Cultura

¡Bajan el IVA del arte y Adrià se hace dibujante!

Ya en 2007, cuando fue invitado a participar en la Documenta Kassel, dejó a todo el mundo del arte boquiabierto: a unos, de asombro; a otros, de indignación. Esta vez toca el turno en Arco.

Ferran Adrià
Ferran Adrià

A mitad de camino entre el espectáculo y la creación, entre el refinamiento y el márketing, Ferran Adrià camina a sus anchas como un pope cultural que igual se deja aclamar en Documenta como escribe un libro de recetas para amas de casa creativas o solteros que no saben qué es una sartén.

Pero esta vez la cosa va un poco más allá –vamos, como si la cita de Kassel no hubiese sido ya un mucho con demasiado-. Adrià se convertirá esta vez en reclamo, no ya para una final de Master Chef, sino para la próxima edición de Arco, la feria de arte contemporáneo de Madrid, un encuentro que cada año entiende mejor que el arte, desde hace tiempo, es una cuestión de espectáculo.

Adrià será el reclamo, no para una final de Master Chef, sino para la edición de Arco de 2014.

Ya lo dijo el ácido Peio Riaño: ¿A qué va uno a ARCO si no a partirse de la risa? Y aunque es cierto que la muerte del arte ya ha tenido sus mejores ejemplos en la sequía asoladora del acto de pensar, hay cosas que sorprenden, acaso por su inagotable capacidad de boutade. El chef de El Bulli trae a la feria una muestra de la exposición Ferran Adrià, Notes on Creativity, exhibida en The Drawing Center (Nueva York). Será en el stand de El País, que acostumbra a recibir artistas invitados –otros años han tenido allí a Los Carpinteros o a Jaume Plensa-. Se expondrán cerca de 200 documentos y dibujos inéditos realizados por el chef catalán en los últimos dos años.

Sobre El Bulli se han escrito 37 libros y 200 documentales. ¿Queda algo más que contar?

De todas formas ni esta es la única ni será la última muestra de Adrià. Ya este verano tuvo la gran retrospectiva ElBulli: Ferran Adrià and The art of the Food. En la exposición, además de recorrer la historia del local desde su fundación en los años 60 hasta su cierre en 2011, la exposición -una adaptación de la muestra que acogió en 2012 el Palau Robert de Barcelona- incluía un rincón dedicado al ya fallecido artista británico Richard Hamilton, fiel cliente y admirador del trabajo Adrià, con quien ya había trabajado en proyectos anteriores, como la edición monográfica que hizo la revista cultural Matador, en 2011.

Sobre El Bulli se han escrito 37 libros y 200 documentales. Es y ha sido uno de los grandes episodios gastronómicos de España. La pregunta sería, ¿se puede contar algo más? ¿Qué tanto más se puede reconvertir El Bulli como obra de arte? Al parecer, mientras conserve su aura, esa que era capaz de hacer esperar a una persona dos años en una lista de comensales o de convertir todo cuanto de él quede en un gesto documental, pues habrá El Bulli, Adrià y show para rato.


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