Análisis

El rey no pestañeó ante Spottorno: tras el escándalo de las 'tarjetas B' no podía seguir

No vaciló don Felipe ante la renuncia que le presentó Rafael Spottorno en la tarde del martes por el escándalo de las 'tarjetas negras' de Caja Madrid. No había dudas, aunque se trataba de una decisión difícil.

El rey incluso alentó esa salida, según fuentes de la Zarzuela. Predicador de la transparencia en la Institución, el monarca recibió contrariado la noticia de que quien había sido jefe de la Casa y estrecho colaborador de su padre, figuraba entre los más de ochenta beneficiarios de las polémicas tarjetas.

El mismo día de que trascendieran estos turbios hechos, en Zarzuela comenzó la reflexión, tal y como informó en su momento Vozpópuli. Spottorno no podía seguir pero había que estudiar el modo y los tiempos para hacer las cosas bien. Según la información oficial, el ex jefe de la Casa Real había gastado 223.000 euros a cargo de la entidad financiera, una media de casi 30.000 euros al año de los que, de acuerdo con algunas fuentes, ya habría devuelto casi 20.000.

Procedía consultar a don Juan Carlos antes de tomar cualquier decisión. Spottorno es un hombre del padre del rey y había que someter cualquier iniciativa a su consideración. No había muchas alternativas desde el mismo momento en el que don Felipe ya había tomado la determinación de apartar de su equipo al veterano asesor.

El escándalo de Caja Madrid era un problema heredado de los viejos tiempos, de cuando Spottorno ejercía de rector máximo de la Fundación de la entidad financiera. El rey está decidido a atajar todos los vínculos de un pasado vidrioso que puso en jaque incluso la continuidad de la Corona. Tarjeta roja, agradecimiento por los servicios prestados y a pasar página. También Spottorno facilitó las cosas. Pese a que en su nota insiste en que en ningún momento hizo "uso indebido" de esos fondos, el escándalo es mayúsculo, y sacude a todo el espectro político, económico y financiero de nuestra sociedad.

Partidos de todos los colores, empresarios, sindicalistas. Spottorno no podía seguir. Se le facilitó una salida amable. Pero don Felipe no tenía dudas. El vínculo del dimisionario con la Corona en calidad de consejero forma parte de la tradición. Atajar cualquier relación con un escándalo es ahora la norma en la Casa. Felipe VI es consciente de que incurrir en determinados comportamientos equivaldría al desastre garantizado. De ahí la rapidez y la contundencia en la forma de resolver este caso. También la reina estaba de acuerdo en este paso, según fuentes próximas a Palacio.

Ya suman más de una docena los antiguos consejeros de la Caja que han abandonado sus puestos. O que les han obligado a dejarlos. Ahora falta que empiecen a devolver el dinero. Sobre ese particular, Spottorno nada ha dicho en su nota de despedida. Nadie duda de cuál es la voluntad del rey en este aspecto. Dimitir y restituir los fondos que se hayan obtenido en forma incorrecta.


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