Desafío secesionista

Los independentistas logran expulsar a 250 agentes de la Guardia Civil del hotel en el que se alojaban

Según ha denunciado la Asociación Unificada de Guardias Civiles, los trabajadores del cuerpo han sufrido una noche de escraches, acoso e insultos por parte de un centenar de personas que se han agolpado frente al establecimiento, ubicado en Calella (Barcelona). 

La fachada del hotel de la provincia de Barcelona en el que han tenido lugar los hechos.
La fachada del hotel de la provincia de Barcelona en el que han tenido lugar los hechos. Europa Press

Continúa el acoso a las fuerzas de seguridad del Estado en Cataluña. Un grupo de 250 agentes de la Guardia Civil se ha visto obligado a abandonar un hotel de Calella (Barcelona) tras una noche en la que los agentes han sufrido escraches, intimidaciones e insultos por parte de un centenar de personas que se agolparon frente a las puertas del hotel.

Según ha denunciado la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la dirección del Hotel Vila, donde los guardias civiles se encontraban agrupados al estar comisionados en Cataluña, les ha comunicado esta mañana su decisión de expulsarles tras una noche en la que los agentes se vieron expuestos a todo tipo de "gritos, insultos e incluso el lanzamiento de botellas hasta altas horas de la madrugada".

La organización, la mayoritaria del sector, apunta a la presión del ayuntamiento de la localidad barcelonesa, gobernado por el PDeCAT, como un factor "determinante" en esta decisión. Para la asociación de guardias civiles, existe un clima de "hostilidad" que se ha "desbocado en tan sólo unos días" y que "dificulta enormemente el trabajo de los agentes en la defensa de la legalidad y el orden en Cataluña". 

Según un vídeo difundido por Ràdio Calella, los manifestantes les gritaron que se fueran, les insultaron reiteradamente y les llamaron fascistas con continuos reproches por el dispositivo policial en el que requisaron urnas y material electoral tanto el 1 de octubre como en días previos, cumpliendo siempre órdenes de la Fiscalía y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

La versión de la alcaldesa de Calella, Montserrat Candini (PDeCAT), es que un grupo de guardias civiles de paisano cargaron tras el escrache -ella lo llama "protesta pacífica"- contra las personas que se agolpaban en la calle. Al lugar acudió una patrulla de los Mossos d'Esquadra, que recibieron el aviso por parte de los agentes del Instituto Armado ante la insistencia de las amenazas.

Tras los hechos, la AUGC ha aprovechado para comunicar que, a raíz de la tensión en Cataluña, se está produciendo un acoso "incluso en el seno familiar de trabajadores que hasta hace escasas fechas vivían plenamente integrados en Cataluña". La organización señala el caso de un agente destinado en la provincia de Lleida cuyo hijo, de tan solo cinco años, ha presenciado un discurso del profesorado de su colegio en el que se criticaba la actuación de las fuerzas de seguridad durante el 1-O.

"Hablamos de guardias civiles que vivían perfectamente integrados en sus lugares de residencia y trabajo, pero que ahora afrontan unas graves situación de estrés y miedo ante la actitud de muchos de sus convecinos", ha sostenido.

Esta tarde, la Dirección General de la Guardia Civil ha ubicado en otras instalaciones a los agentes, según han informado a Europa Press fuentes del instituto armado. El abogado Antonio Suárez Valdés ha anunciado que presentará en nombre de los agentes afectados una querella contra la gerencia del hotel y contra el ayuntamiento de este municipio por un presunto delito de coacciones.


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