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Alierta mantiene intacto su instinto de bróker: obtiene plusvalías de 5,2 millones en IAG

Hace cuatro años César Alierta compró un millón de acciones de la aerolínea IAG, invirtiendo 2,8 millones. Ningún consejero del grupo se atrevió a tanto como el presidente de Telefónica. Hoy la participación de Alierta en la compañía resultante de la fusión de British Airlines e Iberia vale cerca de 8 millones.

César Alierta, presidente de Telefónica
César Alierta, presidente de Telefónica

Mantiene César Alierta fino su olfato bursátil, el mismo que desarrolló allá por los años ochenta del pasado siglo. El presidente de Telefónica ha demostrado con su apuesta por International Airlines Group (IAG) ser alumno aventajado, si no el más destacado, de aquella época heroica del parqué español, la de los corros en la Bolsa de Madrid, la de la llegada de los petrodólares y los socialistas -que iban a nacionalizarlo todo, que iban a suprimer el mercado, y que va- aquella en la que no existía la CNMV, ni teléfonos móviles, ni internet, como mucho un fax ruidoso para enviar órdenes de compra, y en la que el cotarro lo controlaban los agentes de cambio y Bolsa.

Durante tres días de mayo de 2011 compró un millón de acciones de IAG, más que el presidente o el consejero delegado

Alierta fue nombrado consejero de IAG en septiembre de 2010. Cuando sobre la fusión de Iberia y British Airways existían aun recelos económicos y políticos, cuando la operación derivaría en fuertes pérdidas, de cientos de millones de euros, cuando pilotos británicos y españoles no estaban por la labor de facilitar las cosas, César Alierta compró un millón de acciones de la aerolínea. Lo hizo en tres días, el 19, 20, y 23 de mayo de 2011, adquiriendo 165.000, 729.575, y 105.425 acciones, a 2,88, 2,84, y 2,75 euros. En total desembolsó 2,8 millones de euros. Ningún otro consejero de IAG se atrevió a tanto, ni siquiera el presidente, Antonio Vázquez, o el consejero delegado, William Walsh. Un año después la participación de Alierta en IAG valía un millón de euros menos.

¿Le había fallado el olfato a quien en 1985 había creado una de las primeras agencias de valores independientes adelantándose a la revolución de la Bolsa española? Alierta fundó Beta Capital, después de haber dirigido el área de mercado de capitales de Banco Urquijo, tres años antes de que se promulgara la Ley del Mercado de Valores, que establecería el régimen de las agencias de valores arrinconando a los agentes de valores, y que permitiría el despegue a todo gas del universo cotizado español atrayendo ingentes cantidades de dinero de inversores extranjeros. Beta Capital, con Alierta al frente, intermedió en muchas de las grandes operaciones bursátiles de esos años, aliándose con el grupo KIO, aprovechando la reforma legal. Junto a Alierta trabajaban algunos de los que luego serían personal de confianza del empresario en Telefónica, como Eva Castillo o Santiago Fernández Valbuena, consejeros de la operadora española. Otros clásicos del parqué, también hoy ilustres presidentes o consejeros de multinacionales españolas, competirían con Beta Capital, como AB Asesores, la agencia fundada por Salvador García-Atance (presidente en la actualidad de Fundación Lealtad), Pedro Guerrero (presidente no ejecutivo de Bankinter) e Ignacio Garralda (hoy presidente de Mutua Madrileña), por la que pasarían también el actual ministro de Economía Luis de Guindos, o Santiago Eguidazu, presidente del grupo N+1.

Alierta vendió Beta Capital en los años noventa; también AB Asesores pasó a otras manos, las de Morgan Stanley. El primer Gobierno de Aznar situó a Alierta en la presidencia de la pública Tabacalera, quien impulsó su privatización dando paso a Altadis. Resquicios de su época de bróker se dejan entrever en el caso Tabacalera, por el que fue juzgado por uso de información privilegiada y absuelto finalmente por prescripción del delito.

Con ese bagaje, la apuesta de Alierta por IAG no podía ser propia de un inversor temerario. La compañía perdió 658 millones de euros en 2012 por los costes de reestructuración cometidos frutos de la fusión. Pero en 2013 el grupo, que había absorbido a Vueling, enderezó el rumbo obteniendo un beneficio de 153 millones; el año pasado registró unas ganancias de 1.003 millones. La mejora de los resultados, el anuncio de una opa sobre la aerolínea irlandesa Air Lingus, y finalmente el resultado de las elecciones en Reino Unido, han impulsado el valor en Bolsa de IAG. El viernes la compañía cerró a 7,86 euros por acción tras subir un 3,42%. La participación accionarial en Bolsa del exbróker César Alierta en IAG vale hoy cerca de ocho millones de euros.

En Telefónica Alierta posee 4,83 millones de acciones, valoradas en la actualidad en 66,5 millones de euros (el grupo cerró el viernes en Bolsa a 13,77 euros por título); en mayo de 2011, cuando Alierta compró el millón de acciones de IAG, tenía 4,16 millones de acciones de la operadora española valoradas en más de 70 millones de euros.


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