Gente

La gente que sale en el ¡Hola! no es real

Supongo que uno de los pasatiempos favoritos de millones de españoles en verano es coger las revistas del cuore y, tanto en la piscina como en la playa, ponerse a despellejar a los personajes que en ellas aparecen. El problema de veranear en Sotogrande es que a muchos de ellos te los encuentras face to face y la crítica da paso a la incredulidad.

Yo mismo continúo todavía bajo el shockde ver el otro día en la playa a Isabel Sartorius. A pesar de un vistoso pareo y de lo bien que sale en las fotos del ¡Hola! nadie me advirtió de que no sólo tiene la cara redondita sino que su "pandero" es del tamaño de Brasil. Eso sí, muy saludadora con todo el mundo. Aquí muchos aseguran, los mismos que entonces la criticaban, que es mejor que Letizia de aquí a Lima, pero ya saben cómo es la insatisfacción hispana. 

Otro al que me he encontrado es a Luis Medina, que es el hijo chico de Nati Abascal. El muchacho se busca ahora las habichuelas promocionando una tónica porque como el consumo del gintonic es bajo pues él, a apoyar la causa. Acompañado por un teckel de pelo corto, que le da el puntito femenino, el chico es más alto al natural. El problema que arrastra es que siempre le comparan con su hermano, que es uno de los tíos con mejor pinta que hay ahora en la piel de toro. 

Justo lo contrario le pasa al duque de Huéscar,que regresó desde Madrid a San Roque junto a un servidor de ustedes. Bueno, yo iba en turista y él en preferente. Digo lo del contrario porque el hombre, aunque bien proporcionado, resulta bastante bajito pero le ves tanplantao, tan recto, que parece otra cosa… y como encima en verano todo el mundo va con náuticos, pues eso, que se queda un poco chaparro para ser todo un duque y encima de Huéscar, tierra de hombres recios. Al lado de su madre,la duquesa de Alba,no se le nota, pero junto al espigado Alfonso Díezpues ya se ve que es pequeñín. 

De Mario Sandoval a Toya Cassinello

El poseedor de estrella Michelín y buen restauradorMario Sandoval también anda por estos lares. Encantado de socializar con todo el mundo nos ha invitado, a mi mujer y a mí, a ir a cenar con él algún día. El problema es que no sabemos dónde llevarla pues nos podemos caer con todo el equipo, así que dejamos que pase el tiempo y le damos grandes abrazos y le decimos siempre aquello tan socorrido de “a ver cuándo quedamos”. De Mario, decirles que en traje de baño se ve a las claras que todos los productos que ofrece a sus clientes los prueba él antes. 

Eso del Photoshop debe de existir pues la gente que sale en las revistas, tal y como aparecen, no son reales.

Para concluir mi particular aquelarre les hablaré de Toya Cassinello. Mujer de embajador, madre de chico de 50 años al que hay que buscarle novia y compañera en el programa El Campamento, me la encontré este jueves en la copa de Alto Handicap de Polo en el Santa María de Sotogrande. Decir que si se pone de canto parece que se ha ido es mucho. Es el auténtico espíritu de la golosina, una estructura de hueso con muy poca piel, por su cantidad y por su estiramiento, y una cara de pocos amigos mientras visitaba rauda y veloz los diferentes stands mientras el Amazing Cambiasovolvía a recordarnos que sigue siendo uno de los mejores polistas del mundo. 

No sólo la gente que sale en las revistas: otras muchas cosas se retocan. En la vida, la política y demás órdenes de la existencia. 

Por lo demás, siguen pasando mis días en el Cucurucho Club de Playa. Los extranjeros, que no son tan educados como los residentes nacionales, tienen la puñetera costumbre de meter a los bebés en la piscina sin pañales de agua (hace años que se inventaron) y por tanto no hay semanita que no encontremos algún submarino de la Royal Navy flotando a media tarde. El tamaño sí se asemeja al Tireless pero he de confesarles que en vez del gris militar suele tener un tono más ocre, casi marrón. Por este motivo, duchamos después a nuestros mellizos con jabón Lagarto, que es muy español y mata todas las impurezas.

También la negligencia de algunos padres hace que los socorristas se tengan que emplear a fondo, pues muchos progenitores negligentes olvidan que los bebés no saben darse la vuelta en el agua y se pueden ahogar en 10 centímetros de agua. Lo cachondo es que siempre alguien grita ¡ese niño! A veces son los propios padres que no quieren levantarse de la tumbona. 

En fin, que sólo asistiendo a estos espectáculos te das cuenta de que los fallecidos en piscinas y en el mar son los únicos datos reales que podemos encontrar en los medios estos días.


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