Economía

¿Se atreverá Draghi a vender un banco europeo a China?

No es un problema de falta de dólares, ni yuanes. El gran reto de China es más intangible. Ganarse la confianza del Banco Central Europeo, hasta ahora reacio a que alguno de los gigantescos bancos chinos dominasen el consejo de una entidad europea. Una línea roja que puede difuminarse en la subasta del luso Novobanco.

El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi. EFE

La mancha va extendiéndose por Europa. En operaciones con diferente intensidad de confidencialidad. La penetración alcanza todo tipo de sectores. Energía, telecos, industria farmacéutica, alimentación, inmobiliarias... Sin embargo, al aterrizaje de la inversión de China en Europa aún le falta su golpe estratégico: la compra de un banco del viejo continente. Participan en varias entidades del viejo continente como Mediobanca, la lusa Caixa Seguros o el Banco Espirito Santo Investimento, una filial del actual Novobanco. Son socios de muchas otras (sin ir más lejos de Santander o BBVA ) en su imperio financiero, que sigue dando pasos hacia un mayor aperturismo. Pero ninguna marca china ha logrado decorar las sucursales de un banco en el viejo continente.

No es un problema de falta de dólares, ni yuanes. En 2014, por ejemplo, Italia, Holanda y Portugal recibieron más inversiones chinas que Alemania. En Italia pasaron de casi nada en 2008 hasta los 3.500 millones de dólares en 2014. El gran reto de China es más intangible. Ganarse la confianza del Banco Central Europeo, hasta ahora reacio a que alguno de los gigantescos bancos chinos dominasen el consejo de una entidad europea. Ese mismo escalofrío recorría los despachos de los supervisores nacionales. Sin ir más lejos en España, cuando ICBC, pese a ser el mayor banco del mundo, se asomó a la subasta de la CAM.

Sin embargo, esa línea roja puede difuminarse en la subasta del luso Novobanco. Dos marcas chinas, el fondo chino Fosun y la aseguradora Anbang, junto al fondo estadounidense Apollo son los tres finalistas en la venta del antiguo Banco Espirito Santo. "Si el BCE se decanta por una de las ofertas chinas no habrá marcha atrás en la expansión de China por los bancos europeos. En próximos trimestres, podrían incluso confirmarse más operaciones en otros países. Falta saber si Draghi se atreverá a dar ese paso en un contexto en el que se desconoce cómo encajaría un 'governance' chino el tsunami regulatorio en Europa", aseguran fuentes financieras.

"Si el BCE se decanta por una de las ofertas chinas (en la subasta de Novobanco) no habrá marcha atrás en la expansión de China por los bancos europeos", explican fuentes financieras

Los inversores chinos aprovecharon los planes de privatización aprobados por Lisboa para posicionarse en Portugal. Ya en 2011, China Three Gorges invirtió 2.700 millones de euros para hacerse con el 21,35% de la compañía eléctrica pública EDP. Y China State Grid adquirió el 25% de la empresa de gestión de redes de energía REN.  Unas entidades pretendidas por otros grupos europeos pero los chinos superan sus ofertas.

Hasta la fecha, la implantación de la banca china por Europa sirve para ofrecer servicio al conglomerado de empresas del gigante asiático que opera en las diferentes geografías europeas. Bajo ese argumento se ha instalado esta semana en Barcelona China Construction Bank (CCB), con activos por un valor de 207.900 millones de dólares, y el segundo mayor banco del mundo en capitalización bursátil, que alcanza los 200.000 millones de euros, más del doble que el banco Santander.

CCB, precisamente socio de la entidad presidida por Ana Botín en el mercado chino, es el tercer gigante financiero chino que ha aterrizado en el mercado bancario español, tras la apertura del Industrial Comercial Bank (ICBC), el mayor banco del mundo, en enero de 2011. Un año después, Bank of China consiguió licencia para operar en España, a través de su división afincada en Luxemburgo.

Las entidades chinas se han visto atraídas no sólo por la deuda española, de la que son grandes compradores, también del negocio existente por las cada vez más importantes relaciones comerciales entre nuestro país y Asia. España era uno de los pocos mercados europeos en los que el grupo chino no estaba presente.

CCB cuenta con 95 años de historia lo que le convierten en el banco más antiguo de propiedad china. Fue fundado como Banco de Cantón, tiene su sede en Hong Kong. Su crecimiento fue paralelo al de la ex colonia británica. A finales de 2014, negoció, sin éxito, la compra del Banco Industrial e Comercial S.A. de Brasil (BicBanco) e intentó tener una mayor participación en el Standard Bank de Sudáfrica. Observadores especializados del ámbito financiero en Asia explican que el CCB tiene en la mira a al menos una docena de bancos por medio de los cuales emprendedores e inversionistas chinos podrían ver facilitados sus negocios y estrategias de inserción comercial, principalmente en áreas tales como energía, minería, adquisición de commodities necesarios para mantener siempre en alza y fuerte, la expansión y el consumo en China.

Hasta la fecha, la implantación de la banca china por Europa sirve para ofrecer servicio al conglomerado de empresas del gigante asiático que opera en las diferentes geografías europeas

Esta corporación constituye junto al Bank of China, Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) y el Agricultural Bank of China, los cuatro principales bancos comerciales que operan en y desde la República Popular China. Son instituciones financieras que tienen cientos de millones de clientes, concretando decenas de millones de transacciones al día y, en su conjunto, cuentan con activos que superan los tres trillones de dólares estadounidenses. Sus “espaldas” a nivel público y privado en China son tremendamente potentes. Cada uno de estos bancos cuenta con oficinas de representación en los principales centros financieros del planeta, léase Londres, Nueva York, Hong Kong, Singapur, Frankfurt, entre otras localidades. Son bancos que han privilegiado ser altamente competitivos, interactuando de manera muy próxima al gobierno chino cuando se trata de avanzar en la apertura del ámbito financiero de ese país.

España fue uno de los primeros países europeos en los que comenzó a implantarse la banca china. En Reino Unido, por ejemplo, no sucedió hasta finales de 2013. En octubre de ese año, George Osborne firmó en Pekín otro acuerdo para permitir a los grandes bancos chinos abrir sucursales y ofrecer servicios especializados en las Islas Británicas. A su vez, Pekín autorizaró que las instituciones financieras británicas pudieran invertir directamente en China sin tener que pasar por Hong-Kong. La City se consolidaba así como un gran centro financiero por su buena conexión con las bolsas de Hong-Kong, Singapur y Sídney, reforzando su rol en el negocio “offshore” del yuan.

Fruto de este acuerdo, Gran Bretaña anunció el 12 de marzo de 2015 que entraba como miembro fundador del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (AIIB). Es una institución financiera lanzada por Xi Xinping en octubre de 2014. 21 estados firmaron el 24 de octubre un Memorándum apoyando la iniciativa china. Entre ellos, India, Singapur, Tailandia, Indonesia, Myanmar, Camboya, Laos, Vietnam, Kazajistán, Filipinas y las Monarquías árabes del Golfo. Y se puso el 31 de marzo de 2015 como fecha límite para sumarse como miembro fundador del AIIB.

Los cuatro principales bancos chinos cuentan con activos que superan los tres trillones de dólares estadounidenses

La decisión británica no gustó en EEUU y Japón. Washington considera que el AIIB con sede en Pekín y la nueva Banca de Desarrollo creada en julio de 2014 por los cinco países BRICS con sede en Shanghái, son unas vías alternativas impulsadas por China para competir con las anquilosadas instituciones financieras creadas en Breton Woods en 1944 en la que destacan el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Su reforma sigue bloqueada por el Congreso de EEUU desde 2010 frenando la necesidad urgente de adecuar unas cuotas y derechos de voto que favorecen a EEUU, la UE y Japón, al actual contexto financiero internacional también protagonizado por las potencias emergentes. El AIIB, dirigido por el chino Jin Liqun, contará con un capital de 100.000 millones de dólares, la mitad aportados por China, para financiar nuevas infraestructuras en Asia. Competirá con el Banco Asiático de Desarrollo con sede en Manila y dirigido por el japonés Takehito Nakao por ser Japón su principal contribuyente financiero.

Tras Gran Bretaña, otros países europeos y asiáticos se sumaron al AIIB antes del 31 de marzo. En el área europea: Francia, Alemana, Italia, Luxemburgo, Suiza, Austria, España, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia y Turquía. En la zona asiática destacan: Indonesia, Corea de Sur, Australia y Nueva Zelanda. También Rusia y otros países de Europa oriental y Asia central. Y Brasil, Egipto y Jordania. Pekín solo rechazó a Taiwán. En total, el AIIB arrancó con 57 países miembros fundadores y podría ser operativo a finales de 2015.


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