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Bancaja, el lastre de Bankia: se come el 60% de las provisiones del ladrillo

Olivas se mantiene enrocado en la presidencia de Bancaja.
Olivas se mantiene enrocado en la presidencia de Bancaja. EFE

El empacho de ladrillo y suelo del grupo BFA-Bankia, con un volumen de activos tóxicos de 31.799 millones, delata a Bancaja ante sus otros seis socios. El entramado interminable de participadas y sociedades ligadas al ladrillo que aportó la caja levantina al SIP es el gran sustento del agujero inmobiliario del grupo. De hecho, alrededor del 60% del saneamiento de ladrillo que efectuó la entidad a lo largo del pasado ejercicio se lo 'comió' Bancaja, según explican fuentes del sector. Por tanto, de los 7.500 millones dotados en 2011, casi 5.000 millones se dedicó a la limpieza de la herencia inmobiliaria de Bancaja. Una décima parte de esa cifra corresponde a los 498 millones que el grupo ha dotado por la pérdida del Banco de Valencia. Esta provisión forma parte de los 3.931 millones de euros brutos que el grupo saneó contra fodos propios en 2011; el resto corresponde a pérdidas en el ladrillo.

"Bancaja es una máquina de triturar provisiones", se lamentan en varios despachos de Bankia, entidad a la que el Banco de España le ha solicitado medidas adicionales para cumplir con su plan de saneamiento inmobiliario, como adelantó Vozpópuli, el pasado 18 de abril. Unos esfuerzos que podrían pasar por el cambio de parte de su consejo, como informó ayer este diario, nuevas inyecciones de ayudas públicas para recapitalizar a la entidad por el deterioro que está ejerciendo el ladrillo en su balance o la desinversión en alguna de sus joyas como Mapfre (15%), Indra (20%), Iberdrola (5,3%), IAG (12%), NH Hoteles (10%) o Deoleo (18,6%).

Bancaja ha hecho de Bankia la primera inmobiliaria de España. Según reconoció la entidad el pasado viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el grupo acumulaba en diciembre un total de 13.951 millones de euros en activos adjudicados, un 15% más que un año atrás. Esta cartera, que cuenta con coberturas por importe de 4.869 millones de euros (el 34,9% del total), está compuesta principalmente por viviendas recibidas tras ejecuciones hipotecarias (3.494 millones), suelo (5.290 millones), promociones terminadas (1.809 millones) y promociones en curso (782 millones). Las provisiones realizadas por BFA-Bankia sobre los adjudicados han pasado de 3.331 millones al cierre de 2010 a 4.867,5 millones de euros a finales de 2011.

"La caja valenciana aporta de media un 40% de cada una de estas carteras de adjudicados", explican fuentes del sector. Un porcentaje que crece de forma sensible en los créditos dudosos y subestándar de empresas promotoras e inmobiliarias que alcanzan los 17.847 millones de euros, casi la mitad del crédito promotor, con un nivel de cobertura del 38%.

El problema que acarrea el grupo BFA-Bankia es que el mercado empieza a dudar incluso de sus activos sanos. Según los analistas, la entidad presidida por Rodrigo Rato renegocia las condiciones de préstamos con constructoras, a través de alargamientos de plazos, lo que podría enmascarar la morosidad específica del ladrillo, que se sitúa en una elevada cifra del 28%. En el documento remitido a la CNMV, la alianza de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco pequeñas cajas, reconoció que durante 2011 ha refinanciado créditos por importe de 9.920 millones de euros.

"El banco malo de Bankia se nutrirá en un alto porcentaje de activos tóxicos de Bancaja", se apunta desde el sector, que está a la espera de que el Gobierno apruebe, en los próximos días, estos vehículos de aparcamiento inmobiliario. El anuncio podría producirse incluso esta misma semana. Los próximos días serán decisivos para el futuro de BFA-Bankia, que tiene 15 días de plazo para enviar a la CNMV sus cuentas auditadas. De no ser así, podría recibir una sanción por parte de este regulador y "algún tipo de medida contundente", asegura el presidente de una entidad, del Banco de España.

Olivas se enroca en Bancaja

Mientras crecen las dudas sobre el futuro de Bankia, Rato aguarda el resultado del arbitraje de la auditora KPMG sobre si la valoración del Banco de Valencia, aportada por Bancaja al hacer la fusión, fue correcta. De no ser así, el SIP podría sufrir un cambio en el reparto de poder actual en BFA, la matriz de Bankia. En estos momentos, Caja Madrid posee el 52% en BFA y Bancaja, el 37,7%, mientras que el resto se lo reparten las cinco cajas pequeñas: CajaCanarias (2,45%), Caja de Ávila (2,33%), Caixa Laietana (2,11%), Caja Segovia (2,01%) y Caja Rioja (1,34%).

José Luis Olivas, que dimitió como vicepresidente del grupo por este conflicto, sigue enrocado en la presidencia de Bancaja. "Se decidió conceder un margen a los 'valencianos' para que resolvieran la situación con el mayor consenso posible, pero el plazo se está extendiendo más de lo aconsejable", aseguran varios consejeros del grupo. La salida de Olivas implicará la remodelación del consejo de la caja.


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