Economía

Uno de cada cinco hogares españoles está en riesgo de pobreza según el Consejo Económico y Social

Pese a que desde 2009 han caído las rentas medias y por lo tanto también se ha rebajado el umbral de pobreza, la quinta parte de la población se encuentra por debajo de dicho umbral, situado en 2012 en los 7.355 euros al año para hogares unipersonales y en los 15.445 euros al año para familias de dos adultos y dos niños. Y lo que es aún peor: el 30 por ciento de los menores de edad vive en situaciones de precariedad.

Uno de cada cinco hogares españoles está en riesgo de pobreza según el Consejo Económico y Social
Uno de cada cinco hogares españoles está en riesgo de pobreza según el Consejo Económico y Social

Una quinta parte de los hogares en España ya se encuentra en riesgo de pobreza monetaria, denuncia el Consejo Económico y Social en su Memoria Socioeconómica y Laboral del 2012.

El retrato de la precariedad que traza el CES resulta abrumador. Pese a que desde 2009 han caído las rentas medias y por lo tanto también se ha rebajado el umbral de pobreza, la quinta parte de la población se encuentra por debajo de dicho umbral, situado en 2012 en los 7.355 euros al año para hogares unipersonales y en los 15.445 euros al año para familias de dos adultos y dos niños.

Es más, según este criterio, la crisis se ceba especialmente con los más pequeños de la casa. Tristemente, el 30 por ciento de los menores de edad vive en situaciones de precariedad. Sin embargo, al mismo tiempo, desciende la pobreza relativa entre los mayores de 65 años, cuyos ingresos han aguantado mejor.

Estos datos han llamado la atención incluso de la Comisión Europea, que en sus últimas recomendaciones urge al Gobierno de Rajoy a que tome medidas específicas para combatir la pobreza, aumentando la eficacia del apoyo a la infancia y mejorando la empleabilidad de los grupos más vulnerables.

Las políticas sociales no bastan

Según la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2012, más de 400.000 hogares no percibían ningún ingreso, lo que en opinión del CES subraya las insuficiencias de las políticas dirigidas a evitar la exclusión.

Aunque el paro de larga duración se ha disparado, las altas de beneficiarios en las prestaciones por desempleo se han contenido, estabilizándose en una media de 2,9 millones. Y ello se refleja en que la tasa de cobertura de las prestaciones se desplomó hasta el 65,8 por ciento de los desocupados.

El Consejo Económico y Social también denuncia que las rentas mínimas de inserción, uno de los principales instrumentos de lucha contra semejante miseria y que corren a cargo de las Comunidades Autónomas, están muy castigadas por las restricciones presupuestarias. Y las cifras de asistencia de este colchón de última instancia manifiestan que se queda fuera un porcentaje bastante elevado de los más necesitados.

De hecho, el Consejo destaca que esta insuficiencia ha provocado que se multiplique la carga de trabajo de las entidades de carácter no lucrativo. A modo de ejemplo, el CES cita los datos de Cáritas, que ha pasado de atender unas 370.000 personas en 2007 a más de 1 millón en 2011. Y ello pese a que han ralentizado el número de atendidos porque han tenido que centrarse en los casos más graves.

De acuerdo con los datos de la EPA, a finales de 2012 el 14 por ciento de los hogares tenía a todos sus miembros activos en el paro. Y según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2011, el 10,1 por ciento de la población se sitúa en niveles de pobreza extrema.

El coste de la vivienda sube

Incluso con los precios del ladrillo a la baja, durante 2012 continuó aumentando la disparidad entre las rentas y los costes de la vivienda, por lo que se ha elevado la carga que representa el alojamiento en los presupuestos familiares, y ello a su vez ha ocasionado mayores retrasos en los pagos relacionados con la vivienda habitual y, por lo tanto, mayores impagos y ejecuciones hipotecarias.

Si en el 2007 la vivienda ocupaba el 25 por ciento de los desembolsos, en 2011 representa el 31 por ciento, algo que en parte se explica porque incluye el suministro energético, cuyos precios han ido al alza. Y tales datos contribuyen a que la morosidad en el alquiler creciese en 2011 hasta situarse en una tasa del 15,4 por ciento.

Y pese a que una sentencia europea fijase que había que establecer una cierta protección para el desahuciado ante una cláusula contractual abusiva, el CES constata que los jueces todavía están aplicando esta jurisprudencia de una forma desigual.

Salvo por la vivienda y otros capítulos que ahí se incluyen como la luz, las familias han recortado en todos los demás epígrafes del gasto. Entre 2007 y 2011, gastan en comparación unos 500 euros menos por hogar en alimentación y otros 500 euros menos en vestido y calzado.

Retraso con Europa

El CES alerta de que los desempleados, niños y extranjeros no comunitarios son los más expuestos a la pobreza; de que el abandono escolar y el paro de larga duración elevan el riesgo de perpetuación de la pobreza; y de que cada vez hay más trabajos que no requieren cualificación, reparten salarios bajos y tienen un carácter temporal.

A pesar de que en los años previos a la crisis los españoles remontaron en los rankings europeos de riqueza, los ingresos españoles ahora equivalen, teniendo en cuenta la capacidad de compra, al 68 por ciento de los franceses y el 71 de los ingleses.


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