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La inversión del AVE a Galicia paraliza las obras de Fomento en el resto del país

Comunidades y ayuntamientos se rebelan, cada vez con más fuerza, contra las prioridades del Gobierno. La Y vasca, al borde de la parálisis; la variante de Pajares, ya empezada y sin fecha prevista; la futura estación de León descartada…

La ministra de Fomento, Ana Pastor, durante una visita a la variante de Pajares.
La ministra de Fomento, Ana Pastor, durante una visita a la variante de Pajares.

Recuerda la prensa asturiana que uno de los pasatiempos actuales de los vecinos que habitan en el linde astur-leonés (La Robla, La Pola de Gordón, Villamanín) es pasear por el primer tramo de la variante de Pajares y observar, abúlicos, la mole de hormigón sin uso que conecta con los túneles del puerto. Iniciada en 2006 y rematada en 2011, la variante, cuya construcción ha necesitado el doble de tiempo, es un retrato de la parálisis inversora en materia ferroviaria, AVE sobre todo, que padecen casi todas las regiones españolas, con excepción de una a la que se acusa de acaparar el grueso de las partidas: Galicia.

Tanto Mariano Rajoy como la ministra de Fomento, Ana Pastor –pontevedrés el primero, zamorana la segunda pero con raíces profundas en Galicia- han fechado en 2018 la conexión por alta velocidad de Madrid con la región más noroccidental, presidida por Alberto Núñez-Feijóo. Para alcanzar este objetivo, el Gobierno necesita poner toda la carne en el asador e imprimir un ritmo inversor constante. Las obras para acercar a Galicia con la Meseta recibirán este año 1.927 millones de euros, mucho más que el resto de comunidades, que no han tardado en criticar el diferencial, ahogado por una crisis que ha dejado un recorte del 40% para el departamento que tutela Pastor. No pocas fuentes del sector evocan el origen de Felipe González, que llevó el primer AVE a su preciada Sevilla, y lo comparan con el empecinamiento del gallego Rajoy (José María Aznar, madrileño, también acercó el AVE a Valladolid, donde ejerció de presidente de Castilla y León).

La estación provisional de León genera un retraso de casi media hora por tren.

Los que más alto se quejan son los presidentes autonómicos y alcaldes de comarcas cercanas a Galicia, véase asturianos, castellano-leoneses, cántabros o vascos, los del Norte. Pero también han cargado lo suyo los catalanes, y últimamente los andaluces (comunidades, las dos últimas, bien surtidas de AVE). La variante de Pajares es un caso singular, pero no único: de su finalización depende la conexión con Asturias. Una UTE de OHL y Obras Subterráneas construyó los seis túneles y tres viaductos del primer tramo, y Arcelor Mittal se ocupó luego del suministro del carril, paso previo para el acoplamiento del balasto. A la crisis, por si fuera poco, se le añadió en enero pasado un problema de infiltración de aguas. El 4 de mayo Pastor reveló que se trata de un “problema serio”.

A una cuarentena de kilómetros al sur de Pajares, el puerto que complica desde siempre la movilidad entre Asturias y España, se halla León capital, la ciudad de otro expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero. Comparado con sus antecesores, poco socorrió el socialista a su tierra. León espera la conexión con Valladolid por alta velocidad, pero el enlace, que beneficiará a Palencia, no termina de culminar. La localidad cuenta desde el 18 de marzo de 2011 con una estación de carácter provisional mientras el Gobierno remodela la histórica Estación del Norte con vistas a la llegada del AVE. Pero éste no llega, la crisis arrecia y Fomento, en boca de la propia Pastor, ha dicho que nanay a levantar una nueva estación de 700 millones, como calculó el equipo de Zapatero. Eso sí, habrá otra más barata. ¿Problema resuelto? Para nada: la ubicación de la estación provisional retrasa casi media hora todos los trenes que pasan por León, demora que ha comportado la pérdida de seis frecuencias a la semana (Gijón-Madrid y Gijón-Alicante).

La Y vasca cuenta con tramos que debían de haber terminado y apenas han empezado

Más hacia el Este, sin abandonar la cornisa cantábrica, está la famosa Y Vasca que, junto con Figueras, permitirá abrir una segunda vía de alta velocidad entre España y Francia (siempre que Francia lleve sus trenes rápidos al departamento de Aquitania, algo no contemplado ni a medio plazo siquiera). Pero la Y vasca está paralizada: según publicaba esta semana El Correo, hay tramos entre Vitoria y Bilbao cuyas obras no están ni a la mitad de su recorrido. El tramo Durango-Amorebieta tenía que estar listo para agosto de 2011 y apenas se ha ejecutado, y como él muchos otros. Solo la parte guipuzcoana de la Y marcha a buen paso.

El resto de autonomías que aguardaban el AVE son historia. La Rioja y Cantabria están prácticamente descartadas hasta nuevo aviso. Cataluña azota cuando puede a los gallegos, pero también a Extremadura, que pide la alta velocidad para acceder a Portugal. Al juego ahora se presta Andalucía: "No podemos conformarnos con 394 millones destinados al AVE porque necesitamos dar servicios de calidad. Es injusta la actitud y las inversiones, ridículas", señaló a finales de abril el senador socialista José Manuel Fernández Ortega. Todos contra Galicia. 


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