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España esperará un año para ver si se lleva el AVE a Brasil, el otro 'bombón' ferroviario

Después de obtener el AVE a La Meca, el (o los) consorcios nacionales, junto al resto de competidores extranjeros, afronta el anuncio del Gobierno carioca de aplazar la adjudicación de la línea Rio-Sao Paulo, estimada en 15.000 millones, "por lo menos un año". Alivio español y alemán por el retraso.

Venía coleando la noticia en los medios cariocas, y al final se ha producido. El Gobierno brasileño anunció ayer un nuevo aplazamiento "de por lo menos un año" de la licitación de la primera línea de tren de alta velocidad del país, que unirá Río de Janeiro y Sao Paulo, y en la que están interesados, entre otros, consorcios de España, Francia y Alemania. El presidente del órgano del que depende la subasta, la Empresa de Planeamiento y Logística (EPL), Bernardo Figueiredo, ha informado que la decisión de posponer la subasta se tomó después de conversar con los países interesados, encabezados por España, cuyas oportunidades iban menguando en las últimas semanas.

Perdía opciones España por varios motivos. Para empezar, el terrible accidente de tren en Angrois (Santiago), que dejó un balance de 79 muertos. Fomento, Renfe y Adif (los adalides del consorcio hispano en Brasil) culpan del desastre al maquinista del Alvia que descarriló el pasado 24 de julio, pero las dudas sobre si la seguridad de la curva afectada era mejorable permanecen, amén de la extraña versión del ministerio que dirige Ana Pastor al insistir en que el S-730 malhadado no era un tren de alta velocidad (cuando desde su inauguración se ha dicho precisamente lo contrario).

Tampoco ayuda la división que encarnan dos de las empresas fabricantes, Talgo y CAF, peleadas por entrar en el consorcio. A finales de mayo parecía que Talgo había conseguido desplazar a la guipuzcoana CAF, pero la buena posición de esta firma en Brasil (donde ha sido denunciada por Siemens por ventajas no demostradas) y la tragedia santiaguesa de un tren co-fabricado por Talgo, al alimón con la canadiense Bombardier, propiciaron la vuelta al escenario de CAF. Las últimas noticias apuntaban a que CAF presentaría otro consorcio en el que también estarían Renfe, Adif o Ineco. 

Francia, de su lado, estaba dispuesta a participar ya en la licitación, pero España, por los motivos citados, pidió "más tiempo", así como Alemania, que también reclamaba que se atrasase en más de un año la fecha límite. Esta vencía el próximo viernes con la entrega de las propuestas, según Figueiredo. Estaba previsto que se anunciara el ganador de la licitación el 19 de septiembre.

El ministro de los Transportes, César Borges, afirmó en la misma rueda de prensa que "sigue en pie" el proyecto, que exigirá inversiones por cerca de 13.000 millones de euros (unos 17.177 millones de dólares). Borges ha dicho que, a pesar del nuevo aplazamiento, se mantiene la previsión de que la línea férrea, que tendrá una longitud total de 511 kilómetros, comience a operar en 2020.

El tren de alta velocidad, el primero de Brasil y América Latina, unirá Río y Sao Paulo y tendrá un ramal a la ciudad de Campinas, ubicada a 100 kilómetros de Sao Paulo. El proyecto fue anunciado inicialmente en 2007, sufrió dos aplazamientos para conceder más tiempo a los consorcios interesados, y fue licitado en julio de 2011, pero entonces ninguna empresa presentó ofertas, por lo que el Gobierno rediseñó la subasta y la dividió en dos etapas.

La primera etapa, la que ha sido aplazada este lunes, se refiere a la operación de la línea y su mantenimiento, mientras que en la segunda subasta, también sin fecha, se elegirá a la constructora que ejecutará las obras de infraestructura.


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