Motor

BMW R nine-T Scrambler: el estilo retro marca tendencia

Clásica en su diseño, la Scrambler llega para conquistar a nuevos clientes, aquellos que buscan una moto diferente, retro en su estética pero concebida en pleno siglo XXI. Tras la nine-T, la marca alemana da un paso más con una moto sin duda de fuerte personalidad.

La estética Scrambler supone una dosis extra de personalidad en la gama R1200.
La estética Scrambler supone una dosis extra de personalidad en la gama R1200.

Una personalidad que además puede llevarse hasta el extremo que cada uno quiera, pues para ello BMW ofrece la posibilidad de crear una Scrambler al gusto personal de cada cliente. Su estética resulta sin duda inconfundible. un diseño limpio, con tres elementos muy definidos; faro, depósito/asiento y escapes elevados. Todos ellos específicos de la Scrambler, porque aunque derivada de la nine-T, las diferencias se sienten también a sus mandos.

La postura de conducción es algo menos deportiva y razonablemente más cómoda que en la nine-T. El chasis es ligeramente más largo, el asiento algo más bajo y la forma del manillar permite una postura más erguida. La geometría delantera es más abierta, en busca de una mayor estabilidad, ayudando a ello también la nueva llanta de 19 pulgadas. La horquilla delantera pasa a ser convencional en lugar de invertida, cambios todos ellos que se dejan sentir en marcha. No es un cambio radical respecto a la nine-T, pero la Scrambler se conduce con más facilidad aún. Más cerca del suelo y con un ancho manillar, en carretera permite moverse entre curvas con gran precisión.

Pisa con mucha solidez incluso a alta velocidad, porque aunque desprovista de carenado, los 110 CV de su bóxer permiten moverse a muy alto ritmo. Aun así, no son las autovías su terreno preferido, sino carreteras sinuosas que no requieran elevadas velocidades.

Cuadro instrumentos.
Cuadro instrumentos.

En ellas, la Scrambler se siente verdaderamente cómoda. Muy estable en todo momento y ágil sobre trazados virados, permite disfrutar de su conducción y no precisamente a ritmos relajados. Aunque su estética pudiera demandar una conducción tranquila, el sonido de su bóxer de aire resulta una provocación. Ronco y poderoso a la vez, su respuesta desde muy bajo régimen es intensa. Acelera con mucha rapidez y sin darnos cuenta llegamos a los 120 km/h. A partir de ahí, se nota demasiado la ausencia de protección alguna. 

Moverse por encima de los 140 km/h requiere soportar el empuje del aire. durante unos pocos kilómetros no hay problema, pero el tiempo acaba por hacernos bajar la velocidad. Eso sí, a 120 ó 130 km/h puedes plantearte cualquier tipo de ruta. Porque el depósito de 17 litros y los bajos consumos de su boxer llevan su autonomía a rondar los 300 kilómetros. Manteniendo esos ritmos legales, no tendrás problemas en vaciar el depósito sin parada previa alguna.

Una postura cómoda que no cansa con el paso de los kilómetros. La capacidad de frenada está a la altura de cualquier otra BMW. Con un solo dedo, la Scrambler se detiene en muy pocos metros. Y para reforzar aun más el auténtico carácter de ella, BMW ofrece en opción llantas de radios. Con ello, y con los neumáticos de tacos, podrás incluso abordar recorridos fuera del asfalto. No es una trail, pero aumenta así notablemente su radio de acción.

Su precio, 15.800 euros, no es barato. pero está justificado en una estética que cautiva y en la calidad habitual de la marca. Y, sobre todo, en poder abrir las puertas a un mundo infinito de personalización.


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