Cultura

Johnny ‘Rotten’ Lydon, nuevo disco y el punk como objeto de consumo

Nadie podrá negar la infinita capacidad de adaptación de la sociedad de consumo en la que vivimos. El capitalismo es capaz de fagocitarlo todo, incluido aquello que aparentemente nació como furibunda reacción al mismo. Como el movimiento punk. Aunque un vistazo más profundo y cínico nos podría llevar a la conclusión de que el propio punk, o al menos algunos de sus voceras principales, nacieron con el objetivo de ser ellos mismos un producto de consumo.

Johnny Rotten en el Festival de música de Glastonbury (Gtres).
Johnny Rotten en el Festival de música de Glastonbury (Gtres).

Sea como fuere, una figura como la del londinense John Lydon, conocido en los albores de su carrera artística como Johnny Rotten (Juanito Podrido), sigue siendo centro de noticias, directa o indirectamente, treinta y ocho años después de su eclosión como purulento grano en las mismas fauces del sistema británico. Ya sea por un nuevo disco o por motivos más prosaicamente económicos. Más allá de que los Sex Pistols, el grupo en el que cantaba, fueran realmente una idea montada y ejecutada por el espabilado manager Malcolm McLaren, no se podrá negar que sus deseos de anarquía para su propio país o su irreverencia congénita hacia la realeza británica sembraron temor en las mentes más pacatas y bienpensantes de la época. No habría que olvidar que una canción como God save the Queen, hoy en día y trasladada a nuestro país, podría ponerles en serios problemas legales.

De las tarjetas de crédito a los discos

Pero como decimos, Lydon es doble noticia. La sorprendente es el anuncio por parte de la entidad financiera británica Virgin Money, perteneciente al imperio en manos de Sir Richard Branson, de la emisión de unas tarjetas de crédito conmemorativas de los Sex Pistols. El origen del entramado empresarial de Branson fueron las tiendas de discos y sello discográfico Virgin Records, y a partir de ahí creció hasta abarcar negocios tan alejados de su origen como la línea aérea del mismo nombre. Bajo el argumento de que “es el momento de que los consumidores pongan un poco de rebelión en sus bolsillos”, las tarjetas tendrán motivos relativos a su histórico disco Never mind the bollocks, Here’s the Sex Pistols y a la canción concreta Anarchy in the U.K. Por muy incompatible que todo parezca.

Pero teniendo en cuenta que tamaño movimiento deja en mantillas la supuesta ideología, si es que alguna vez la tuvo, de un género como el punk, mejor no dejar escapar las novedades estrictamente musicales. Cuando Rotten abandonó los Pistols tras el fiasco de su gira por los Estados Unidos y la explosión de éstos en 1978, adoptó su apellido original y formó una nueva banda, de nombre Public Image Ltd, también conocida con el acrónimo de PiL. PiL abarcaban unas influencias más abiertas que el estricto punk, y ese eclecticismo no exento de una intencionalidad más artística les convertía en uno de los pilares de lo que se dio en llamar post-punk. Canciones como This is not a love song o discos como Metal Box pasaron también, a su manera, a formar parte de la historia del rock inglés. Recuperados para la vida en 2009 tras haber entrado en parada indefinida en el 93, en 2012 publicaron su disco de retorno, This is PiL, y en este próximo otoño tendrán en la calle su nuevo trabajo, el décimo de su carrera, What the world needs now… Un nombre que ofrece un nuevo ejemplo de la falta de humildad de un John Lydon que llega a resultar hasta entrañable. Y Double Trouble es la primera canción adelantada del mismo.


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