Gourmet

En Astorga, mantecadas y hojaldrillos animan más que un carajillo

Tomar un café sería el equivalente abstemio de tomar unas cañas. Cuando tenemos algo importante que contar, para recuperar tempo perdido con un amigo o como excusa para romper el hielo con alguien que nos gusta, quedamos para tomar un café. Las risas y los buenos momentos se viven igual pero con un café nos falta algo: las tapas. En España tenemos mucha tradición de acompañar las bebidas con aperitivos para picar pero cuando uno se pide una consumición caliente raras veces trae una galletita de propina.

Palacio Episcopal de Astorga (flickr | jlcernadas - imagen con licencia CC BY 2.0).
Palacio Episcopal de Astorga (flickr | jlcernadas - imagen con licencia CC BY 2.0).

En la ciudad de Astorga son muchos los sitios que acompañan sus cafés con sus dulces típicos, las mantecadas y los hojaldrillos. Estas ‘tapas’ dulces alegran nuestros cafés y nos obligan a comprar una caja entera para llevarnos a casa. Publicidad sencilla, deliciosa y eficaz.

Las mantecadas son pequeñas y esponjosas magdalenas elaboradas con harina, huevos, manteca de vaca y azúcar. Sin más, simples, deliciosas y capaces de seguir conquistando el paladar de quienes las prueban desde hace más de 200 años. Cuenta la leyenda que allá por el siglo XIX una monja abandonó la congregación de su convento astorgano y decidió comercializarlas con tanto éxito que han llegado hasta nuestros días manteniendo la receta original. Vienen presentadas en cajas individuales de papel plegadas a mano por las cajilleras, uno de los oficios con más tradición de Astorga. Cuentan con el símbolo de Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) para diferenciar las auténticas de las imitaciones.

Los hojaldrillos son pequeños cuadraditos de hojaldre horneado y bañados en almíbar. Fáciles de nombrar y más fáciles aún de comer, de un par de bocados. Ligeros y jugosos, inundan de sabor nuestro paladar y además chuparse los dedos está permitido y es casi obligado para retirar los deliciosos restos de almíbar.

Los más populares son los de la Confitería Velasco, excelentemente ubicada frente al Palacio Episcopal de Gaudí, y los de Hojaldres Alonso, con sedes en toda la ciudad de León donde adquirirlos por cajas, disfrutarlos en sus cafeterías o encargarlos cómodamente desde casa a través de sus tiendas on-line.

Pequeños placeres a los que resulta fácil sucumbir, que nos alegran el café de la sobremesa y la vida.


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