Independencia de Cataluña Moncloa teme que la UE anule unas elecciones catalanas convocadas por el 155

Convocar elecciones es uno de los pasos clave en la aplicación del artículo 155. Tiene sus problemas y contraindicaciones. 

El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, sale de la Audiencia tras prestar declaración como investigado.
El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, sale de la Audiencia tras prestar declaración como investigado. EFE

Asumir el control de los Mossos sería uno de los primeros pasos a dar tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, de acuerdo con los trascendidos que emanan de la Moncloa. Al margen de su itinerario por la Audiencia Nacional, por ahora muy favorable, el mayor de la policía autonómica, Josep Lluís Trapero, no goza de la confianza del Gobierno central. Su actuación durante las jornadas de mayor tensión vividas en Cataluña no escapa a la sospecha.

Trapero sería una de las piezas que serían apartadas de actuales responsabilidades, al igual que una serie de altos cargos de los Mossos que han actuado en forma inequívoca en favor del proceso secesionista, siguen esas fuentes. "Sin los Mossos sería imposible aplicar las medidas del 155. Ese paso es fundamental". El ingreso en prisión de los 'dos Jordis' los cabecillas de los grupos de activismo callejero del secesionismo, fuerzan aún más la necesidad de controlar la dirección operativa de la policía.

El paso más delicado

El objetivo primordial de este importante paso del Ejecutivo, que puede poner en marcha este mismo jueves en el caso de que Puigdemont no responda al requerimiento en la forma exigida, sería la convocatoria de unas elecciones autonómicas para empezar de nuevo. Para ello se ha de apartar de sus responsabilidades al presidente de la Generalitat, a su 'Govern' y, posiblemente, habrá que clausurar el Parlamento catalán. 

Uno de los pasos más delicados del plan sería precisamente el de la convocatoria de los comicios autonómicos. El Estatut de Cataluña señala inequívocamente que es prerrogativa única del presidente de la Generalitat. En su ausencia, esa iniciativa le correspondería al vicepresidente, Oriol Junqueras, que se supone también habría cesado en funciones.

Nada se sabe sobre quién asumirá el poder Ejecutivo en Cataluña una vez desplazado el actual. Nada de gobierno de notables, técnicos o de concentración. Sería más bien una especie de delegado del Gobierno central, que debería convocar a las urnas con relativa celeridad. Esta posibilidad se contempla con enormes recelos en algunos ámbitos jurídicos. Moncloa incluso teme que, una vez celebradas las elecciones, alguna fuerza política pueda impugnarlasante el Tribunal de Justicia de la UE. Una posibilidad que no hay que descartar.

El Gobierno de Rajoy estudia ahora con el PSOE los pasos a seguir para llevar a la práctica el 155. Se trata de evitar enormes convulsiones o boicots. "Un 155 quirúrgico", dicen en Ferraz. Eso sí, con el punto final de unas elecciones. Y ahí surgen las dudas. La diplomacia española informa en las instancias europeas con discreción de los pasos que se van dando para recuperar la legalidad en Cataluña. Este asunto es uno de los escenarios más complicados, pero imposible de soslayar. La colaboración de Puigdemont en esta vía aparece ahora mismo muy complicada. Pero tampoco se descarta que el PDeCat imponga su criterio al 'presidente por accidente', es decir, a Puigdemont, que no ha sido bendecido por las urnas, y logre redondear su complicado objetivo.


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