Cataluña El bloque constitucional tratará de frenar hasta el final el pleno de Puigdemont

A falta de conocer los detalles del pleno del lunes de Puigdemont en el Parlament, todos hacen cábalas sobre  cómo se desarrollará la declaración de independencia. Uno de los posibles escenarios contempla una situación similar a la de las maratonianas sesiones de aprobación de las leyes de desconexión.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, saluda a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, saluda a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. EFE

Comienzan las apuestas sobre qué formato adoptará el pleno del lunes en el que el presidente de la Generalitat de Cataluña se dirigirá al Parlament para valorar las consecuencias del resultado del referéndum ilegal del 1 de octubre. Sus impulsores -JxSí y la CUP- todavía parecen no haberse puesto de acuerdo sobre cómo se desarrollará esta sesión parlamentaria.

Tampoco sobre su finalidad. Mientras que JxSí la define como un debate para analizar el resultado de la consulta del domingo, la portavoz de la CUP Mireia Boya se apresuraba a aseverar que el pleno del lunes conducirá a la ansiada declaración de independencia que alumbrará una nueva república catalana. 

Fuentes parlamentarias cercanas a la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, manejan varios escenarios para el desarrollo de la sesión del próximo lunes, toda vez que los grupos impulsores de la comparecencia de Puigdemont no han querido ofrecer más detalles de la misma.

No es poca la división que reina en el seno del grupo parlamentario que sostiene al Govern, por las consecuencias políticas y penales de su forma de proceder. Los propios letrados de la Cámara han vuelto a advertir a la presidenta y al resto de miembros de la Mesa de que deben "impedir cualquier iniciativa relacionada con la declaración de independencia". 

Algunas fuentes parlamentarias consideran que mantener la incertidumbre sobre la próxima maniobra del Ejecutivo catalán responde a una decisión estratégica que intenta provocar una respuesta desmedida por parte de Moncloa que legitime su discurso en un momento de máxima tensión social y con todas las miradas internacionales puestas en el conflicto catalán. El soniquete del artículo 155de la Constituciónque permite retirar la autonomía se escucha cada vez más fuerte.

Tres escenarios

En primer lugar, cabe la posibilidad de que la sesión parlamentaria se limite a un discurso del president por tiempo ilimitado con réplicas de diez minutos para cada uno de los portavoces de los grupos políticos. Después, Puigdemont podría contestarles uno por uno o de manera conjunta y ahí terminaría todo. La independencia se aprobaría por aclamación, sin necesidad de votar nada, y se daría por activada la Ley de Transitoriedad aprobada por la Cámara y tumbada por el Tribunal Constitucional.

Un segundo escenario se asemejaría mucho al primero, pero con la particularidad de que las palabras de Puigdemont reconocerían el resultado vinculante de la consulta ilegal del 1 de octubre y darían paso a un período de negociaciones para la desconexión, a modo de brexit. Esto retrasaría la entrada en vigor de la independencia ya que, a partir de este pronunciamiento, se abriría un proceso constituyente de seis meses que sentaría las bases de la nueva constitución catalana y daría paso después a unas elecciones.

Los soberanistas podrían pedir incluir en el orden del día algún tipo de texto que pueda ser votado

El tercero de los escenarios, y el más plausible según diversas fuentes parlamentarias consultadas, es que los grupos soberanistas soliciten incluir en el orden del día algún tipo de texto que pueda ser votado. Aunque inicialmente sólo está contemplada la declaración del jefe del Govern, esta hipótesis construida en base al artículo 81.3 del Reglamento no puede ser descartada, según apuntan desde la CUP.

Este hecho podría provocar una situación similar a la que ya se dio cuando se aprobaron las leyes del Referéndum y de Transitoriedad Jurídica, alargando de manera notable una jornada cuyo inicio está previsto para las diez de la mañana. 

Desde la formación anticapitalista manifiestan su rechazo a repetir una sesión interminable como aquellas. Sin embargo, la inclusión en el orden del día de una propuesta de resolución que se votaría en el Pleno llevaría a los tres grupos del bloque constitucionalista a ir presentando por separado sendas peticiones de reconsideración ante la Mesa sobre la entrada de ese texto en el orden del día. Esto sólo conseguiría dilatar la sesión unas pocas horas, dado que la mayoría soberanista las iría tumbando sobre la marcha.

El PSC presentará un recurso de amparo ante el Constitucional porque considera que el pleno convocado es ilegal

En cualquier caso, el portavoz del Partido Popular, Xavier García Albiol, ya ha dejado claro que su grupo no participará de ningún modo en la votación en caso de que se consumase este hipotético escenario. Por su parte, el PSC ha presentado un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional ante lo que considera una ilegalidad que vulnera sus derechos como diputados. Esta medida ha sido admitida este jueves a trámite por el alto tribunal, que ha decretado la suspensión cautelar del pleno

Desde Ciudadanos, lamentan asimismo que la mayoría soberanista pretenda usar las paredes del Parlament "como una caja de resonancia de sus planes" para darles "apariencia de legitimidad". Su portavoz, Carlos Carrizosa, considera que los independentistas han "secuestrado" la Cámara catalana cuya actividad mantienen paralizada.

En cualquier caso, la metáfora de la película Matrix comienza a usarse con frecuencia para explicar lo que el bloque soberanista pretende hacer en los próximos días en la Cámara catalana. La legalidad constitucional dejada de lado para comenzar a regirse por unas normas suspendidas por el Tribunal Constitucional. 


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