Gourmet

Cuatro cervezas artesanales en Castilla y León

Las cervezas artesanas de Castilla y León llegan dispuestas a recordarnos el paso por la historia de las tribus celtas, que antes de la llegada de los romanos y la imposición del vino como bebida del Imperio, establecieron a nuestra rubia y espumosa amiga como la bebida decana de la península.

En realidad, es algo natural. Pasó con el vino, está ocurriendo con la cerveza. Nuevos nichos de mercado permiten a emprendedores reivindicar nuevos sabores al margen, casi nunca en contra, de la producción industrial, convirtiendo el cerveceo en todo un placer para el paladar, no un peaje social obligado. Todo para hacernos sentir mejor, o al menos diferentes, durante un tiempo, el que dura nuestra botella. Te damos algunas marcas… Seguro que tienes una favorita.

La Loca Juana

Esta marca está muy unida a Íscar, Valladolid. La sola visita a las instalaciones donde se elabora La Loca Juana, nada menos que en un auténtico castillo del siglo XIV, convierte en atractiva la iniciativa de estos amigos. No es un juego, este proyecto empresarial ha dado como resultado una de las primeras y más valoradas cervezas artesanas de Castilla y León. No todo el mundo puede presumir de tener su fábrica en uno de los monumentos más emblemáticos de la provincia.

Pero lo importante no es otra cosa que el sabor: estamos ante una cerveza artesana y ecológica realizada con producto de la zona, de baja fermentación, que en sus variedades básicas, la Loca Pelirroja, la Rubia Loca y la Morena Mía proporciona al paladar sensaciones gourmet diferentes pero, a la vez, perfectamente estudiadas y equilibradas.

Creada en 2010 con la asesoría de Salvador Fortea, maestro cervecero, La Loca Juana ha sido tan bien aceptada que su equipo de emprendedores ha ido incrementando progresivamente el riesgo de la apuesta, incrementando su producción y trasladando su centro cervecero desde Cataluña al citado castillo de Íscar, en Valladolid, que por cierto ofrece visitas y todo tipo de actividades culturales, porque aquí lo que no falta es creatividad.

Curiosamente, La Loca Juana es también un centro de formación para los aficionados que quieren aprender más de cerveza y de historia. Estos productos maridan muy bien.

Cerveza Goose

Los gansos se guardan un as en la manga en La Granja de San Ildefonso, empezando por esta exquisita pale ale de inspiración americana pero alma segoviana, cuyas notas tostadas están pensadas para realzar las bondades y el sabor de la cocina de leña y los platos de cuchara del lugar.

Asesorados por el maestro Eduardo Riaza, todo un experto a la hora de mezclar la malta, el lúpulo y la levadura, cuatro amigos de la localidad hicieron realidad su iniciativa personal, salir al mercado con una cerveza propia capaz de competir cara a cara con las exigencias del mercado gourmet.

Artesana, sin aditivos químicos, la cerveza Goose destaca por su tonalidad ámbar, un toque a la vez dulce y floral y una espuma muy consistente. No es broma, la cerveza guarda el “ritmo” aristocrático de un pueblo que siempre es perfecto para un rato de ocio. ¡Gran producto!

La goda

Otro ejemplo de las bondades de la producción artesanal y del menos es más que se estila ahora en el mundo cervecero, pero sólo en cantidad, no en calidad. La Goda es una cerveza artesana elaborada en la población de San Román de Hornija (Valladolid), un nuevo proyecto nacido entre amigos emprendedores a principios de 2013 que ahora viven la recompensa a su esfuerzo, paseando con orgullo su creación por toda Castilla y León.

Sin duda que nuestra Goda lo merece: estamos ante una rubia muy moderna, una pale ale de alta fermentación y cuerpo medio que, como es habitual, se fermenta por segunda vez en la botella, y cuyo sabor exquisito y constante permanece en nuestro paladar y el recuerdo. Distinguible por su etiqueta blanca, es una cerveza con personalidad propia. A lo mejor no interesa el modo de producción, pero el resultado seguro que te anima a pedir una segunda botella.

Cerveza Gredos

Queda claro que la base de la cerveza es el agua, y en la Sierra de Gredos el agua es de una calidad optima. No se anda con tonterías estos hermanos, Luis y Jesus Gonzalez, de Hoyocasero. Ellos mismos cultivan la malta y el lúpulo en la vertiente sur de Gredos. Dicen que el entorno transmite calma y paz al producto. No está científicamente demostrado, pero el producto es excelente. Lo que empezó como un proyecto de cada familia en microcervecería es ahora un referente en muchos comercios de la zona.

La oferta se ha diversificado, con productos elaborados con whisky y cerezas. Pueden gustar o no pero...¡seguro que sorprende!


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