Recientemente preparaban una nueva gira y se hablaba de la grabación de un nuevo disco, cuando hace unos días saltó la noticia de la posible retirada del grupo -dejando a las rotativas musicales y generalistas del planeta echando humo-. Al parecer, uno de los miembros, presumiblemente el guitarrista Malcolm Young, estaba gravemente enfermo como para poder mantener la vertiginosa actividad del grupo. Su silencio en un principio alimentó la especulación, si bien posteriormente el cantante Brian Johnson y su propia agencia han negado la posibilidad de la retirada. Aunque parece que la salud de Malcolm no es todo lo buena que sería deseable, y que va a tomarse un descanso. Pero, en principio, todo apunta a que aún habrá banda para rato.

Una carrera con duros golpes

Y eso que la carrera de AC/DC ha debido afrontar percances que en otras ocasiones hubieran dado con cualquier grupo en la cuneta. Formados en 1973 por los hermanos Malcolm y Angus Young, no fue hasta un año después, con la entrada como vocalista de Bon Scott, que la agrupación se consideró un núcleo estable. Ayudados por el hermano mayor de los Young, George y su amigo Harry Vanda -quienes habían formado parte de un grupo esencial de los años 60 The Easybeats, autores del clásico Friday in my mind- grabaron su dos primeros discos para el mercado australiano, High Voltage y T.N.T, posteriormente fusionados en la edición internacional de High Voltage que todos conocemos.

A pesar de ser adscritos en muchas ocasiones al heavy metal, su sonido rudo y bronco, de extracción proletaria, con una gran base de blues-rock les hizo ser aceptados por las nacientes huestes punk que empezaban a copar los garitos. El punto de locura que la vestimenta escolar de Angus otorgaba al grupo era otro reclamo más que atractivo.

Sin embargo, en 1980, cuando habían alcanzado el éxito con discos como Let There Be Rock, Powerage o el inolvidable Highway to hell, Bon Scott fallecía tras una larga juerga bañada en alcohol, ahogado en su propio vómito. El grupo, a pesar de sus primeras intenciones, se rehízo fichando a Brian Johnson para sustituirle, y su siguiente disco, Back in Black, homenaje a Scott, se convirtió en uno de los más vendidos de la historia.

Tras un cierto pinchazo comercial y decaimiento popular durante la segunda mitad de los 80, los 90 y la publicación de The Razors Edge volvieron a situarles en la cúspide en la que se han mantenido desde entonces, a pesar de haber grabado dos únicos discos durante los años 2000, Stiff Upper Lips y el Black Ice de 2008. De momento…