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Enresa ya reconoce un sobrecoste de hasta 100 millones para el almacén nuclear de Cuenca

Tras asegurar que “no se ha variado el presupuesto inicial”, unos 900 millones, la empresa pública reconoce, sin detallar los motivos, que el coste de la infraestructura puede irse hasta los 1.000 millones. Al mismo tiempo, niega "sobrecoste alguno".

Enresa asegura que los plazos del ATC "se están cumpliendo".
Enresa asegura que los plazos del ATC "se están cumpliendo".

Enresa, la empresa pública que construirá el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas (Cuenca) ya reconoce que el coste de la infraestructura puede irse hasta los 1.000 millones de euros, lo que supone un sobrecoste de en torno a 100 millones de euros.

Paralelamente, el ente público sostiene que “se están cumpliendo los plazos por parte de la empresa –el ATC se terminará a principios de 2018- sin que se haya incurrido en sobrecoste alguno”. Una cosa y la contraria.

Hace una semana, y preguntada sobre cuál es la última previsión del coste del futuro silo nuclear, la empresa aseguró por a este diario, de forma tajante, que “no se ha variado el presupuesto inicial: el ATC tiene un presupuesto de unos 900 millones de euros”.

Unos días después, y durante una Jornada monográfica sobre el ATC en Toledo celebrada el pasado jueves, el presidente de Enresa, Francisco Gil Ortega, insistió en una idea que ya había expresado con anterioridad, la de que el coste de la instalación estará entre los 900 millones y los 1.000 millones. Una desviación, por tanto, de hasta 100 millones de euros.

Pese a esa horquilla de hasta un 11% al alza en el coste de la instalación, el director técnico de Enresa, Álvaro Rodríguez Beceiro, aseguró en esa jornada informativa que “no hay ninguna desviación” del presupuesto de una instalación cuyo coste se cifraba hace cuatro años en 700 millones de euros. De momento, la empresa lleva licitados unos 100 millones y ya ha realizado las primeras adjudicaciones.

Enresa, que insiste en la “plena idoneidad del emplazamiento” elegido para ubicar el ATC pese a las incertidumbres que presenta desde el punto de vista geológico, ha declinado detallar las razones de ese baile de cifras y se ha ceñido a la respuesta que remitió hace una semana a este diario.

En ese escrito, entre otras cosas, Enresa negaba “rotundamente” que haya fraccionado licitaciones relacionadas con el ATC en varios concursos; que esto vaya a provocar un incremento de los costes del proyecto, así como que la SEPI le haya expresado algún malestar por este motivo.

Varias fuentes confirman, sin embargo, el creciente malestar en el seno de SEPI, dependiente del Ministerio de Hacienda, por la forma en que la empresa presidida por el exalcalde de Ciudad Real, Gil Ortega, está llevando a cabo el proceso de construcción de la multimillonaria instalación.

Esas fuentes señalan, entre las razones del desencuentro, el temor a que el coste del proyecto se dispare por una mala elección de los terrenos; el riesgo de que las incertidumbres sobre el emplazamiento echen por tierra el objetivo de que el centro esté operativo en 2018 e, incluso, discrepancias por el fraccionamiento de contratos relativos al ATC, que contribuirían al consiguiente descontrol de costes.

Mientras resuelve las dudas sobre si el solar elegido es válido o no para albergar el ATC, Enresa ha encomendado los mayores contratos adjudicados hasta ahora para poner en marcha el silo nuclear a consorcios en los que participa, de forma directa o indirecta, Iberdrola Ingeniería, una de las mayores empresas de ese sector en España, que hace año y medio fichó como consejero a Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal, la gran valedora de Gil Ortega.

Se trata, por este orden, de la ingeniería principal del silo nuclear (21,5 millones), adjudicada a un consorcio liderado por Westinghouse en el que Iberinco está presente a través de su participada Empresarios Agrupados; los servicios de ingeniería para el diseño del laboratorio de combustible gastado y residuos radiactivos del Centro Tecnológico (5,45 millones), que construirá una UTE también liderada por esa multinacional estadounidense y en la que está presente Ghesa (participada por Iberinco); y los trabajos de ingeniería del almacén de espera de Contenedores (3,8 millones) y el módulo del almacén de residuos de Media Actividad (3,4 millones), encomendados a un consorcio formado por las filiales de ingeniería de Iberdrola y Gas Natural.

Esos cuatro contratos (los únicos adjudicados hasta ahora por Enresa para el ATC que superan el millón de euros) suman un importe agregado (IVA incluido) de 34.228.593 euros, el 97,4% de la factura total a la que hasta ahora ha ascendido el silo nuclear.


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