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Eroski pone a la venta los centros de la zona sur para facilitar su refinanciación bancaria

Asesoran la refinanciación Morgan Stanley y Deloitte. La cadena tiene la máxima voluntad de reducir su deuda y facilitar la labor a la banca. La deuda total ronda los 3.000 millones. Para ello, habrá un cambio de modelo: menos híper, más súper. 

La banca se ha puesto a la tarea con urgencia para refinanciar a Eroski, grupo de distribución que forma parte de la Corporación Mondragón y que tiene unos 3.000 millones de euros de deuda. De ellos, alrededor de 2.400 pertenecen a un sindicado en el que unas 15 entidades financieras tienen una posición importante y otros 600 millones están repartidos en créditos colaterales más pequeños. Morgan Stanley y Deloitte echarán una mano como asesores en las tareas de refinanciación, cuyas reuniones se están celebrando ya con carácter de urgencia desde esta semana. Para ello, la entidad ha dado un mandato de venta de los centros de la zona sur.

Así, Eroski quiere quedarse con los establecimientos del País Vasco, Cantabria, Cataluña y aledaños, que incluyen toda la franquicia Caprabo, colocando los establecimientos de la gama Eroski de lo que consideran 'zona sur', y que comprende el centro y sur de España, incluido, por supuesto, Madrid. Así lo aseguran fuentes involucradas en la refinanciación, que apuntan que el grupo quiere mutar en lo posible su perfil, pasando a ser principalmente una cadena de supermercados.

La compañía de venta minorista tiene articulados sus establecimientos en hipermercados, supermercados y gasolineras. Sólo en grandes superficies posee alrededor de una treintena de hipermercados en dicha 'zona sur'. Las fuentes indican que ya hay detectado interés de algunas firmas por estos activos, aunque sin dar nombres concretos. Pero aclaran que ya hay más de un futurible grupo comprador. 

Adelgazar ya

Con esta operación se pretende adelgazar la deuda en alrededor de un 50%. El proceso es incipiente aún y no será sencillo, ya que está pendiente otro asunto de gran calado, como es el de las ‘preferentes’ de Eroski: las Aportaciones Financieras Subordinadas (AFS), que suman más de 650 millones de euros, repartidas entre unos 40.000 titulares, en gran parte empleados de la corporación.

Un auténtico problema social que se está tutelando con lupa tanto desde el PNV y como del Gobierno Vasco, a través de la oficina vasca del consumidor, Konstumobide.

En cualquier caso, la voluntad de las partes por sacar adelante la compañía es firme. Como ha sido habitual en estos tiempos recientes, el caso de Erioski responde al de una firma con exceso de apalancamiento financiero, pero con un core business capaz de generar beneficios para pagar la deuda, una vez refinanciada y con el conveniente adelgazamiento de estructura y costes financieros.

Sin duda, la operación que Eroski ha sido incapaz de digerir ha sido la compra de Caprabo, realizada en 2007, en la cima de la burbuja financiera, y muy impulsada desde ámbitos políticos (tripartit-PNV), deseosos de crear un eje económico nacionalista o, al menos, que no pasara por Madrid. 


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