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La ‘titulitis’ de los aristócratas

Sin pertenecer a la aristocracia parece difícil entender las interminables luchas por un título nobiliario. En la Edad Media, cuando la nobleza gozaba de grandes privilegios, serían más comprensibles tantas disputas, pero en pleno siglo XXI carecen de sentido las desavenencias familiares por un privilegio que es sólo protocolario. Por otro lado, España es un  país donde la titulitis se ha convertido en una enfermedad crónica sin tratamiento a la vista, y que parece afectar a todas las clases sociales por igual. 

Dentro de las grandes batallas que se están librando en los tribunales por acceder a un título nobiliario está la protagonizada por la familia Medina Sidonia, que llevan décadas enfrentados con varios pleitos pendientes y los que estén por llegar. De hecho, Gabriel, uno de los tres hijos de la duquesa roja, como también era conocida la duquesa de Medina Sidonia, ha denunciado públicamente los maltratos recibidos por su madre, y cómo hizo uso de su herencia y de la de sus hermanos para costear, según él, sus viajes y fiestas en París. ^

Hoy están en litigio reclamando la herencia de la fallecida Duquesa, quien poco antes de morir se casó con su secretaria,  Liliana Dahlmann, a la que dejó todos sus bienes. Entre las últimas resoluciones aparecidas en el BOE sobre los Medina Sidonia está la retirada del ducado de Fernandina a Pilar, hija de la duquesa roja, tras 19 años ostentando el título, dado que uno de sus sobrinos ha demostrado que tiene los mismos derechos que ella a llevar el ducado.

También Esther Koplowitz, marquesa consorte de Cubas, tiene algún frente abierto apoyando a su hija Esther Alcocer Koplowitz, sin título nobiliario, que reclama el condado de Santa María de Loreto y el marquesado de Arcos y que  tendrá que litigiar con Emma de Zea y López de la Cal, aristócrata que también lo está reclamando. Al parecer estos títulos tienen su origen en Cuba y provienen de los antepasados de la madre de Esther Koplowitz. En los años 70, también Alicia Koplowitz reclamó los títulos del marquesado de Bellavista y el de Real Socorro,

En cambio, la duquesa de Alba ha querido y se ha visto obligada, si quería casarse con Alfonso Díez, a dejar todo muy atado en vida. Dada su avanzada edad también, y tratando de evitar discrepancias familiares, que a pesar del acuerdo serán inevitables en un futuro, ha repartido toda su herencia entre sus seis hijos. De hecho, uno de los motivos del distanciamiento entre Jacobo y su madre, la duquesa de Alba,  parece que tiene su origen en su disconformidad con la distribución que la duquesa ha hecho del patrimonio. También forma parte de esa herencia el reparto de títulos. Su hijo Alfonso, duque de Aliaga,  reclamó hace unos meses los siete títulos que le corresponden y la duquesa se los ha traspasado hace apenas unas semanas.

La ‘ley Agatha’

La Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios, que se aprobó en 2006, provocó  todavía más el caos entre la aristocracia. Hasta entonces solo los primogénitos varones podían heredar los títulos nobiliarios. A partir de ahora las mujeres estarán en igualdad con sus hermanos. Esta ley no afecta a la Familia Real, donde seguirán heredando los primogénitos varones.

Surgen entonces las desavenencias incluso dentro de la propia institución que engloba a todos los nobles, la Diputación de la Grandeza de España, hasta entonces el único organismo. Más de 200 nobles deciden crear la Asociación Nobiliaria de España con el fin de luchar contra la nueva Ley, o mejor dicho contra la retroactividad de la nueva Ley, porque es con lo que dicen no estar de acuerdo. Se calcula que en torno a un 50% de los títulos nobiliarios que hay en España serán ahora heredados por mujeres.  

Una ley que algunos nobles bautizaron como la ley Agatha. Se da la casualidad que la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada llevaba tiempo litigando por ser Grande de España. Una lucha que ya empezó su madre años atrás por heredar los títulos de marquesa de Castelldosrius y baronesa de Santa Pau. El efecto retroactivo de esta Ley va a permitir que le gane la batalla a su tío Carlos. Muchos son los aristócratas que piensan que resulta un tanto extraño que se utilice la retroactividad en una Ley que no es del interés general, dado que afecta tan solo a 2.200 personas. Consideran que para que el PP y el PSOE se pusieran de acuerdo en algo así tuvieron que intervenir personas influyentes, como es el caso de Pedro J. Ramírez, marido de la diseñadora. Otra de las beneficiadas por esta Ley será Carmen Martínez Bordiú, que entrará a formar parte de la nobleza cuando muera su madre, Carmen Franco. Será ella, y no su hermano Francis, la que ostente los títulos de duquesa de Franco y marquesa de Villaverde.

Renunciar también es posible

Pero no todos deciden luchar por un título nobiliario. Aunque son casos muy excepcionales, también hay quienes no quieren formar parte de un círculo tan cerrado, o ven como prioridad gozar de una buena armonía familiar. Este es el caso de Mercedes Milá, que renunció al título de condesa de Montseny. Un título que el rey Alfonso XIII le otorgó al abuelo de los Milá en 1926 y que heredó José Luis Milá y Sagnier, padre de Mercedes, fallecido recientemente. La presentadora, de acuerdo con sus hermanas, decide entregarle el título a su hermano José María Milá Mencos, primer varón en la línea de descendencia, tal como indica la tradición.

Hace unos días en Reino Unido, uno de los pocos países europeos donde continúa habiendo nobleza, las aristócratas británicas reclamaban al Parlamento terminar con la discriminación de sexos, y equipararse con sus hermanos los varones a la hora de heredar títulos  nobiliarios. Al menos en España podemos decir que les llevamos unos años de ventaja, aunque solo sea en un tema tan intrascendente como la sucesión de títulos nobiliarios.


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