Política

PNV y Podemos se quedan fuera de la comisión del PSOE para reformar la Constitución

Sólo Ciudadanos y PP se apuntan a la comisión territorial propuesta por los socialistas, lo que arroja dudas sobre la viabilidad de abrir la reforma de la Carta Magna.

Los portavoces en el Congreso del PSOE, Margarita Robles, y el PP, Rafael Hernando
Los portavoces en el Congreso del PSOE, Margarita Robles, y el PP, Rafael Hernando EFE

La comisión para el estudio del modelo territorial impulsada por el PSOE en el Congreso echará a andar sin los nacionalistas ni Podemos y con la sola presencia de los diputados socialistas, el PP y Ciudadanos, que no tiene muchas expectativas en este órgano. El PNV y el partido morado habían pedido una nueva prórroga del plazo para la presentación de miembros pero la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que ha hablado con los grupos que apuestan por la comisión, ha comunicado ya a los solicitantes que se cierra este proceso. Y los nacionalistas vascos han decidido no presentar nombres, "al menos de momento". 

De esta manera, la gran apuesta de los socialistas en el arranque del periodo de sesiones para solucionar la crisis territorial, como paso previo a una reforma de la Constitución que el Gobierno se ha comprometido a impulsar en seis meses, nace con importantes ausencias que arrojan dudas a la viabilidad de abrir el melón de la Carta Magna. 

En un principio, el PSOE ha estado dispuesto a esperar al resto de partidos en aras del acuerdo, pero cree que ha llegado el momento de que arranque, porque el debate no puede esperar más, y por eso ahora han abogado por no dar más tiempo a los grupos y que la comisión siga su curso.

A falta de fijar la fecha de su constitución

Así, una vez finalizado el plazo para el registro de sus miembros, sólo falta que la presidenta de la Cámara Baja fije la fecha de constitución de la comisión, que no será antes de la próxima semana, aunque podría irse a mediados de noviembre. Y si, una vez en pie, algún partido más quiere integrarse podrá hacerlo en cualquier momento.

El objetivo de los socialistas es que este órgano sea el foro en el que hablar de los problemas del modelo territorial y las posibles soluciones, antes de dar paso al debate sobre la reforma constitucional. Por eso, desde el primer momento su voluntad ha sido que acogiera a todos los grupos del Congreso.

Sin embargo, no tuvo un apoyo unánime desde el principio y el agravamiento de la situación en Cataluña ha hecho que algunos partidos se hayan descolgado. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, quiso lanzarla en septiembre, pero se mostró dispuesto a esperar a que pasara el 1-O si con de esta manera nacía con más apoyo.

Finalmente, ató el del Gobierno justo en los días previos al referéndum y se le dio luz verde en la Mesa del Congreso el 21 de septiembre, en lo que se entendió como un gesto conciliador a los independentistas antes del 1 de octubre. Entonces, salió adelante con los votos del PP, PSOE y Podemos y el rechazo de Ciudadanos, que dijo que no participaría en "pasteleos" con quienes querían dar un "golpe de Estado. En esos días, ERC ya había dicho que no se sentaría, pero el PDeCAT sí que estaba dispuesto a hacerlo.

Sin embargo, el 1-O lo cambió todo: la antigua Convergencia se desmarcó y los nacionalistas vascos empezaron a poner en duda su participación. Además, con la activación del artículo 155 de la Constitución sus posiciones se confirmaron: mientras el PSOE insistía en que el PNV debía presidir la comisión, desde este partido se defendía que no se daban las circunstancias para que esa comisión se pusiera en marcha y tuviera una funcionalidad real que sirviera para dar soluciones. Y también se echó atrás Podemos, que suspendió su participación también por el 155.

Con todo, antes de que la semana pasada finalizara el plazo para registrar a sus miembros, PNV y el Grupo Mixto, en un escrito firmado por UPN, pidieron una ampliación de este tiempo a la Presidencia del Congreso, que se concedió con la esperanza de que, pasada la semana de la tramitación del 155, con la posibilidad de que una convocatoria de elecciones desde Cataluña abortara este instrumento, permitiera que la 'operación diálogo' se abriera camino. 

Sin embargo, ese plazo ha vuelto a vencer y PNV y Podemos han vuelto a pedir que se amplíe ese plazo y en esta ocasión se ha denegado. La decisión es de la presidenta del Congreso, pero, como ocurrió la semana pasada, responde a la voluntad de los grupos que sí están en la comisión. Y el PSOE le había trasladado que ya no apostaba por más prórrogas porque quiere que arranque "cuanto antes mejor".

El PSOE es consciente de que las elecciones del 21D pueden ralentizar sus trabajos, pero no quiere esperar más para una comisión que llevan pidiendo desde hace meses. Y con el foco puesto en la reforma de la Constitución, que es el objetivo final al que aspira y que va a seguir defendiendo como la única salida al problema territorial. De hecho, los socialistas, y sobre todo el PSC, celebraron como un gran triunfo el compromiso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de iniciar ese debate en un plazo de seis meses, porque es la vía por la que llevan apostando para solucionar la crisis con Cataluña desde hace años. 


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