Malestar en Moncloa por la "obsesión" del ministro de Economía con el sector financiero

La pugna con Bruselas por el déficit incendia el equipo económico y dispara las tensiones entre Guindos y Montoro

El reciente revés de Eurostat al Gobierno por la forma en que ha computado el déficit de 2012 ha incendiado al equipo económico, hasta el punto de que en La Moncloa se teme que la forma en que se está conduciendo la negociación con Bruselas para suavizar los ajustes pendientes acabe como el rosario de la aurora.

La Oficina Estadística de la Comisión Europea dirá su última palabra a finales de mes, pero ya ha sacado por anticipado los colores al Gobierno al elevar hasta el 6,98% el cierre del déficit de 2012, dos décimas más de las informadas previamente por Hacienda. Son solo dos décimas, pero la polémica que han levantado ha empañado el éxito que el equipo de Mariano Rajoy y, en especial, el ministro Cristóbal Montoro, se habían apuntado tras el duro esfuerzo de consolidación fiscal realizado el año pasado. El propio presidente presumió de este empeño hace mes y medio en el debate del estado de la nación, donde anunció que el déficit quedaría por debajo del 7%.

El revés de Eurostat ha empañado el éxito de consolidación fiscal conseguido por el Gobierno el año pasado, se admite en La Moncloa

La herida sigue abierta porque el enfado en la Moncloa ha sido mayúsculo y la cólera en el equipo que rodea a Cristóbal Montoro encuentra escasos precedentes desde el inicio de la legislatura. En ambas instancias no se disimula el creciente malestar con el titular de Economía, Luis de Guindos, por su comportamiento en esta controversia y también por la forma en que está conduciendo la negociación con Bruselas. En primer lugar, se le acusa de no haber anticipado ni al equipo del presidente ni a los técnicos de Hacienda el cambio de criterio sin previo aviso de Eurostat acerca del cómputo de las devoluciones fiscales en el ejercicio de 2012. “Economía no ha sido capaz ni de adelantarse a los hechos ni tampoco de explicar a los responsables de la Dirección de Política Económica del comisario Olli Rehn que España lleva calculando desde 1995 mediante el mismo método las devoluciones fiscales, por lo que carece de sentido cambiar las normas sin previo aviso”, señalan fuentes de Hacienda.

Un sector del Gobierno culpa también a Guindos de no haber pactado siquiera la comunicación que realizó Eurostat y, por tanto, de haber provocado la indefensión en la que se encontró todo el equipo económico y el propio Rajoy para reaccionar a tiempo ante el bofetón. “En el fondo, lo que ocurre es que Economía no ha dado la batalla en este asunto y ha aceptado sin más las tesis de los técnicos de Olli Rehn, ya que Guindos centra solo su atención en que Bruselas apoye la reforma financiera y valore el seguimiento de las condiciones impuestas para el rescate de la banca”, señalan fuentes gubernamentales.

"Economía ha sido incapaz de adelantarse a los hechos y de explicar a Bruselas que España llevaba calculando desde 1995 el mismo método de devoluciones fiscales", aseguran en el Gobierno

El malestar con Guindos ante lo que se percibe como “una atención casi exclusiva” del ministro hacia el sector financiero del que procede, es acumulativo, aunque no se ha reflejado con tanta acidez hasta que en una reciente reunión de la Comisión General de Subsecretarios y Secretarios de Estado, el jefe de la Oficina Económica, Álvaro Nadal, expresó esta preocupación sin ningún tipo de recato. Delante de altos cargos de todos los ministerios, el principal asesor económico de Rajoy llegó a reprochar a Guindos y a su equipo que su única prioridad fuera la salud del sistema financiero. “Hay que recordar al Ministerio de Economía que su responsabilidad es mirar también por la situación económica del conjunto del país y no solo por la del sector financiero”, sentenció Nadal en medio de una atmósfera que se cortaba con cuchillo.

El enojo con Guindos transita por La Moncloa, por los altos despachos de la calle Alcalá… y también por el Ministerio de Exteriores, donde se considera que o el diálogo con Bruselas para relajar los objetivos de déficit y evitar recortes más severos “se lleva coordinadamente, sin protagonismos y con inteligencia” o acabará con el comisario Olli Rehn dándole la espalda a España. Con un criterio que también es compartido en La Moncloa, fuentes de Exteriores advierten que esta negociación debe conducirse “con discreción y cautela” y en compañía del resto de los países azotados por la recesión que aspiran a esquivar ajustes muy severos. De lo contrario, vaticinan, “acabará como el rosario de la aurora”.

El director de la Oficina Económica recordó recientemente a Economía que, además de preocuparse por la salud del sistema financiero, debe velar por la situación económica del conjunto del país

El portavoz de la Comisión Europea, Olivier Bailly, perfecto conocedor de la situación interna en España, negó ayer la existencia de negociaciones formales sobre la posibilidad de dejar este año el déficit en el 6% del PIB, en lugar del 4,5% comprometido inicialmente con Bruselas a partir de unas previsiones de crecimiento que se han incumplido. “Como todos los demás Estados miembros, estamos en contacto con las autoridades españolas para que nuestra evaluación sea más creíble y más sólida y para obtener datos. Estamos verificando todos estos elementos y será sólo en base a ellos sobre los que la Comisión tomará una decisión sobre la concesión de la ampliación... y sobre el tiempo”, precisó.


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