"Tomamos ya esta decisión tan dolorosa por la incertidumbre alrededor del marco legal para grandes eventos en las fechas originales del festival". Este es el mensaje con el que el festival Primavera Sound anunció esta pasada semana que no celebraría tampoco su edición de este año.

El sector veía con optimismo el 2021; sin embargo, la historia del año pasado se repite y muchos organizadores se están planteando posponer, una vez más, la celebración de estos eventos, especialmente aquellos que congregan a miles de personas y que cuentan con grupos internacionales en sus carteles. Esto último condiciona enormemente la posibilidad de que festivales como por ejemplo el Mad Cool o el Bilbao BBK Live puedan desarrollarse con normalidad, afectando al valor experiencial que ofrecen habitualmente al público.

Incertidumbre entre los promotores

Por el momento, estos dos festivales no han anunciado ningún tipo de modificación. Tampoco el resto de los que cada verano tienen lugar en diferentes puntos de nuestra geografía. La incertidumbre se extiende entre los organizadores motivada también por la ausencia de una respuesta por parte de las autoridades. "A nivel estatal hay una falta de coberturas que ayuden a que las decisiones de los promotores de festivales y otros eventos tengan algún tipo de protección", añade en conversación con Vozpópuli Joaquín Martínez, Kin, presidente de la Federación de la Música de España (Es Música) y organizador de O Son do Camiño y Portamérica.

Las diferentes restricciones fijadas por las comunidades autónomas y ayuntamientos para frenar la covid-19 también influyen a la hora de plantearse cómo llevar a cabo este tipo de eventos. Por ello, Kin considera que "sin deteriorar el derecho de ningún usuario" debería producirse una flexibilización de la normativa y una unificación de criterios que hagan más fácil la vuelta a la actividad.

Pese a todo, se muestran "esperanzados" de poder seguir adelante con los festivales y "salvar" así la temporada tras el duro golpe que ya supuso la pandemia en 2020. "No de forma normal, sino controlada", explica Kin. Para ello plantean un control entre los asistentes a través de cribados con test de antígenos, además de las mascarillas y los geles hidroalcohólicos, que den seguridad al público. "Hay que andar con pies de plomo, no solo por la seguridad, sino también velando por la propia experiencia de la gente", añade.

El Gobierno tiene la oportunidad de solucionar por primera vez muchos de los problemas endémicos que arrastraba de forma precaria este sector"

Los promotores y trabajadores dependientes de estos eventos miran con envidia a otros países como Italia o Francia, en los que llevan meses adoptando medidas para minimizar el impacto de la covid-19 en el sector. "Hemos pedido una reunión de alto nivel con el ministro de Cultura para trabajar en una solución conjunta", señala Kin, que pone de relieve los meses de esfuerzo en los que la cultura ha servido como una especie de salvavidas para la población.

En opinión del también manager de Vetusta Mola o Xoel López, "el Gobierno tiene la oportunidad de solucionar por primera vez muchos de los problemas endémicos que arrastraba de forma precaria este sector". "Nunca ha estado tan unido ni nunca ha habido tanto nivel de propuestas y soluciones. Exigimos, porque contribuimos en un 3,6% al PIB, que se nos tenga en cuenta porque estamos hablando de muchos millones y empleos que generamos", concluye.

“Festivales para la Cultura Segura"

Este viernes se anunció la celebración en el Palau Sant Jordi de Barcelona de un concierto de Love of Lesbian para 5.000 personas sin distancias sociales el 27 de marzo. En el acto de presentación, bajo el título, "Festivales para la Cultura Segura", han participado los directores del Primavera Sound, Sonar, Cruïlla, Canet Rock, Vida o de la promotora The Project, junto con las consejeras de Salud y Cultura de la Generalitat, Alba Vergés y Àngels Ponsa, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Los asistentes, con mascarillas FFP2, deberán haber pasado unas pruebas previas de antígenos en las salas Apolo, Razzmatazz y Luz de Gas. El encargado de explicar las medidas que se adoptarán en el evento fue Josep Maria Llibre, del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, quien ha destacado que se basan en el ensayo clínico realizado en la Sala Apolo el pasado mes de diciembre con 500 participantes.

En su intervención Llibre defendió que aquel primer estudio sirvió para poder demostrar que "las actividades culturales pueden ser seguras y no son acontecimientos de súper transmisión de covid", ya que tras aquel concierto no se detectó ningún infectado.