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Sara Pérez Frutos denunció una trama irreal de comercio de animales en Dracon Partners

La presidenta de la firma de inversión en valores cotizados afronta una querella de antiguos clientes por una supuesta estafa. Desde una campana para hacer sonar cada vez que se conseguía un nuevo cliente hasta una evacuación exprés ante la visita de la CNMV, la sociedad vivió situaciones propias de una película de Hollywood

Sara Pérez Frutos, fundadora de la Eafi Dracon Partners.
Sara Pérez Frutos, fundadora de la Eafi Dracon Partners. YOUTUBE / ESTRATEGIAS DE INVERSIÓN

Poco antes de que Dracon Partners saltara por los aires, de que la Eafi (Empresa de Asesoramiento Financiero) fuera dada de baja por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, a finales de 2012, varios furgones de policía se presentaron en las oficinas de la sociedad, situadas en un polígono industrial de Madrid. "Antes de que procedieran a destrozar la caja fuerte llegó uno de los socios y la abrió, no había nada", recuerda un colaborador cercano de Sara Pérez Frutos, la presidenta y fundadora de Dracon. "Buscaban sustancias ilegales, y también investigaban una supuesta trama de comercio ilegal con animales que se desarrollaría en las oficinas", añade.

Uno de los empleados explica que un miembro de la plantilla fue un día a las oficinas con un cachorro de león para que los trabajadores se hicieran fotos

Según los testimonios de dos antiguos empleados de la firma de inversión, Sara Pérez Frutos, imputada por querella presentada por clientes de la firma por supuestos delitos de estafa y asociación ilícita, entre otros, denunció ante la policía una supuesta red de comercio ilegal de animales exóticos que se estaría llevando a cabo en el interior de las oficinas de la firma de inversión. "Todo fue una invención", dice uno de estos empleados.

¿Cómo la policía dio pábulo a una historia tan peregrina como la de que en el interior de la Eafi se traficaba con animales? Uno de los exempleados de Dracon con los que ha contactado Vozpópuli explica que un miembro de la plantilla fue un día a las oficinas con un cachorro de león que había apadrinado, para que los trabajadores se hicieran fotos con sus hijos. "Sara debió de ir con esa fotografía del cachorro a la policía y se inventó toda una historia de tráfico de animales; aparecía en televisión y podía ser muy convincente", recuerda.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores dio de baja a Dracon Partners en 2012. El pasado mes de marzo el organismo regulador del mercado multó a la firma con 1,25 millones de euros, y con 625.000 euros a su administradora única, Sara Pérez Frutos. La fundadora de la Eafi ha denunciado este año una supuesta trama de corrupción, en esta ocasión en la CNMV, que investiga la UDEF.

"Le gustaba que estuviera la tele"

Antiguos trabajadores contactados por este diario relatan algunas anécdotas que muestran el estilo de dirección que Pérez Frutos había impregnado a la empresa. Es el caso, por ejemplo, de la campana instalada en la oficina de la madrileña calle Mijancas, que los comerciales de Dracon Partners debían hacer sonar cada vez que conseguían un nuevo cliente. "Había una política comercial muy agresiva. Tanto que no era raro que algún vendedor acabara insultando a aquellos que se negaban a comprar sus warrants [un producto financiero complejo]", recuerda un antiguo asesor de la firma.

"Nos dijeron que nos fuéramos todos de la oficina a las 14.30 horas sin excepción. Claro, cuando llegaron los de la CNMV no había nadie a quien revisar su trabajo"

En otra ocasión, en marzo de 2012, a la dirección de la compañía de asesoramiento e inversión le llegó el chivatazo de que iban a recibir una inminente visita de las autoridades. "Nos dijeron que nos fuéramos todos de la oficina a las 14.30 horas sin excepción. Claro, cuando llegaron los de la CNMV no había nadie a quien revisar su trabajo", rememora. Este mismo exempleado asegura también que los comerciales, que manejaban unos cuestionarios agresivos para captar clientes, estaban advertidos por la empresa para tener preparado "un cuestionario B en el caso de que llegara una inspección inesperada".

"Otro día, en 2012, nos enteramos que en el banco nos habían devuelto las nóminas, y ni Sara ni el resto de jefes daban señales de vida", explica este extrabajador. "Luego, sin previo aviso, al mediodía se presentó un grupo que decían ser los nuevos administradores de Dracon Partners. Había una rusa, que decía ser la directora y que vino con un cerrajero y dos guardaespaldas búlgaros que parecían porteros de discoteca. A pesar de lo que nos dijeron nos pareció tan raro que llamamos a la Policía", asegura. Pero efectivamente sí eran los nuevos administradores.

Un modelo diseñado solo para ganar

A finales de octubre, hasta 24 antiguos empleados de Dracon Partners declararon en los juzgados de Plaza de Castilla como testigos a raíz de la querella criminal presentada por un grupo de clientes afectados que perdieron toda o gran parte de su inversión. El modelo de negocio montado por esta firma, según testimonios recogidos por Vozpópuli, se basaba en el máximo aprovechamiento de las victorias y una negación de las derrotas. El producto estrella era un warrant, complejo y de alto riesgo para el cliente, pero que aportaba de inicio una comisión del 10% respecto del capital total invertido a la compañía. Sin mover un dedo.

"Si un cliente lograba ganar un 15% o un 20% con un determinado warrant, entonces se vendía en seguida para poder venderle al cliente que se le había reportado un beneficio", recuerda un antiguo empleado de Dracon. Y así se le podía vender otro producto y obtener de nuevo una comisión. Sin embargo, si otro warrant de ese mismo cliente (o de otro) estaba en pérdidas, no importan cuán grandes, entonces no se ponía ningún límite, por lo que la firma "se dedicaba a dar largas al cliente hasta que las pérdidas ya eran irremediables", recuerda.


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