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La difícil prioridad del plan estratégico de Repsol: salvar el rating

El grupo trabaja a contrarreloj tras el varapalo de la expropiación de YPF. Un senador argentino crítico con la decisión de Kirchner: "La confianza es el principal activo que puede tener un país"

Actividad frenética en la planta noble de Repsol. La cúpula del grupo trabaja estos días en la elaboración de un nuevo Plan Estratégico que será la prueba de fuego del mercado tras el varapalo de la expropiación de YPF, que ha despojado a la petrolera de un tercio de su beneficio operativo y de la mitad de sus reservas.

El grupo, que teme un goteo de denuncias por daños medioambientales en Argentina para intentar socavar la valoración de YPF, no adelanta detalles del plan. Este se presentará a finales de mayo, pero la prioridad está clara: evitar en lo posible una bajada de la calificación de crédito de su deuda.

El reto se antoja muy difícil, tras el recorte, la semana pasada, del rating de España por parte de la agencia Standard & Poor´s (S&P), que el pasado día 20 ya degradó un escalón la nota de Repsol, hasta BBB- (en la parte baja de la calidad "aceptable"). Por su parte, Moody's y Fitch han colocado a la petrolera en revisión para una posible rebaja.

El Plan Estratégico vigente, que cubre el periodo 2008-12, prevé unas inversiones totales de 32.800 millones de euros, de los que un tercio (10.500 millones) corresponden a la actividad de Refino, Marketing y Química. Es probable que esta pata concentre menos inversiones en favor del área de Exploración y Producción, tras los 4.080 millones desembolsados en la modernización de las refinerías de Cartagena y Bilbao.

El plan se presentará poco antes de la junta de accionistas del grupo, prevista para el próximo 31 de mayo, y con posterioridad a la aprobación, prevista para el próximo de jueves, del proyecto de ley por parte del Congreso argentino. No se esperan sorpresas y el proyecto saldrá adelante previsiblemente por amplia mayoría, como ocurrió durante su tramitación en el Senado la semana pasada.

Entre los escasos senadores que mostraron su disconformidad con el proyecto ha destacado la figura de María Eugenia Estenssoro, hija del último presidente de YPF antes de su privatización, José Estenssoro. La senadora de la conservadora Coalición Cívica, que se abstuvo en la votación, expresó su rechazo a la decisión en una carta a Cristina Kirchner publicada en el diario 'La Nación', en la que considera que "culpar a la gestión de Repsol en YPF por la mayor crisis petrolera de toda nuestra historia es una simplificación tramposa".

Otro de los senadores que no avaló el proyecto, el peronista federal Roberto Basualdo (que participó en el debate, pero se ausentó de la votación), indicó a este diario que "la confianza es el principal activo que puede tener un país" y expresó su preocupación por el posible efecto negativo de la decisión del Ejecutivo en las colocaciones de deuda del Tesoro argentino. En su intervención en la Cámara Baja se mostró a favor de que "el Estado participe en los recursos no renovables" del país, pero "de diferente forma" y "siendo creíbles". 

Basualdo considera un hecho que Repsol "no cumplió con sus compromisos de inversión" en algunas concesiones, pero cree que, en lugar de proceder a la expropiación, esas licencias deben ser retiradas y gestionadas a través de la empresa estatal Enarsa, creada a finales de 2004 por Néstor Kirchner.

La elaboración del nuevo plan estratégico de Repsol corre a cargo del comité de dirección (formado por ocho personas), aunque la batuta la llevan el presidente, Antonio Brufau, y el director Financiero y de Empresas Participadas, Miguel Martín.


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