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Óscar López-Fonseca

JUICIO GÜRTEL Bárcenas pide a gritos un sillón en la RAE

En el inicio de su declaración como imputado, el extesorero del PP ha dejado claro que aunque en su partido existía una 'caja B', él prefería llamarla "contabilidad extra contable". Transformado en 'rebautizador' de términos financieros, el político ha admitido como si tal cosa que en su vida privda solía tener hasta 30.000 euros en efectivo siempre a mano para ir a la peluquería o pagar un viaje.

El extesorero del PP, Luis Bárcenas
El extesorero del PP, Luis Bárcenas Emilio Naranjo

La sesión de la mañana del primer día de declaración de Luis Bárcenas ha dejado varias cosas claras sobre el extesorero. En primer lugar, que habla a una velocidad aún mayor a la que atesoraba millones de euros en sus cuentas suizas. En segundo, que no tiene intención de hacer mucha 'pupa' al PP y que, tal vez por ello, prefiere utilizar el término "contabilidad extra contable" que el de 'caja B'. Y en tercero, que la gente de su nivel no se mancha las manos con tarjetas de crédito y que prefiere usar talones y efectivo. Al fin y al cabo, ha reconocido que en su caso él tenía siempre "un remanente en efectivo" que rondaba los 30.000 euros para pagar gastos como la peluquería o sus viajes de lujo en busca de paraísos esquiables. Todo ello para sortear la "crisis del sistema financiero". Palabra de alguien que negó por activa y pasiva haber cobrado jamás una comisión ni de Francisco Correa ni de ningún empresario por conseguirles contratos públicos ya que él no tenía "capacidad de interlocución con cargos públicos". ¿Que por qué le acusa 'Don Vito'? Simplemente, una venganza 'en diferido' que remonta a 2003.

Bárcenas ha presentado las acusaciones de Correa contra él como una venganza 'en diferido' por la pérdida de los contratos con el PP

De hecho, Bárcenas ha dedicado buena parte de su intervención de esta mañana a negar una y otra vez las declaraciones de Correa ante el Tribunal en las que le señalaba a él como el instigador y recaudador del cobro de mordidas del "2 ó 3%" en aquellas administraciones donde mandaba el PP. Para Bárcenas, las palabras de Correa no son otra cosa que la rabieta de alguien al que el éxito "se le subió a la cabeza" y que llegó a pensar que "el partido era suyo y había que hacer lo que él quería". Por ello, él tuvo que comunicarle en 2003 que dejaba de trabajar y, por tanto, de forrarse con el partido. Un 'despido' que, sin embargo, insistió que él no propició, sino que fue decidido por sus 'jefes', el tesorero Álvaro Lapuerta; el entonces secretario general, Ángel Acebes; y el hoy presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una reunión a la que él no asistió. Todo ello motivado por el 'chivatazo' de un empresario, Joaquín Molpéceres, que además de revelar que el cabecilla de la trama le pedía supuestamente un peaje por conseguir contratos en la Comunidad de Madrid, tuvo el detalle con el partido de entregar el mismo día 60.000 euros a esa caja 'B' que igual servía para pagar el traje y las corbatas de Rajoy que para poner un plasma en Génova 13 o dar sobresueldos a sus dirigentes.

Un contabilidad opaca que en hasta cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas, Bárcenas se ha negado a llamar así. Él ha dejado claro que prefiere calificarla de "extra contable" en un alarde lingüístico sólo al alcance de alguien que aspira a ocupar un sillón en la Real Academia Española de la Lengua. De todos modos, ha insistido que aunque esas cuentas estuvieran fuera de la lupa de Hacienda, en Génova 13 se llevaba un control absoluto sobre ellas por parte del que entonces era su máximo responsable directo, Álvaro Lapuerta, hoy fuera del banquillo de los acusados por sus problemas de salud. "Un excesivo celo", ha dicho, que impedía que de esos fondos él hubiera podido 'distraer' cantidad alguna, y mucho menos los 300.000 euros de los que le acusa la Fiscalía Anticorrupción. Bárcenas también ha querido dejar claro que los empresarios que donaban dinero a la rebautizada "contabilidad extra contable" lo hacían porque "quería echar una mano" al partido y no porque esperasen nada a cambio. De hecho, ha recordado que lo único que conseguían con esas entregas de dinero es que Lapuerta les abriera algunas puertas para que pudieran "tomarse un café" con tal o cual cargo público del partido, pero nada más.

El "Palco de Bernabeu"

De hecho, ha llegado a decir que pensar que, como apuntó Correa en su declaración, grandes empresarios como Juan Miguel Villar Mir o Florentino Pérez pudieran utilizar a un humilde gerente del partido o al dueño de una agencia de viajes, en referencia él mismo y  a 'Don Vito', para conseguir tener acceso a ministros o alcaldes era "una idiotez" que "no se cree nadie" ya que era evidente que ambos constructores podían hacerlo en el "palco del Bernabeu" sin ayuda de nadie. Un argumento que también le ha servido para "negar la mayor, la menor y la intermedia" en la acusación que en su declaración lanzó 'Don Vito' de que él le había entregado sobres con dinero por dichas gestiones de intermediación. "Ni para mi ni para el PP", ha afirmado rotundo en un par de ocasiones en lo que ha sido la demostración más evidente de que no piensa atacar al que fuera su partido y que, incluso, que a algún que otro dirigente, como Francisco Álvarez Cascos, lo piensa defender.

El extesorero del PP no sólo no ha atacado al partido, sino que, incluso, ha salido en defensa de algunos dirigentes, como Álvarez Cascos

Menos rotundo y, también, menos seguro se ha mostrado Bárcenas cuando la fiscal le ha interrogado por sus vínculos con empresas de Correa, por sus viajes a todo lujo, y por esa afición a hacer negocios con cuadros del Siglo de Oro con quien fuera su antecesor al frente de las cuentas del PP, Rosenso Naseiro. El extesorero, que ha presentado cerca de una centenar de documentos para acreditar que él pagaba sus desplazamientos de placer, ha admitido que él solía pagarlos en efectivo y que, tal vez por ello, se convirtió sin querer en un "aportador de fondos a la caja B del señor Correa". "Yo le daba el dinero y él hacia lo que le daba la gana", ha asegurado poco antes de perder los nervios cuando la Fiscal ha bajado al detalle de algunos de esos desplazamientos de lujo. "No tiene ningún sentido las preguntas que me está haciendo", ha llegado a espetarle claramente enfadado. Tampoco muy convincente ha estado en el momento de explicar las idas y venidas de dinero en efectivo para esos negocios de arte en los que también participaba su mujer y de los que él ha dado muestras de no estar muy ducho. Al fin y al cabo, lo suyo, además de los números, es la filología como ha demostrado al rebautizar la 'caja B' del PP como una inofensiva "contabilidad extra contable". Está claro que Bárcenas está pidiendo a gritos que le hagan un hueco en la RAE.


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