La división en las filas socialistas dificulta el acercamiento en las negociaciones con Trabajo

El Gobierno se da de margen hasta el otoño para sumar al PSOE a la reforma de las pensiones

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, no enviará la reforma de las pensiones al Congreso hasta finales de septiembre, con el fin de dar tiempo a que el PSOE resuelva sus problemas internos y tenga oportunidad de sumarse al acuerdo. Alfredo Pérez Rubalcaba y el exministro Valeriano Gómez han encontrado hasta ahora una fuerte resistencia en su grupo parlamentario a cualquier tipo de acercamiento al PP en esta reforma.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, conversa con Mariano Rajoy en el Congreso.
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, conversa con Mariano Rajoy en el Congreso. EFE

La reforma de las pensiones en la que trabaja el Gobierno es tan sensible desde el prisma político que en su negociación con los partidos, los empresarios y los sindicatos están incidiendo muchas variables. Fuentes parlamentarias apuntan algunas de ellas: el ‘caso Bárcenas’ ha tensado la relación PP-PSOE, las esperanzas que desprende la incipiente recuperación económica están cambiando el discurso de los principales partidos y, por último, la división interna en el Partido Socialista está actuando de freno para cualquier aproximación.

El 'caso Bárcenas', la incipiente recuperación, el enfrentamiento en el PSOE y los cambios en Andalucía, condicionan el acuerdo para la reforma de las pensiones

De todas estas variables, es a esta última a la que se concede más importancia en el Gobierno a la hora de analizar las dificultades a las que se enfrenta un amplio acuerdo en el Pacto de Toledo sobre las pensiones. El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha trasladado personalmente a Mariano Rajoy que en estos momentos no dispone de margen para avalar esta reforma por las resistencias que operan en su grupo parlamentario. El joven Eduardo Madina, al que muchos ven como futuro cartel electoral, es contrario a acompañar al Gobierno en esta excursión y representa a un amplio sector de su partido que se opone a dar el voto que el PP le negó a Zapatero en su reforma de 2010.

Las negociaciones siguen abiertas, pero la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha decidido darse de plazo hasta finales de septiembre para enviar la reforma de las pensiones al Congreso. Su intención es dar tiempo a los socialistas para que resuelvan sus problemas internos, ya que hay voces dentro del PSOE, como la del exministro Valeriano Gómez, claramente favorables a entrar de lleno en este posible acuerdo. La urgencia de la reforma viene condicionada por datos objetivos. Además de ser la principal partida del gasto -115.000 millones en los Presupuestos de esteaño-, el sistema de Seguridad Social refleja una evolución preocupante: un déficit para este año cercano a los 15.000 millones de euros, según recoge el último cuadro macroeconómico enviado a Bruselas y, por tanto, la obligación de tener que recurrir periódicamente al Fondo de Reserva.

La negociación de la reforma del sistema de Seguridad Social en el trámite parlamentario coincidirá con el debate de los Presupuestos estatales de 2014

La receta presentada por los expertos al Pacto de Toledo supedita la evolución de las pensiones a la esperanza de vida, al número de beneficiarios y a los ingresos y gastos de la Seguridad Social. Valeriano Gómez opina que, al menos, su partido podría entrar en el primer aspecto, pero hasta el momento no le ha sido posible. Fuentes socialistas reconocen estas dificultades internas y advierten que las cosas pueden empeorar todavía más cuando Susana Díaz se haga cargo de la Junta de Andalucía y presione a la cúpula federal del PSOE para que radicalice su forma de hacer oposición. “Si esto sucede, cualquier aproximación al Gobierno estará condenada al fracaso”, admiten fuentes de Ferraz.

En el Consejo de Ministros se tiene la sensación de que el PSOE va a seguir torpedeando esta reforma, después de que su esperanza de que el informe de los expertos no llegara a ver la luz se viera frustrada. El calendario de la negociación se complica porque la tramitación parlamentaria de la reforma coincidirá con el debate de los Presupuestos de 2014, proyecto de ley que entrará en el Congreso a finales de septiembre para su primera discusión a mediados de octubre.

En el Gobierno se teme que el próximo acceso de Susana Díaz a la Junta de Andalucía radicalice las posiciones de Rubalcaba

La negociación del Gobierno con los sindicatos para esta reforma es mucho más directa, pero tampoco avanza. Donde únicamente se ha encontrado espacio para el pacto es en el acceso a las pensiones contributivas por parte de los trabajadores a tiempo parcial, propuesta que Trabajo ya ha presentado al Pacto de Toledo y que espera sacar adelante en breve.


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