Tecnología

¿Existen realmente los nativos digitales?

No hay adicciones tecnológicas. No hay que temer que los niños usen el móvil. Las redes sociales son un aliado educativo. Estas son algunas de las conclusiones del libro "Los nativos digitales no existen", editado por Deusto, en el que se analiza la educación de los más pequeños en la era tecnológica.

Un niño interactúa con un móvil
Un niño interactúa con un móvil

Padres, maestros y adultos en general se sienten fuera de un ecosistema cada vez más digital. Se muestran sobrepasados por la cantidad de información y por el número de lugares para conseguirla. Y cuando se trata de educar a los hijos, se encuentran mucho más, como náufragos en un mar de datos y nuevas tecnologías.

Sin embargo educar a los más pequeños en el uso de la tecnología no es tan complicado. Lo primero que hay que hacer, es quitarse el miedo. Esto es lo que propone el libro "Los nativos digitales no existen", editado por Deusto y centrado en la ardua tarea de orientar a los más pequeños en un entorno digital. Una obra de varios autores coordinada por Susala Lluna y Javier Pedreira.

No existen adicciones tecnológicas

El libro dedica varias páginas a explicar algo que preocupa mucho a la sociedad en general; las supuestas adicciones tecnológicas (al móvil o a Internet) para acabar negando la mayor basándose en que no hay ningún manual de diagnósticos de salud mental que reflejen este tipo de problemas, lo que no ha impedido que hayan comenzado a aparecer las primeras clínicas que ofrecen terapias de superación.

En el caso de un uso demasiado intenso del teléfono o Internet, el libro aconseja, antes de optar por la vía de censurar el uso de los dispositivos, por descubrir los motivos por los que el niño utiliza de forma tan recurrente la tecnología mientras descuida sus responsabilidades.

Se debe abordar el problema de la misma manera que se haría con alguien al que le da por comer pipas o jugar al baloncesto sin parar. Se trata de encontrar por qué el niño o adolescente busca esa salida y cuál es el problema que lo provoca para actuar en consecuencia. Lo que queda claro es que Internet puede mejorar nuestra calidad de vida o empeorarla, dependiendo del uso que se haga, y que se debe utilizar para mejorar nuestras condiciones, y no para huir de los problemas.

Enseñar a filtrar

Una de las claves para conseguir un uso más interesante de Internet por los más pequeños se encuentra en enseñar a filtrar. Este filtro debe reforzar las raíces de la cultura, los valores, la educación emocional, lo que convertirán a nuestros vástagos en personas libres y críticas.

Como en cualquier modelo educativo, los padres y educadores deben acompañar el crecimiento de sus hijos como referentes éticos, emocionales y culturales. Si los mayores se convierten en modelo, la relación de los hijos con Internet será también diferente, más enriquecedora.

Redes sociales, ¿desde cuándo es malo socializar?

Las relaciones entre humanos han sido la clave del desarrollo social a lo largo de la historia. De hecho esas relaciones han sido la clave para la evolución tecnológica, tan importante para la mejora de la calidad de vida al permitir innovar en sectores tan claves como el médico o el industrial.

El libro pone sobre la mesa la importancia de las redes sociales, que han permitido poner en contacto a personas de múltiples lugares del mundo para participar en temas muy diversos y globales, algo que no había pasado hasta ahora. 

Y es que las revoluciones del mundo árabe, el 15M y un sinfín más de acontecimientos que han modificado en cierta medida las sociedades en tiempo récord, han tenido su caldo de cultivo en esta nueva forma de relacionarse.

La receta para educadores y padres en el caso de las redes sociales para con sus hijos es la misma que la comentada anteriormente: fomentar un buen uso de las mismas y ser referentes de los más pequeños convirtiéndose en ejemplo de valores.

Son muchos los casos de ciberacoso que se han denunciado recientemente. Se trata de los mismos abusos que se producen y producían en el patio del colegio pero que ahora se circunscriben -o se extienden- al teléfono móvil. Estar pendientes de la forma en la que los más pequeños utilizan las redes sociales e Internet, es otra de las claves para enfocar mejor a los niños en la era digital.

Pero hay otro enfoque para las redes sociales."Quienes educamos en la universidad y lo intentamos hacer con redes sociales y recursos multimedia nos encoontramos con un muro. La percepción de que la educación divertida y motivadora no es tan seria como la tradicional", reconoce Dolors Reig, co-autora del libro.

Como comenta Enrique Dans, profesor en la IE School, "los más pequeños no vienen con la tecnología de serie, sino que viven de manera natural en un entorno con una mayor presencia de tecnología y tienen, simplemente, cierta familiaridad a la hora de interactuar con ella". Por eso a los padres o futuros padres, la tecnología no es un asunto que nos deba preocupar, sino ocupar, sobre todo cuando hay niños y adolescentes de por medio.

La recaudación obtenida por los derechos de autor del libro se destinará aun proyecto solidario.


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