Cultura

El inabarcable legado de The Velvet Underground

Cuando un músico muere, queda su obra. Discos y canciones que durante años nos han acompañado y que seguirán haciéndolo, si cabe con el extra emocional añadido de la ausencia del creador. Desde que el pasado 27 de octubre se conociera la noticia sobre el fallecimiento del músico neoyorquino Lou Reed, algo más que ríos de tinta son los que se han leído en prensa escrita y digital.

Lou Reed (flickr | home of chaos - imagen con licencia CC BY 2.0).
Lou Reed (flickr | home of chaos - imagen con licencia CC BY 2.0).

Pasados ya unos días, con la repetición machacona de datos, cifras, fechas y hechos algo más atemperada, queda el consuelo de poder disfrutar en la intimidad de una música que a tantos durante tanto tiempo nos acompañó. Los discos de Lou Reed están ahí para su disfrute y es su legado el que pervivirá.

Porque más allá de su carrera en solitario, su participación como miembro fundador, alma y directriz de The Velvet Underground es de una importancia incalculable. La Velvet, que estuvo activa hasta comenzar la década de los 70, no fue una banda muy conocida ni vendió millones de discos. Pero pocos casos como el suyo existen en cuanto a su poder de influencia. Posiblemente, fue Brian Eno, productor y miembro de Roxy Music, quien mejor definiera su importancia al atribuírsele esta frase: “El primer disco de Velvet Underground apenas vendió 30.000 copias en sus inicios, pero cada una de esas 30.000 personas que lo compraron montaron una banda”. Y podríamos añadir que muchos de los que compraron en años posteriores el famoso disco del plátano en la portada hicieron el mismo camino.

Unos pocos ejemplos entre miles

La mezcla de rock y pop que aunaba raíz experimental con toque callejero y poesía urbana, y todo ello vestido con el ropaje artístico que impregnaba la presencia alrededor de la banda de Andy Warhol, supuso un auténtico sopapo a las estructuras musicales imperantes en la época. Grandes nombres como Patti Smith, David Bowie o los propios Roxy Music nunca negaron la influencia de aquéllos.

El punk de finales de los 70 abrazó el sentido rupturista del que hicieron gala, y nombres nacidos de aquella explosión como Television, Talking Heads, Suicide, The Stranglers, Joy Division o los Modern Lovers de Jonathan Richman fundieron en muchas de sus canciones los riffs aplastantemente melódicos de Reed y compañía. Durante los ochenta, cuando se produjo el resurgir de la música de raíz americana, R.E.M., The Dream Syndicate, Green on Red, The Feelies o Yo La tengo buscaban la intensidad que desbordaba tantas canciones de la Velvet y no dudaban en versionarlas tanto en sus discos como en sus directos, lo mismo que ocurrió con el revival garajero de la época.

El advenimiento indie a caballo entre los 80 y los 90 siempre tuvo en grupos como Jesus and Mary Chain,PJ Harvey, Sonic Youth, Pixies o en los proyectos de Dean Wareham como Galaxie 500 o Luna espejo de los sonidos de más de dos décadas atrás. Y hoy en día, bandas como Arcade Fire, The Black Angels, Thee Oh Sees y Spiritualized suponen unos simples nombres entre los miles que admiten admirarles. Queda por tanto disfrutar de su música y descubrirla en cientos de discos ajenos.


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