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SEPI y Loterías ultiman el rescate del Hipódromo de la Zarzuela para evitar su insolvencia

La empresa pública, presidida desde febrero de 2012 por una sobrina de la hermana del Rey, aumentó sus pérdidas otro 23,5% el año pasado, hasta 4,2 millones. Está en causa legal de disolución tras acumular unos números rojos de 17,7 millones desde 2008.

Una carrera en el Hipódromo de la Zarzuela.
Una carrera en el Hipódromo de la Zarzuela. Javier Lastras vía flickr

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista (95,78%) del Hipódromo de la Zarzuela, ultima el rescate de esta empresa pública para evitar su insolvencia, derivada de las pérdidas acumuladas de los últimos ejercicios.

Va a ser la segunda vez que el holding público tenga que acudir en ayuda de esa sociedad, de la que ya tuvo que hacerse cargo en 2003, junto con Loterías y Apuestas del Estado, después de que Patrimonio Nacional, el propietario de los terrenos donde se asienta el histórico recinto, le adjudicara su gestión tras intentar encomendársela sin éxito a un tercero en dos concursos que no fructificaron.

El hipódromo, participado también por Loterías con el restante 4,22% de las acciones, está en causa legal de disolución, al haber quedado sus fondos propios por debajo del 50% del capital social que fija la Ley de Sociedades de Capital. Para evitar la declaración de concurso de acreedores, sus accionistas van a tener que restablecer su equilibrio patrimonial, bien a través de una ampliación de capital, bien a través de lo que se denomina una ‘operación acordeón’ (reducción de capital seguida de una posterior ampliación).

La inyección mínima de fondos que necesita la empresa, según reconocen fuentes internas, es de entre uno y dos millones de euros y las medidas se adoptarán en la junta de accionistas convocada para el próximo 4 de junio.

Presidida desde febrero de 2012 por una licenciada en Ciencias de la Información sin experiencia previa en el negocio del turfFaina Zurita Ussía, sobrina de la infanta Margarita de Borbón, la hermana del Rey Juan Carlos, las cuentas de la empresa, formuladas el pasado 12 de marzo y pendientes de aprobarse el mes que viene, recogen nuevas pérdidas de 4,2 millones de euros. Esos números rojos, los mayores desde la reactivación del proyecto, son un 23,5% superiores a los de un año antes. Y el quebranto acumulado desde 2008 asciende ya a 17,7 millones de euros.

La sangría de resultados ya hizo que en 2013, para restablecer el equilibrio entre el capital y el patrimonio neto, la sociedad realizara una reducción de su capital, hasta entonces fijado en 21,3 millones de euros, hasta 17,67 millones de euros.

La SEPI apoya "de manera absoluta" el nuevo modelo de gestión; "No se plantea ningún problema" respecto a la continuidad del hipódromo

Los gestores de la empresa consideran, no obstante, que “en el medio plazo”, la sociedad debería estar saneada y subrayan que se están abordando “todo tipo de acciones” para lograr la rentabilidad.

Por su parte, fuentes de la SEPI recalcan que se apoya “de manera absoluta” el proyecto del hipódromo y su nuevo modelo de negocio y recalcan que “no se plantea ningún problema respecto a su continuidad”.

La empresa, que además de carreras ofrece sus instalaciones para eventos como bodas y almuerzos para empresas, está embarcada en la búsqueda de nuevas vías de ingresos a través de un nuevo plan de ocio vigente desde este mes.

Ese programa ha arrancado este fin de semana con la primera edición del Vintage-Fest, un mercadillo de 20.000 objetos ‘vintage’ (muebles, cuadros, gafas de sol, relojes de bolsillo, antiguos juguetes o instrumentos musicales), aderezado con una oferta de picnic en las zonas verdes del recinto y culminado con el regreso por un día, el domingo, de las carreras de caballos al Paseo de la Castellana, ubicación original (entre 1873 y 1933) del antiguo hipódromo de Madrid.

Declarado Bien de Interés Cultural en 2009, el recinto, que el pasado 4 de mayo cumplió 73 años de existencia, se asienta sobre una finca de 110 hectáreas en el Monte de El Pardo, cerca del Palacio de la Zarzuela y a unos 8 kilómetros del centro de Madrid.

El terreno es propiedad de Patrimonio Nacional, con el que el hipódromo tiene un contrato de cesión que vence en 2028 (aunque es prorrogable por otros 35 años) y de cuyo canon está exenta la empresa gestora hasta 2017, cuando deberá comenzar a abonarlo.

Desde su inauguración en 1941, la histórica infraestructura celebró carreras de caballos ininterrumpidamente hasta 1996, cuando cerró por la inviabilidad de la empresa gestora, entonces perteneciente al empresario Enrique Sarasola. Después de casi tres lustros en barbecho, la SEPI y Loterías reabrieron el recinto el 23 de octubre de 2010 (acudieron unas 5.000 personas) tras invertir cerca de 65 millones de euros en su restauración.

En 2012 (último dato disponible), el hipódromo acogió 235 carreras (dos más que un año antes), con un aumento del 10,4% en el número medio de espectadores por jornada (2.321 personas), aunque la recaudación media (actualmente la entrada general cuesta entre 5 y 10 euros) se desplomó un 15,5%, hasta 114.000 euros.

La empresa, que a esa fecha tenía 149 empleados, explica en sus últimas cuentas publicadas que “desde el 2008 se ha producido un decremento paulatino de la recaudación de las apuestas hípicas” en España (de casi un 40% desde el máximo de 33,29 millones de 2007) “como resultado de la difícil coyuntura económica”, aunque asegura que “la industria del turf en España todavía tiene un gran recorrido en relación con otros países europeos”.

En sus cuentas de 2012, la SEPI atribuía las pérdidas de ese ejercicio (3,4 millones) a la menor práctica del turf en España, ligada “a la reducción de premios, las menores compras de caballos y el abandono de algunas yeguadas», así como “al ajuste financiero de la deuda a cobrar a Patrimonio Nacional”. 


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