Cultura

Estrellas del pop y políticos: ¿ser famoso es sinónimo de éxito electoral?

Estamos acostumbrados a que los cantantes tomen partido políticamente y manifiesten su apoyo a determinados candidatos, o a que al menos traten de aportar su granito de arena para resolver los problemas sociales, pero ¿qué ocurre cuando son las estrellas del pop las que dan el salto a la política?

“Si no puedo dedicar cinco años a servir a mi país como presidente, entonces todo aquello sobre lo que he estado cantando, como los derechos humanos, no ha significado absolutamente nada”. Así se manifestaba Wyclef Jean, rapero y productor musical que saltó a la fama gracias al grupo The Fugees, antes de presentarse a las elecciones presidenciales en Haití en 2010. “Si no hubiera sido por el terremoto, posiblemente hubiera esperado otros diez años a hacer esto”. Jean no tenía ninguna experiencia política, aunque había estado muy involucrado con su país natal, principalmente a través de la fundación Yéle Haiti para proporcionar ayuda humanitaria -también había sido nombrado embajador por el anterior presidente-. Su popularidad parecía garantizarle unos buenos resultados en un país que se encontraba, en aquel momento, destruido. No obstante, su carrera política terminó rápidamente. A penas veinte días después de anunciar su candidatura, fue rechazada por el Consejo Electoral por contravenir la ley electoral, que exige haber residido cinco años en el país antes de presentarse a las elecciones.

Youssou N’dour no logró ser presidente, pero acabó como ministro de Cultura de Senegal.

Parecido fue el caso de Youssou N’dour en Senegal. El cantante, posiblemente uno de los más populares de África, se presentó a las elecciones aclamado por la sociedad que pedía un cambio en el país. “Soy una alternativa”, dijo N’dour. Prometió emprender iniciativas para fomentar la paz, desarrollar la agricultura y prestar especial atención a la educación y la sanidad. N’dour tampoco tenía experiencia política, ni formación superior, pero contaba con el apoyo de los ciudadanos. “Es verdad, no tengo estudios superiores, pero la presidencia es una función y no un oficio", señaló el cantante. "He probado competitividad, compromiso, rigor y eficiencia”. No obstante, la candidatura de N’dour fue rechazada por el Consejo Constitucional senegalés al no reunir las 10.000 firmas necesarias para avalarla -el cantante presentó 12.000 pero se alegó que únicamente 9.000 pudieron ser confirmadas-. No obstante, la carrera política de N’dour no terminó ahí. El candidato vencedor, Macky Sall, le ofreció el Ministerio de Cultura y Turismo, que ostenta desde abril de 2012.

De Blur al fracaso electoral

Son numerosos los casos de estrellas de la música que han intentado redirigir sus carreras hacia la política, pero a juzgar por los resultados, su fama no les ha garantizado el éxito. La cantante Dana Scallon, ganadora de Eurovisión por Irlanda, se presentó como independiente a las elecciones presidenciales pero quedó tercera. Aún así, acabó siendo miembro del Parlamento Europeo por el Ulster y volviéndose a presentar a las elecciones irlandesas años más tarde. Dave Rowntree, batería del grupo británico Blur, empezó su carrera política en 2002 apoyando al Partido Laborista británico, pero ha ido perdiendo casi todas las elecciones a las que se ha ido presentando. Aún así, no todos los casos son negativos. La cantante ucraniana Ruslana, también ganadora de Eurovisión, se convirtió en abanderada de uno de los candidatos en las elecciones y terminó siendo miembro del Parlamento. Martha Reeves, del grupo Martha and the Vandellas, dejó momentáneamente de cantar para entrar en el Consejo de la ciudad de Detroit en 2005.

Sonny Bono continúa ostentando el récord de ser el único congresista que ha tenido un número 1 en el Billboard estadounidense.

No obstante, el caso más exitoso fue el de Sonny Bono. El cantante, ex pareja artística y sentimental de Cher, viendo las dificultades burocráticas con las que tenía que enfrentarse para abrir un restaurante en Palm Springs, California, decidió presentarse como alcalde, cargo que ocupó desde 1988 a 1992. De ahí, trató de convertirse en senador por el partido republicano, pero, finalmente, no fue el candidato elegido, así que se presentó para congresista por Palm Springs y ganó, permaneciendo en el cargo hasta su muerte en 1998 por culpa de un accidente de esquí. Bono continúa ostentando el récord de ser el único congresista que ha tenido un número 1 en el Billboard estadounidense.

¿Dónde ponemos a Berlusconi?

“Los resultados electorales evidencian que a los famosos que se presentan a cargos políticos les puede ir bien, siempre que tengan credibilidad y un buen conocimiento del proceso político”, dice el analista político Steve Mitchell en relación a los numerosos actores que han conseguido un puesto político en Estados Unidos. “La política puede ser muy importante para los votantes, pero estos no suelen tener el tiempo suficiente para informarse bien de todos los candidatos, así que cuando ven un nombre que les resulta familiar y con el que se sienten cómodos, tienden a votar por esa persona basándose únicamente en su reputación”.

Habría que preguntarse si esta relación de los cantantes con la política es aplicable al ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que en su juventud trabajó como cantante en cruceros y formó un dúo musical con Fedele Confalonieri, actual presidente de Mediaset Italia, aunque puede que en este caso lo de cantar sea lo de menos.


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