Economía

Draghi urge a las antiguas cajas a que salgan ya a Bolsa pese a la incertidumbre política

Hace apenas unas semanas, el Banco Central Europeo solicitaba abiertamente al gobierno español que acelerase la venta de otro paquete de Bankia. Este mismo mensaje se está trasladando en privado a la banca mediana. El supervisor europeo que quiere que Unicaja, Ibercaja, BMN y Kutxabank coticen en Bolsa cuanto antes. Incluso antes de final de este ejercicio plagado de incertidumbres políticas.

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. EFE

No sólo pretende que la privatización de Bankia gane velocidad. El Banco Central Europeo (BCE) quiere dar el último empujón en la transformación de la antiguas cajas de ahorros. Para ello, quiere que la que se conoce como banca mediana firme su salida a Bolsa en el plazo más breve posible. La institución presidida por Mario Draghi está urgiendo a Unicaja, Ibercaja, BMN, Kutxabank y Abanca, la antigua Novagalicia, a que se conviertan en entidades cotizadas, según confirman a Vozpópuli fuentes financieros. Un movimiento que el supervisor europeo pretende que se pueda realizar incluso en este mismo ejercicio pese a que el clima de incertidumbre política, por la sucesión de elecciones en España, no es el más indicado para este tipo de operaciones.

Todas estas entidades, salvo Kutxabank, cuentan en su hoja de rota con el salto al parqué en un horizonte que varía entre uno a cuatro años. Un plazo que el BCE considera excesivo porque entiende que la normalidad de un banco es que esté cotizado. Así, Unicaja prevé estar presente en Bolsa antes de 2017. Este el compromiso que adquirió con Bruselas por la compra de CEISS. En esta tesitura se encuentra también BMN que debe estar cotizado en diciembre de 2017, como muy tarde, según consta en el Mou firmado con las autoridades europeas.

Por su parte, los responsables de Ibercaja han expresado en alguna ocasión que la entidad formaría parte del selectivo antes de 2018. Un plazo más amplio maneja Juan Carlos Escotet. El dueño de Abanca prevé que la entidad esté en Bolsa en un plazo comprendido entre 2016 y 2019. Mientras, Kutxabank es la entidad que más se resiste a este movimiento. Su anterior presidente Mario Fernández apostaba por convertir a la entidad vasca en cotizada. Sin embargo, el gobierno vasco no parece dispuesto a realizar esta operación que ahora se ha convertido en mandado del nuevo supervisor europeo.

Todas estas entidades, salvo Kutxabank, cuentan en su hoja de rota con el salto al parqué en un horizonte que varía entre uno a cuatro años

La fórmula que elegirán la mayoría de entidades para dar el salto al parqué es el ‘listing’, proceso en el que se admite a negociación de un valor sin necesidad de hacer previamente una oferta pública o privada de acciones. Este fue el sistema elegido por Liberbank para debutar en Bolsa en mayo de 2013. Sus nuevas acciones fueron el resultado del canje de participaciones preferentes y deuda subordinada que estaban en manos de grandes inversores y clientes minoristas, por acciones y bonos contingentes convertibles (los denominados cocos ).

Tanto la CE como el BCE alertan de que "todavía quedan retos para el sector financiero español" y recuerdan que España todavía debe aprobar la legislación secundaria para las cajas de ahorro y completar la venta de los bancos bajo control público, en particular el banco presisido por José Ignacio Goirigolzarri. Ambas instituciones consideran que "un stock de crédito que todavía está bajando y el actual entorno de bajos tipos de interés plantean un riesgo a la sostenibilidad a largo plazo de la rentabilidad de los bancos".

La presencia en Bolsa de todas estas entidades será una condición fundamental para que se inicie la última ronda de fusiones en el sector financiero español, según reconocen desde el sector. “Entonces se podrían plantear las integraciones entre estas entidades porque se podrían fijar fácilmente las ecuaciones de canje. Habría accionistas que fijarían los criterios”, insisten estas mismas fuentes.

Los movimientos para conformar un gran banco nacional, fruto de la suma de estas entidades medianas, está aparcado desde que, en 2012, el ministerio de Economía obligase a una fusión múltiple entre Liberbank, Unicaja, Ibercaja y BMN. Luis de Guindos dio un plazo de dos semanas para que se ejecutase la operación en una tensa reunión. Sin embargo, el movimiento no cristalizó porque no se alcanzó un acuerdo en cuanto al ‘governance’ y la ecuación de canje. En definitiva, qué presidente y qué caja lideraban esta fusión a cuatro. Con la presencia en Bolsa, y las exigencias en el gobierno corporativo que impone ser una entidad cotizada, además de las que está imponiendo el BCE, estas trabas pasadas desaparecerían.


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