Mercados

El calentón de los mercados abre la puerta a una nueva oleada de emisiones corporativas

Desde enero de este año, cuando Santander colocó bonos a 7 años, no ha llegado más papel corporativo al mercado. Ahora, las condiciones están puestas para que retornen las corporaciones a la financiación. 

Desde marzo de este año, cuando BBVA colocó 1.500 millones, no ha llegado más papel corporativo al mercado. Ahora, las condiciones están puestas para que retornen las corporaciones a la financiación. La prima de riesgo en 300 puntos, el 10 años claramente por debajo del 4,50% y lo que es mejor, los volúmenes de contratación en alza.

Ayer, la operativa sobre el mercado de deuda pública ascendió a los 3.549 millones de euros en la jornada, según datos del Banco de España, una cifra que casi triplica las marcas habituales. Los inversores están apostando por España, en un momento en el que se descarta por completo el riesgo de ruptura de euro y, por otro lado, se descuenta que la Eurozona adoptará medidas de expansión monetaria, al calor de las malas cifras económicas de Alemania.

De esta manera, el 10 años español está en el 4,29%, pero es que incluso el bono portugués tiene un tipo de interés del 5,73%, que en absoluto correspondería a un país rescatado. Italia está por debajo del 4% y sólo Grecia se desacopla de ese apetito por los mercados periféricos.

El economista jefe de una entidad española comentaba que “estamos ante un caso claro de aversión al riesgo, como confirman los volúmenes de contratación. Si no hay nada raro, en breve veremos emitir de nuevo a las empresas y hace falta que lo hagan, ya que desde enero estaba cerrado el mercado corporativo”.

Bárcenas lo cerró

En enero fue BBVA quien dio el pistoletazo de salida a unas emisiones que rondaron los 7.500 millones de euros y posteriormente cerró la apelación al mercado. Prácticamente nadie más se atrevió desde marzo, por lo que la ventana de oportunidad real tuvo lugar en enero. Los mercados se cerraron por el estallido del 'casi Bárcenas' y ya no volvió la euforia que había saludado los primeros compases del año. 

Los operadores se llevaron las manos a la cabeza: el ejercicio había comenzado con ciertos indicadores positivos pero unos inesperados problemas políticos eliminaron de golpe el buen inicio de año. 

Dos meses y medio después, los escándalos de corrupción parecen superados a efectos de mercado. España tiene ya la prima de riesgo donde quería el Gobierno, que considera que por al menos en 300 puntos básicos el fantasma del rescate se aleja casi definitivamente. Si a eso se une el buen tono de la balanza por cuenta corriente, que facilita la entrada de dinero neta y una cada vez menor dependencia de los bancos del Banco Central Europeo (BCE), la apreciación tiene cierta lógica.

Sin embargo, “esto es más dinámica de mercado que avances por una cuestión nueva y concreta”, señalaban desde un banco privado. “Los fundamentales siguen siendo malos. De hecho, las previsiones de crecimiento en general recientes han sido preocupantes”. Los gestores de carteras, sin duda, dan por hecho que desde las altas instancias se impulsarán medidas expansivas.


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