a EFE fuentes del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. 

Margarita Salas, quien trabajó junto al nobel Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, ha desarrollado su labor investigadora en el campo de la bioquímica y la biología molecular, y era académica de la Ciencia y de la Lengua de España.

"No concibo la vida sin investigación”, señaló Salas al recoger el pasado junio en Viena el Premio Inventor Europeo concedido por la Oficina Europea de Patentes y Marcas. Entre los logros de su carrera, Salas cuenta con el descubrimiento de la ADN polimerasa del virus bacteriófago phi29, que tiene una aplicación crucial en biotecnología: permite amplificar el ADN de manera sencilla, rápida y fiable. Por ello se usa en medicina forense, oncología y arqueología, entre otras áreas. Esta tecnología ha sido además una de las patentes más rentables del CSIC.

“Esta polimerasa se usa en todo el mundo y se aplica en análisis genético, forense y paleontológico, entre otros”, enumeró Salas, tras recoger el premio. “Cuando uno tiene cantidades pequeñas de ADN, como un pelo hallado en un crimen o unos restos arqueológicos, esta ADN polimerasa amplifica millones de veces el ADN para poder ser analizado, secuenciado y estudiado”, añadió.

Una enzima para detectar tumores

La patente del método de la ADN polimerasa phi29 sigue siendo la más rentable que ha presentado el CSIC: entre 2003 y 2009 representó más de la mitad de los derechos de autor del organismo, devolviendo millones de euros en inversión a la investigación financiada con fondos públicos, según datos de la Vicepresidencia Adjunta de Transferencia del Conocimiento (VATC) del CSIC. 

Luis Blanco Dávila, investigador del CBM Severo Ochoa y coautor de la patente, recuerda que el descubrimiento fue en cierta manera inesperado. “Sucedió al estudiar un tipo de virus un poco extraño”, explica en conversación con Vozpópuli, “que es como el que investiga una boutique, que sabes que siempre hay cosas bonitas y buenas. Y en aquel fago pequeñito había bastantes tesoros, uno de ellos era la polimerasa. Pero no fue algo previsto, fue como un paradigma de que la investigación básica hay que hacerla, y que la aplicada vendrá después”.

Lo más interesante de la enzima descubierta, recalca, es que actúa como una fotocopiadora molecular. “Permite amplificar DNA, que es la clave de todo si uno tiene muy pocas copias necesita muchas copias, amplificar eso para que se puedan aplicar tecnologías de análisis de ese ADN, para saber de quién es, para saber si tiene una mutación, si tiene algo relacionado con un tumor que se pudiera detectar…”. En ese sentido, la empresa en la que trabajó junto a Margarita Salas trabaja ahora en una variante de este método de amplificación para intentar detectar el ADN tumoral circulante para detectar el cáncer de manera anticipada. “Es el ADN que está en trozos pero circula por nuestros fluidos, de alguna célula tumoral que se ha muerto por necrosis”, explica Blanco. “El ADN está todavía por ahí como síntoma y si lo pescas y lo amplifican puedes detectar que hay por ahí un tumor creciendo en alguna parte. Todo esto son variaciones del método que están por ahí explorándose, o sea que esto no ha llegado a su fin todavía”.

No son los únicos que continúan el camino abierto por Margarita salas. En cientos de laboratorios se utiliza la polimerasa de phi29 para estudios forenses o trabajos de paleogenética, en los que se necesita replicar un genoma a partir de restos muy escasos y desconocidos. “Hay mucha gente trabajando con ella, empresas como Pacific Biosciences en San Francisco, que toda la empresa está basa en la polimerasa, a obtener mutantes, mejoras, métodos de secuenciación nuevos”, apunta Blanco Dávila. “Me sentí muy orgulloso cuando me invitaron allí y vi el pedazo de empresa que era. Y te quedas pensando qué pena no haber hecho una aquí de ese calibre. Pero bueno, es lo que nos pasa en España, a veces llegamos un poco tarde a las cosas”. Aún así, concluye, “en este caso hemos sido quijotes, hemos ido a por algún molino de viento y lo hemos derribado".

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