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Uber se alía con aerolíneas mientras busca directivos para su expansión en España

La empresa norteamericana primero golpea y luego pregunta: mientras algunas legislaciones dan los primeros pasos para prohibir su uso, otras apuestan por integrarlo en el sistema de transporte.

Protesta anti-Uber de los taxistas de Londres, junio de 2014
Protesta anti-Uber de los taxistas de Londres, junio de 2014 FLICKR / David Holt

Si uno cree que el gremio taxista de Madrid y Barcelona está al borde del motín debería de ver a sus homólogos bruselenses. En la capital de la UE la avalancha de Uber ha sido tan fuerte –cientos de jóvenes de todas las nacionalidades usan esta aplicación para desplazarse- que la práctica del taxi furtivo está aceptada socialmente. Y no se detiene: Uber ha firmado un acuerdo con Brussels Airlines, conocidísima aerolínea belga, para transportar a los clientes a Bruselas o a la periferia de Flandes por un precio mucho más módico que el que pediría cualquier taxi. Un pack que se aplicaría estas Navidades, si finalmente sale adelante. La empresa no para de crecer y prueba de la confianza que tienen en su sistema es la búsqueda de directivos para todo el mundo (incluido España) que muestran en su web.

La empresa contrata profesionales de todo tipo, con gran interés en los especialistas en leyes

El acuerdo entre Uber y la aerolínea ha inflamado a los taxistas, que han recordado que este servicio de pseudo-taxis es ilegal, de acuerdo con una sentencia del Tribunal de Comercio de Bruselas. Visto y no visto: el Gobierno de la región-capital bruselense prepara un borrador de ley que permitiría coexistir a la plataforma y a las empresas tradicionales de taxis. Bélgica en un país federal donde cada una de las tres regiones cuenta con muchas competencias, por lo que la decisión final no afectará a todo el país. “Si esto continúa”, lamenta el portavoz de la principal asociación de taxis de Bruselas Pierre Steenberghen, “cada vez más conductores se pasarán a Uber, ya que solo hay que dar a esta firma el 20% de tu sueldo en lugar de pagar tantos impuestos como nos exigen”. Preguntada a este respecto por Vozpópuli, la Comisión Europea contesta como mejor suele: lavándose las manos. “No hay ninguna legislación comunitaria específica para los servicios de taxi”, responde un portavoz autorizado.

En otras latitudes, u otras legislaciones, la bienvenida a la empresa de transporte (que de start-up tiene ya poco, pues Google la financia y vale ya entre 35.000 y 40.000 millones de dólares, según algunos analistas citados por Bloomberg) no ha sido tan amable. Tal es el caso de Cataluña, donde el Parlament ha pedido a la Generalitat que inmovilice los coches de Uber y les ponga una multa de 6.000 euros. Desde la empresa se insiste en que su modelo es legal, pues consiste en compartir vehículos para optimizar las plazas disponibles en los coches, aunque en la práctica se parece más a un servicio de taxi que a un auténtico coche compartido. Un taxi mucho más barato, donde el pago se hace de forma automática y se puede saber más sobre el conductor antes de montar.

Primero golpea, luego pregunta

Uber nació en San Francisco en 2009, y su irrupción se está produciendo de forma simultánea por todo el continente, aprovechando la situación de alegalidad. La respuesta es diferente en cada sitio, dado que la Comisión Europea no tiene ninguna posición oficial al respecto, salvo el "apoyo a las nuevas tecnologías" como algo general. El directivo de la empresa Nial Wass aseguró hace unos días en Bilbao que nada podrá parar a Uber aunque sí reconoció que tal vez la empresa había pecado de soberbia al entrar como elefante en cacharrería en países sin la tradición liberal norteamericana, donde se pagan impuestos muy altos y donde el sector del transporte está muy regulado. Por el momento, ninguna legislación parece parar a Uber, como en el caso de Berlín, donde en agosto se prohibió pero la compañía siguió funcionando con normalidad de forma cautelar, creciendo en número de pasajeros semana tras semana.

Uber sigue planificando su expansión en toda Europa, con puestos específicos localizados en Varsovia, Amsterdam, Londres o Barcelona. La cantidad de empleo que aparentemente oferta en su web hace pensar en un proyecto de crecimiento de la compañía muy ambicioso. España es uno de los países donde aseguran haber visto un mayor interés por el servicio, y por ello la empresa está actualmente en busca y captura de directivos talentosos para este mercado por explotar, que ya funciona en Madrid, Barcelona y Valencia. Es curioso como son especialmente interesantes para la compañía los especialistas en leyes, que den soporte a la batalla legal en las decenas de regulaciones locales donde esta se ha iniciado.

Mientras la empresa norteamericana avanza a la velocidad de la luz, las autoridades europeas se mueven como un pesado gigante. Volviendo al caso de Bruselas, el actual ministro federal de transportes Peter Smet trata de inhabilitar el acuerdo Uber-Brussels Airlines, pero la farragosa legislación belga con relación a este tipo de servicios complica el veto del Gobierno, según la prensa local. Para rizar el rizo, el aeropuerto de Bruselas está localizado en Zaventem, en Flandes, y desde hace muchos años se produce una trifulca entre los taxis flamencos y los bruselenses sobre quién puede transportar a los clientes. Uber aprovecha la enrevesada legislación para entrar por la puerta grande mientras los legisladores no se ponen de acuerdo sobre si perseguir el servicio y multar a los que lo usen o colaborar con él como el signo de los nuevos tiempos. 


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