Estilo

Los nuevos cuadernos sin límites se llaman Croqueras Humboldt

Puede que las nuevas tecnologías estén tan implantadas en nuestras vidas que nos hayamos olvidado de otros objetos analógicos. Elementos que consideramos como piezas de antaño, un tierno recuerdo del pasado y que relegamos a lo ornamental, eximiéndolos de toda funcionalidad. Libros y cuadernos son un buen ejemplo de ello. ¿Cómo recuperar lo tradicional? Dándole una vuelta de tuerca, un giro en su uso e incluso en su denominación. Prueba de ello son las Croqueras Humboldt. Aquí te lo explicamos.

Imagina un bloc en el que no tienes que pasar las páginas, un bloc en el que poder dar rienda suelta a tu imaginación sin las limitaciones del espacio a las que te ves sujeto por dimensiones del folio y además, sin tener que cargar con un gran peso. ‘Libertad’ en el trazo y la forma. Esto es lo que te permite una croquera. ¿Aún no entiendes el concepto?

De forma técnica, las croqueras son libretas que, una vez abiertas, ofrecen siete metros de papel continuo plegado sobre sí mismo. Es decir, libretas que invitan a tantas posibilidades como imaginación tengas; bien sea para dibujar sobre ella sin interrupción, escribir, pegar fotos o combinar todo a modo de collage. De esta manera, el concepto cerrado de la función de un cuaderno que hasta ahora teníamos, se nos derrumba para dar paso a una indeterminación del mismo. Una vez utilizada una croquera no hay por qué aparcarla en una estantería hasta dejar que el tiempo haga la mella propia, sino que está ideada, entre otras cosas, para ser compartida y expuesta.

Los creadores de las croqueras Humboldt tan sólo tienen 24 años.

Detrás de Humboldt suenan dos nombres: Hugo Félix García y Lydia Pedro. Lo que más llama la atención de ellos ya no es el ingenio que han tenido a la hora de idear y producir semejante artilugio, sino su corta edad. Ambos con 24 años, se convierten en una de las mejores ejemplificaciones carnales del concepto ‘joven emprendedor’. Es curioso que a pesar de su juventud, aboguen por la recuperación de este objeto que atrás queda en nuestra era digital, una época en la que ellos ya se han visto inmersos desde el nacimiento.

Un bonito viaje por la Patagonia allá por 2013 y el deseo de inmortalizarlo manualmente fue lo que dio pie a que la bombilla de esta pareja se encendiera. Inicialmente, Hugo cortaba cartulinas y las pegaba con celo o cinta carrocera sobre la pared. Junto a Lydia, pronto comenzaron a manufacturar las croqueras tal y como las conocemos ahora. Y es que las ideas monumentales a veces surgen de grandes vivencias y pequeñas necesidades.

Un trabajo manual

Hasta la actualidad han estado elaborando las croqueras personalmente, adjuntando a cada una de ellas un número de serie y una explicación de cómo hacer en origami el pingüino Humboldt, que constituye el logotipo de la marca. Han llegado a producir en una tirada un máximo de 800 libretas, sin obtención de beneficios y casi con más gastos que otra cosa. Una verdadera demostración de ‘amor al arte’ y de fe en lo que haces.

Debido a la buenísima acogida que han tenido estos cuadernos, se han puesto las pilas. García y Cobuscean están en fase de profesionalizarse y constituirse como empresa a fin de aumentar la producción y poder distribuir a papelerías de diversos puntos de España y no centrarse en la venta a pequeña escala en Madrid, a la que se han visto obligados hasta la fecha. Para ello, han puesto en marcha un crowdfunding, a través del cual puede colaborar económicamente cualquiera de nosotros y obtener una recompensa.

Objetivo: gran escala

El objetivo es poder alcanzar los 2.000 ejemplares por tirada, es decir, la producción que más o menos lleva a cabo una editorial pequeña. Eso sí, cada una de las croqueras Humboldt continuaría llevando su ‘seña de identidad’, es decir, su número de serie y estaría realizada con el mismo mimo y cuidado de materiales, como si aún gozase del primor de la manufactura. Las tapas de estos blocs son de papel reciclado y el folio sin cortes de su interior procuran que contenga el sello FSC(que garantiza una explotación sostenible del bosque).

Si el proyecto sale adelante, podrás dar rienda suelta a tu imaginación obteniendo una de estas cartillas en un formato aproximado a un A5 (240x150 milímetros) por 10 euros. Y sin necesidad de moverte de tu sofá, ya que las ventas serán a través de su web. ¿Qué harías tú con una croquera? Ya puedes empezar a pensar.

Crowdfunding Croqueras Humboldt from Croqueras humboldt on Vimeo.


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