Destinos

Cómo viajar por tu cuenta a Japón y no desquiciarte en el intento

La mayoría no pasamos del ‘arigato’ o del ‘sayonara’ que Arnold Schwarzenegger nos enseñó a pronunciar en Terminator. Pero eso no impide que Japón esté entre los primeros lugares a los que nos gustaría viajar algún día. Año tras año este país se coloca entre los 10 destinos turísticos más apetecibles, así que no hay duda de que el moderno encanto asiático atrae. Hay un montón de porqués: ciudades como sacadas de un cuento de hace cientos de años en pleno siglo XXI, otras que parecen haberse adelantado al futuro, el hechizo del monte Fuji, tradiciones milenarias, una gastronomía única, la cultura del manga...

Conocer todo eso de primera mano, descubriéndolo por cuenta propia sin tour operadores de por medio, es toda una experiencia, sin contar con que ganarás unos cuantos agradecimientos de tu bolsillo. La única “pega” es que desenvolverse en un país con un idioma, una grafía y una cultura tan diferente a la nuestra puede desquiciar un poco a la primera de cambio. Pero también hay una buena noticia: teniendo información de antemano, manejarse en este país asiático puede resultar hasta fácil. Aquí os dejamos 8 secretos para moverte a tus anchas por Japón y terminar brindando con sus hospitalarios ciudadanos como si estuvieras con el vecino del quinto. ¡Kampai! (Salud).

Dónde dormir

La improvisación no es un arte que distinga a los japoneses, y por esa misma razón en los establecimientos hoteleros están acostumbrados a que el cliente reserve al menos con una semana de antelación (en temporada alta conviene reservar incluso con un mes). Dónde hacerlo dependerá de tu economía y gustos, porque aquí las opciones se multiplican. Además de los hoteles y youth hostels al uso, en Japón puedes dormir en otro tipo de establecimientos:

  • Ryokan: no es la opción más barata, pero puede que sí sea una de las más exóticas. Son pequeños "hoteles" donde las habitaciones consisten en estancias sin tabiques, con el suelo recubierto del tradicional tatami y puertas correderas o shoji. Se duerme sobre un futón y ponen a disposición del huésped el tradicional kimono de algodón, el yukata. Entre las normas a respetar las principales son quitarse los zapatos en la entrada, desplazarse por los pasillos en zapatillas y caminar descalzo o en calcetines sobre el tatami de la habitación. La mayoría de los extranjeros acuden a los ryokans de Japanesse Inn Group, con más de 80 ryokans distribuidos por todo el país.
  • Hoteles cápsula. Se han puesto de moda en los últimos años, al principio porque era una opción más barata para una sola persona y después, porque empezó a valorarse la "experiencia" entre los turistas. En realidad, son hoteles con habitaciones tan diminutas -de ahí lo de cápsula- que no llegan a ser habitaciones, sino más bien una especie de literas cerradas por los cuatro costados, por el de los pies. El espacio lo cubre todo el colchón y suelen tener radio y televisión. Los baños están fuera, en una zona común, igual que las taquillas para dejar el equipaje. Podéis encontrarlos en los principales buscadores de hoteles como una opción más.
  • Minshuku. La mejor opción para conocer de cerca la vida cotidiana de una familia japonesa, ya que te alojas en su casa. Son establecimientos familiares en los que las habitaciones alquiladas a los clientes forman parte de la casa donde viven los propietarios, y al huésped se lo trata como uno más (por eso se espera que por la mañana recoja su ropa de cama y la coloque en un armario). Encontraréis más información en la Oficina de Turismo.
  • Apartamentos. Suelen ser más baratos que los hoteles, batante más amplios, y algunos cuentan con más comodidades que estos: muchos de ellos tienen ordenador en la habitación (con acceso gratuito a Internet) además de lavadora en un cuarto común. Podéis encontrarlos en los principales buscadores de hoteles. Si pasáis por Kioto, Kyoto Highland Shimabara tiene muy buena relación calidad-precio.

Qué comer y beber

Comer es una de las mejores experiencias del viaje... siempre que sepas lo que estás pidiendo, que no es tan fácil. Pero los japoneses son tan amables que harán todo lo posible por echarte una mano para que disfrutes de su comida. Y aunque cada uno sigáis hablando en vuestro idioma, por alguna extraña razón acabareís entendiéndoos y hasta haciendo un brindis juntos. El sushi y el sashimi son sólo dos de las opciones de unas cartas larguísimas, así que nunca está de más saber el nombre de algún otro plato.

El sukiyai es uno de los platos más populares del país, tanto que seguramente lo verás en alguna de las mesas que tengas cerca. Consiste en una pequeña olla hirviendo con agua, salsa de soja y azúcar, alrededor de la que colocan el resto de ingredientes (tofu, verduras...) que los comensales van cocinando y comiéndose poco a poco. Los soba (fideos de harina de trigo a los que se añaden distintos ingredientes y salsas) son otra opción muy demandada. También son muy aficionados al calamar y a distintos tipos de marisco que cocinas tú mismo en una plancha (los restaurantes Isomarusuisan, que han abierto en distintos barrios de Tokio, son una buena opción para divertirse y cocinarte tú mismo el marisco).

¿Para beber? Cerveza, que es la bebida nacional por excelencia. Y con el postre, o sin él (no son muy aficionados al dulce), hay que probar sí o sí el sake.

Cómo moverse: Japan Rail Pass.

Es un bono con el que puedes subirte tantas veces como quieras a cualquier tren de la línea JR que recorre Japón a lo largo y también a lo ancho del país. Incluso a los famosos shinkasens o trenes bala siempre que no elijas el Nozomi, el más rápido. Sirve igualmente para líneas locales de autobuses operadas por JR, algunos autobuses de larga distancia, el ferry entre Hiroshima y Miyajima… Sólo se puede comprar fuera de Japón (lo encontrarás en agencias de viajes), y es válido únicamente si entras con visado de turista. El más barato para 7 días (también lo tienes para 14 o 21 días), cuesta actualmente 28.300 yenes, que vienen a ser unos 200 euros al cambio actual. Encontrarás toda la información sobre precios y qué incluye el bono en la web de Japan Rail Pass.

Trenes, autobuses de larga distancia y cercanías.

Aunque no hayas comprado el Japan Rail Pass, para moverte por Japón seguramente tendrás que coger en algún momento al menos uno de los trenes de la extensa red de ferrocarriles que hay por todo el país. Hay dos precios: con y sin asiento reservado -más baratos los últimos-. La única diferencia entre ambos es que si no tienes asiento reservado te sientas en donde quieras (o puedas) entre los vagones asignados a los viajeros sin asiento reservado. En cuanto a los autobuses de larga distancia, no hay diferencias destacables respecto a España ni en precio ni en el sistema de funcionamiento.

Metros y autobuses urbanos.

En el metro pagas por la distancia que vayas a realizar, así que sólo tienes que buscar el nombre de la parada a la que vas, al lado vendrá el precio -si sólo está en japonés hay unos mostradores de información donde te lo dirán en un momento-. El funcionamiento de los autobuses locales sí es algo diferente. Se entra por la parte de atrás, en la que se recoge un ticket, y se sale por la de al lado del conductor. Junto a esta última hay una máquina en la que introducir la cantidad exacta del trayecto (el precio viene en la pantalla). Si no tienes cambio, al lado de esa máquina encontrarás otra que cambia billetes por monedas. Todo muy ordenado y sin detalles al azar.


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