Parecía imposible que pudiéramos asistir a la noticia de la separación de Antonio Banderas y Melanie Griffith. Llevábamos tanto tiempo viéndoles juntos, pensando que eran una pareja estable, bien avenida, madura y responsable que ya habíamos supuesto que iba a durar hasta la eternidad. Pero no, todo termina cuando menos te lo esperas. Una de las rubias más famosas de Hollywood se enamoraba hace 18 años de un sex symbol español que quería triunfar en la meca del cine. Empezaban una relación por la que nadie apostaba, tenían una niña, se instalaban en Los Ángeles, compraban la casa de Encarna Sánchez, pasaban las semanas santas en España y todo parecía ir sobre ruedas, pero de puertas hacia dentro no era tan perfecto.

Tras rehabilitaciones, recaídas y una carrera profesional pendiente de un hilo, a la actriz se le acababa la paciencia y se presentaba en el juzgado con una demanda de divorcio. En un primer momento todos pensamos que se trataba de una rabieta, de un enfado momentáneo por unas fotos que habían salido de Banderas abrazado a una rubia considerablemente más joven que la actriz, pero nada de eso. Melanie lo tiene todo muy claro: no quiere al actor cerca de su vida. Se ha quitado la alianza y ha borrado con maquillaje el famoso tatuaje que luce en el hombro con el nombre de su marido. Del amor al odio en cuestión de semana. Pero, ¿qué le ha pasado por la cabeza a la actriz? ¿Qué le ha podido hacer Banderas para que esté tan enfadada?

Los motivos reales parecen no ser tan explosivos. Ni arrebato de Melanie, ni infidelidades de Banderas, ni rencor interno en la pareja. Simplemente se les acabó el amor hace muchos meses y decidieron que aguantarían hasta que Stella del Carmen cumpliera 18 años y se independizara. “Han permanecido juntos todo el tiempo posible por los niños, porque querían evitar a toda costa que sufrieran por culpa de sus padres. Por eso han esperado tanto tiempo para anunciar su divorcio, aunque en realidad querían mantenerlo en secreto unos meses más hasta que Stella cumpliera los dieciocho”, han comentado amigos cercanos a la pareja. “Pero por ahora todo está saliendo bien, los chicos respaldan su decisión y ellos saben que siempre podrán contar con ellos en estos momentos difíciles”.

¿Una separación irreconciliable?

El problema es que no nos terminamos de creer nada. ¿Una separación amistosa? ¿Diferencias irreconciliables? ¿Se acabó el amor? Las fotografías de Banderas acompañado de diversas rubias, unas más famosas -como Sharon Stone- y otras más desconocidas, nos llevan a pensar que detrás de tanta corrección hay algo que no terminamos de saber. ¿Qué sentido tiene guardar la compostura cuando la pareja hace meses -tal vez años- que está rota? ¿Para qué esperar si era evidente que algo estaba ocurriendo? ¿Se trata todo de una maniobra para reflotar un interés mediático que ya parecía olvidado?

Según el entorno del matrimonio, la separación estaba planeada desde hacía meses, pero los hechos cuentan otras cosas. En cuanto se filtraron las fotos del actor acompañado de una joven en Cannes, Melanie presentó la demanda, se quitó la alianza y se borró -no de forma permanente- el tatuaje de Antonio. ¿Esto es planificación? Déjennos dudar.

¿Regresará Banderas a España?

Ahora, ambos se enfrentan a un futuro en solitario. Por una parte, Banderas pensaba retomar su carrera como director con Akil, su tercer largometraje, en el que iba a participar Melanie, así que suponemos que tendrá que ir buscando sustituta. Por otra, la actriz hace años que no tiene ningún proyecto interesante en cartera -entre adicciones y rehabilitaciones, Griffith ha pasado más tiempo ingresada que en un set de rodaje-.

¿Supone esta separación un empujón a su carrera? ¿Veremos a Melanie reconvertida en una especie de Jessica Lange, triunfando en series de televisión? ¿Eran un lastre el uno para el otro? Muchas preguntas nos vienen a la cabeza y muy pocas respuestas.

Por el momento, sabemos que la actriz le ha pedido pensión compensatoria, la custodia de Stella del Carmen y la mitad de las propiedades que tienen en Estados Unidos y España. Pero, ¿y el actor? ¿Dónde va a vivir? ¿Regresará a España? ¿Le veremos en las próximas semanas acompañado de alguna nueva pareja? Miren que no somos muy dados a vaticinar, que luego uno termina quemándose, pero todo apunta a que Banderas debe tener una nueva Melanie. Y si no, tiempo al tiempo. Por cierto, ¿se imaginan que ahora Banderas íntima con Daryl Hannah? Eso, desde luego, sí sería Two much.


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