Gourmet

Los 6 errores que siempre cometes cuando haces café

Tomarse un buen café por la mañana nada más levantarse o después de comer se ha convertido ya casi en una religión. A pesar de que cada vez existe una mayor cultura 'cafetera', nunca llegamos a conseguir uno tan aromático ni delicioso como el que preparan en muchas cafeterías. Esto puede ser por muchos motivos, pero desde Marabílias queremos contarte los más comunes para que cada vez que prepares café en casa lo disfrutes al máximo. 

No moler el café al momento

Estamos acostumbrados a comprar café ya molido en el supermercado pero como nos recomienda Alberto Zurita, barista de la marca Supracafé y autor del blog Recién molido, es más recomendable moler los granos de café en el momento de ser utilizados. Una vez que los granos son molidos ese café se estropea en dos horas aproximadamente y se pierden sus propiedades organolépticas, es decir, su sabor, su textura o su olor, lo que provoca que la calidad del líquido resultante sea peor.

Usar café torrefacto

El café más consumido en España es el café torrefacto. Como nos explica el barista, para crear el café torrefacto se añade un 15% de azúcar a los granos de café durante el proceso de tueste. Ese azúcar se carboniza, lo que provoca que el café se amargue y pierda su sabor natural. Lo más adecuado para conseguir un café delicioso es utilizar uno de tueste natural y 100% arábica.

No utilizar leche entera

Hay decenas de modos de tomar café: solo, con leche, cortado… Si tu preparación preferida es una que contenga leche, hazla siempre con entera. Como cuenta Zurita, al añadir la leche buscamos una emulsión que se consigue tan solo con la grasa de la leche. Además también es importante la calidad de la leche que utilicemos ya que para conseguir un buen café hay que cuidar todos los elementos que lo compongan.

Mejor sin azúcar

Como afirma el experto, “un café bien hecho no es amargo”. Añade, además, que puede tener según el tipo de café que usemos un "cierto amargor equilibrado con el resto de sabores", pero no es un sabor que predomine. Además, si tomamos el café acompañado de leche, su sabor se suaviza gracias a la lactosa, que es el azúcar natural de la leche, lo que favorece que el café tenga un sabor más dulce sin necesidad de añadirle azúcar extra. En el caso de ser absolutamente necesario añadir azúcar al café esto debe hacerse siempre al final para permitir que todos los elementos que compongan el café emulsionen correctamente.

Darle más importancia a la cafetera que se utiliza que a la calidad del producto

Muchas veces se cree que tener una cafetera de mayor precio implica que el café que se prepare con ella sea mejor y esto no es del todo correcto. Para Zurita es más importante usar un producto de calidad que una buena cafetera. Como cuenta el barista, cada modelo tiene unas características y una técnica de uso diferente. Es muy importante conocer cómo se utiliza cada una y además saber el tipo de café que obtendremos con ella para así elegir la que más se adecue a nuestros gustos.

No limpiar ni secar bien la cafetera

De la misma manera que cuidamos la calidad del café, el agua o la leche utilizada para nuestra preparación debemos cuidar también nuestra cafetera, sea del tipo que sea. Tras su uso es importante limpiarla correctamente, intentando eliminar la máxima cantidad de restos de café, y secarla completamente. Esto ayudará a que los restos que puedan quedar de café ya quemado e infusionado no contaminen el próximo café que preparemos. Además, al secarla ayudamos que el café no se humedezca y evitamos que sus características organolépticas queden mermadas. 


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