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La crisis adelgaza cerca de un 60% el family office de los Del Pino

Casa Grande de Cartagena, el family office de la familia Del Pino, principal accionista de Ferrovial, es uno de los fieles reflejos de las consecuencias de la crisis. Tras la última reducción de capital llevada a cabo por la sociedad en los últimos días, su capital en la actualidad es aproximadamente un 60% inferior al que presentaba justo antes del inicio de las turbulencias financieras, cuando vendió su parte en Ferrovial y apostó por inversiones bursátiles.

La crisis adelgaza cerca de un 60% el family office de los Del Pino
La crisis adelgaza cerca de un 60% el family office de los Del Pino

En los últimos días, Casa Grande de Cartagena ha ejecutado la última de las múltiples reducciones de capital que ha llevado a cabo desde finales de 2009. De este modo, el family office de la familia Del Pino, una de las mayores fortunas de España, ha visto como su tamaño se ha reducido de forma notable, hasta el punto de que actualmente no es ni la mitad de grande que justo antes de iniciarse la crisis.

La historia de Casa Grande de Cartagena, fundada a mediados de los años 70 por el fundador de Ferrovial, Rafael del Pino Moreno, cambió tras el verano de 2006, cuando la familia decidió unificar en una sola instrumental su participación en el grupo constructor y de concesiones. De este modo, Casa Grande de Cartagena vendió el 17% de la empresa a Portman Baela, otra de las sociedades controladas por los Del Pino, a cambio de algo más de 1.400 millones de euros.

Para evitar la penalización fiscal, los responsables de Casa Grande de Cartagena optaron por reinvertir con celeridad buena parte del dinero ingresado por la operación. La bolsa fue el principal destino, con la compra de participaciones significativas en Acerinox, Gamesa, Ebro Foods, Banco Pastor e Indra. Sin embargo, la apuesta no ha salido nada bien, entre otros factores porque las adquisiciones se llevaron a cabo con el mercado en zona de máximos históricos, con el consiguiente castigo que posteriormente sufrió.

Desinversiones y minusvalías

De hecho, Casa Grande ha salido ya de algunos de estos valores. Ya no cuenta con acciones en Gamesa ni en Ebro Foods, mientras que su presencia en el Pastor ha quedado diluida por la fusión con Banco Popular. Las desinversiones han ido aparejadas con fuertes minusvalías, especialmente en el caso de Gamesa, que ha sido sin duda su peor apuesta.

De este modo, de una Casa Grande de Cartagena con un capital cercano a los 1.500 millones de euros justo antes de iniciarse la crisis se ha pasado a una sociedad sensiblemente reducida, de menos de 700 millones de euros y aún lejos de poder recuperar algo de las inversiones realizadas en las cotizadas en las que todavía se encuentra presente.

Actualmente, Casa Grande busca director de inversiones tras haber despedido fulminantemente a Ignacio Lecanda, al que fichó del Banco Popular, después de que se viera involucrado en la trama de fraude liderada por Gao Ping. 


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