Política

Convulsión en el PSC por la prisión de los miembros del exGovern

Los socialistas catalanes ven "desproporcionada" la decisión de la juez Lamela de enviar a la cárcel a Junqueras y otros ocho exconsellers y lamentan que echa gasolina a las filas independentistas, cuando se empezaban a dividir

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el Parlament
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el Parlament EFE

La prisión provisional dictada por la juez Carmen Lamela para el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y ocho exconsejeros de la Generalitat ha caído como un mazazo en el PSC. Los socialistas catalanes consideran desmedida la decisión de la magistrada de la Audiencia Nacional y, en privado, muchos creen que "emborrona" la campaña del 21D y pone piedras en el camino a una solución dialogada a la crisis en Cataluña, por la que quieren seguir apostando antes y después de la cita con las urnas. 

El efecto y la respuesta del PSC al envío a prisión del exvicepresidente y los exconsejeros ha sido similar al que produjo el encarcelamiento de los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Entonces, fue unánime entre los socialistas catalanes la denuncia de la decisión por "desproporcionada" y, como ha ocurrido ahora, el desmarque del PSOE, que desde que arrancó este conflicto, ante cualquier fallo se limita a señalar que "respeta y no comenta decisiones judiciales".

Los socialistas catalanes ponen por delante su respeto a la independencia de los jueces y su acatamiento de las decisiones que tomen, pero dejan claro que esta decisión no les gusta. Así lo aseguraron ayer dos horas después de que se conociera el auto de la juez Lamela, en un comunicado en el que defienden que  la medida cautelar de prisión incondicional, "instada por el fiscal y acordada por la juez", es "desproporcionada".

Lanzado el comunicado, la condena se extendió por las redes sociales de dirigentes relevantes del partido, entre ellos su 'número dos', la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marin, y el senador y expresident José Montilla, que también coincidieron en señalar el día de ayer como una jornada "triste".

Aunque la respuesta más radical fue la del alcalde de Terrasa (Barcelona), Jordi Ballart, que antes de que se conociera el comunicado oficial del PSC, compareció en el Ayuntamiento para anunciar su dimisión como primer edil y su baja como militante de un partido que, dijo, ya no le representa. 

Después de coger aire con la convocatoria de elecciones, y salir de la desesperación con la que vivieron el choque final en Cataluña, con declaración unilateral de independencia y 155, los socialistas vuelven al pesar. La prisión de los exconsejeros sacudió sus filas, aunque en el partido aseguran que no se esperan más movimientos como el de Ballart, al que algunos ya veían con un pie fuera.

El de Terrasa fue uno de los cuatro alcaldes que, el pasado 21 de octubre firmó un comunicado junto a los de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlón, Granollers, Josep Mayoral, y Castellar del Vallés, Ignasi Giménez, pidiendo a su partido que se opusiera al artículo 155 de la Constitución. Ese mismo día, Parlón dimitió de la Ejecutiva federal del PSOE.

La marcha de Parlón sentó mal en el PSC y en el PSOE y algunos apuntan que la de Ballart estaba pendiente desde entonces. Pero, aunque no haya más dimisiones, y la respuesta en las filas de los socialistas catalanes a la última decisión de la juez Lamela sea unísona, también es idéntico el malestar y el análisis de sus efectos.

El comunicado del partido que lidera Miquel Iceta insiste en que es el expresident Carles Puigdemont el que ha puesto "en peligro" las instituciones del autogobierno catalán y apuesta por la política como vía de resolución de la crisis, un camino que ya veían iniciado con la pronta cita con las urnas, el 21 de diciembre.

Pero, en privado, los socialistas catalanes ahondan en las consecuencias del encarcelamiento de Junqueras y los ocho exconsejeros -sólo eludible bajo fianza para Santi Vila- y, además de insistir que es un "desastre" que no ven "justificado", lamentan que esta decisión ha "emborronado" la campaña electoral, que estaba encauzada.

El análisis es similar al que hacían después del envío a prisión de Sánchez y Cuixart, cuando sostenían que la decisión había multiplicado los apoyos de los independentistas. Ese día, recalcaban, salieron a la calle muchos catalanes no separatistas y, aseguran, el efecto ahora será el mismo. Un nuevo "empujón" a su causa.

Y lamentan que llegue justo cuando la gestión de la aplicación del artículo 155, con una intervención corta por unas elecciones en dos meses, y el "espectáculo" de Puigdemont, convertido ya en un "friki", y otros cinco exconsejeros en Bruselas había causado desconcierto en las filas independentistas y mantenía "descolocados" a muchos y divididos a sus partidos.

Ahora, en cambio, les vuelve a unir a todos en una "campaña épica", con unos candidatos entre rejas y pivotando su discurso sobre el llamamiento a la libertad, como ya ocurre con los 'jordis', y dispara sus expectativas en las urnas. Y esto, más allá del cálculo partidista de cada uno, lo que hace es volver a alejar la solución a la crisis, señalan. Porque con un bloque independentista reforzado será más complicado buscar una salida dialogada y política al conflicto.

Ferraz se desmarca pero no critica al PSC

Eso sí, y pese a la tensión, y a la dimisión de Ballart, en el PSC no temen un terremoto interno -insisten en que se mantiene el ánimo por la campaña- ni tampoco un distanciamiento del PSOE. Ferraz se ha desmarcado de la posición de sus compañeros, pero, como ocurre cada vez que los socialistas catalanes han ido más allá en sus críticas durante esta crisis, no hay reproches desde la dirección de Pedro Sánchez, que prefiere hacer hincapié en la separación de poderes.

En Ferraz no quieren comentar la reacción del PSC, pero insisten en mostrar "comprensión" hacia su partido hermano y recuerdan que ha caminado de la mano del PSOE durante estos meses y han apoyado de manera firme y clara la aplicación del 155, pese a que llevaban meses rechazándolo. Son ellos, insisten, sus alcaldes y sus familias, los que están en Cataluña y por eso entienden que la "tensión" a la que están sometidos es la misma.

En el PSOE, la decisión de la juez Lamela generó menos comentarios en las redes. Pero entre quienes sí quisieron valorarlo está el presidente de la Junta de Extremadura y presidente del Consejo de Política Federal del partido, Guillermo Fernández Vara, que, pidiendo "prudencia y serenidad en las opiniones", se preguntaba si "de verdad alguien pensó que lo que se estaba haciendo era un juego".

Fernández Vara llegó a lanzar también un mensaje dirigido a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, subrayando que este "día negro" es "consecuencia de los días negros que hemos vivido porque algunos decidieron situarse fuera de la ley".


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