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REE recibe un aluvión de peticiones para instalar parques fotovoltaicos sin prima

Tiene registradas solicitudes por 38 GW, el equivalente a otras tantas centrales nucleares. Es improbable que todas esas plantas se construyan, pero el dato confirma que esta tecnología ya es viable sin recibir subsidios.

Un panel fotovoltaico.
Un panel fotovoltaico. Pink Dispatcher

Lo decía el mes pasado The Economist en un artículo titulado Luminosas tierras altas. La energía solar, que el año pasado creció en todo el mundo un 86%, “tiene el potencial para trastocar completamente el mercado eléctrico”, aseguraba.

El prestigioso semanario británico, que no hace mucho (en abril de 2010) comparaba a esta tecnología con un adolescente por su entonces insuficiente desarrollo tecnológico ("Ya no es un niño mimado, pero tampoco puede abrirse camino por sí sola", decía), ha reconsiderado su postura. La fotovoltaica ya se ha hecho mayor, viene a decir. Y subraya que “en regiones soleadas como California", ya puede "competir sin subsidios con otras rivales tradicionales”, como el gas natural.

Un dato indica que, en el caso de las nuevas plantas fotovoltaicas, la denominada paridad de red (la capacidad de competir en el mercado, sin recibir primas) ya es una realidad en España, uno de los países europeos con mejores condiciones de insolación para esta fuente. Red Eléctrica de España (REE), la empresa responsable del transporte y operación del sistema, tiene registradas a diciembre peticiones por casi 38 gigavatios (GW) para instalar parques fotovoltaicos en régimen ordinario, esto es, sin derecho a cobrar prima.

En concreto, y según un boletín interno de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), durante la última reunión semestral de seguimiento de la planificación de la red de transporte, REE reveló que tiene solicitudes de acceso de proyectos que suman un total de 37.894 megavatios (MW) “que quieren producir para vender su energía en el mercado eléctrico, sin prima alguna”. Fuentes de REE rebajan ligeramente esa cifra, hasta 37.500 MW.

En cualquier caso, el dato confirma que montar una instalación de este tipo en el régimen ordinario ya es viable, gracias al espectacular abaratamiento de los paneles. Un brutal recorte de costes que España no ha aprovechado hasta ahora porque, por una vez, quiso desmarcarse de aquel “que inventen otros” de Unamuno y la apuesta le salió mal. Muy mal: el empeño inicial del Gobierno de Zapatero por promover esta tecnología propició que en 2008, con el precio de los componentes disparado por la escasez de silicio a escala mundial, se instalaran en España más de 2.700 MW fotovoltaicos, más que en ningún otro país del mundo en ese ejercicio. Esa apuesta hoy se traduce en una costosísima factura anual en concepto de primas y en miles de inversores atrapados en un producto vendido en su momento con alegría por la banca.

Esos 38 GW se reparten en 168 plantas, a una media de 226 MW por central. A mayor tamaño, menores costes

Ahora, tras la mejora tecnológica, y aun con la suspensión de las primas a las energías renovables decretada por el Gobierno a principios de año, este tipo de proyectos es viable, sobre todo, si se trata de instalaciones de gran tamaño, que permiten aprovechar las economías de escala. Según Unef, esos casi 38 GW, que equivalen a otras tantas centrales nucleares, se reparten en 168 plantas, lo que equivale a un tamaño muy considerable: unos 226 MW por central. Por áreas geográficas, el 29,8% de la potencia solicitada está en la región sur; el 24,9%, en la región oeste; y el 23,2%, en la región centro.

Los últimos datos oficiales de REE son de julio pasado, cuando había solicitudes por cerca de 27 GW, lo que indica que han seguido llegando peticiones desde entonces pese a que desde el verano se conocía la intención del Gobierno (concretada en septiembre) de gravar la producción de estas plantas con una tasa que, en principio, será del 7% a partir de enero.

Es muy improbable que esos 37 GW se materialicen, dada la sobrecapacidad que arrastra el sistema eléctrico español, al borde del colapso por el gigantesco déficit de tarifa que acumula. Ahora, REE tiene que elaborar informes técnicos de viabilidad de esos proyectos (teniendo en cuenta parámetros como si la red está saturada o no) y entregarlos al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que es el que debe autorizar esas plantas. El departamento de José Manuel Soria ha advertido en repetidas ocasiones del exceso de megavatios que arrastra España.

REE debe elaborar una planificación de infraestructuras, tras quedar esta en suspenso en marzo pasado

La propia Unef subraya que si se atiende a las solicitudes de conexión a la red (el siguiente paso en el trámite para dar de alta un parque fotovoltaico), la cifra es muy inferior: 10 proyectos por un total de 3.683 MW; y la cumplimentación de esta solicitud es aún menor: seis proyectos por 2.200 MW. La patronal recuerda que las posibilidades de ejecución de estos proyectos están limitadas por la actual situación de la planificación de infraestructuras de electricidad que debe elaborar REE, suspendida por el Real Decreto-Ley 13/2012 de marzo pasado.

“A raíz de esta norma, sólo las instalaciones consideradas supercríticas, determinantes para la seguridad de abastecimiento, no han quedado en suspenso. Ninguna de las instalaciones supercríticas es fotovoltaica [su aportación es intermitente y no predecible], por lo que su ejecución queda pendiente”, recalca Unef, cuya prioridad en estos momentos es que Industria dé salida al real decreto que permita desarrollar el denominado balance neto, considerado crucial para permitir el despegue del autoconsumo.

Este martes, el secretario general del patronato de la Fundación Renovables, Sergio de Otto, expresó su temor a que el decreto de balance neto quede “muy, muy limitado” con respecto a las expectativas iniciales, algo que calificó de “muy preocupante”.


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