Merkel pidió a Rajoy que facilitara la permanencia de su país en esta responsabilidad comunitaria

Rajoy pugna a la desesperada por la Comisaría de Energía frente a los intereses de Alemania y Polonia

Antes del próximo jueves, Jean-Claude Juncker dará a conocer el reparto de las 29 comisarías que gobernarán la Comisión Europea hasta 2019 y el Gobierno español apura sus últimas bazas para no verse condenado a aceptar un encargo marginal. Su sueño es conseguir in extremis la cartera de Energía, ambición que se enfrenta a una dura competencia por parte de Alemania y Polonia.

Mariano Rajoy y la canciller alemana, Ángela Merkel, durante su última visita a Madrid
Mariano Rajoy y la canciller alemana, Ángela Merkel, durante su última visita a Madrid EFE

Si España se hiciera a última hora con la cartera de Energía, el Gobierno se daría con un canto en los dientes. Y no solo por haber logrado un objetivo que desde hace meses ha venido acariciando el sector eléctrico y gasista español ante las posibilidades que tiene España de convertirse en la mejor puerta de entrada de gas a Europa, incluso como alternativa a Rusia, debido a su posición estratégica en este mercado a nivel internacional. También porque eso significaría que el Gobierno ha empezado a jugar en primera división junto a Alemania, aspirante a retener esta cartera desde mucho antes de las pasadas elecciones europeas. Polonia también está en la carrera.

El sector eléctrico y gasista ha presionado al Gobierno en los últimos meses para que centre su esfuerzo en lograr la cartera de Energía

En el equipo económico se informa de que una de las peticiones que la canciller Ángela Merkel hizo a Mariano Rajoyen Santiago a finales de agosto fue, precisamente, que facilitara la repetición de Alemania en esta responsabilidad. El Gobierno español fue, desde el principio, uno de los más combativos en Bruselas para impedir que países del núcleo duro de la Unión siguieran en las mismas comisarías, pues en este caso se vería en la dificultad de exigir, sin posibilidad de lograrlo, su permanencia en Competencia, la tarea que ha venido desempeñando Joaquín Almunia desde 2009, después de pasar por la cartera de Economía.

Desde su limitada parcela de poder en Europa, Rajoy, según las fuentes, no hubiera tenido inconveniente alguno en dar esta batalla a favor de Alemania siempre que España no quedara orillada del reparto de las comisarías más influyentes. Pero entre medias se ha cruzado la escaramuza personal del ministro Luis de Guindos en su afán por auparse a la presidencia del Eurogrupo, sin contar con las resistencias que iba a encontrar para ello en su actual titular, el holandés Jeroen Dijsselbloem. En el Gobierno se sabe que esta obsesión del ministro de Economía, motivada en un principio por su afán de abandonar el Gabinete, ha terminado por entorpecer las negociaciones de alto nivel que el propio Rajoy en persona ha venido manteniendo con el nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, desde su elección por el Parlamento europeo a mediados de julio.

Holanda se sube por las paredes con Guindos

Esta negociación se ha conducido de forma tan torpe, se reconoce en el Gobierno, que España corre el riesgo de quedarse con una comisaría menor y, además, no presidir el Eurogrupo. Las razones que se esgrimen en el Ejecutivo y también en Bruselas son muy sencillas: Guindos no reparó en que no puede mover de su silla a Dijsselbloem –“Las autoridades holandesas están que se suben por las paredes, con un enfado mayúsculo con el Gobierno español”, aseguran fuentes seguras–, a no ser que Juncker, algo que no ha sucedido hasta ahora, le ofrezca un puesto de mucha mayor categoría, por ejemplo la presidencia del FROB europeo, y deje vacante el cargo.

Nadie confía en que Guindos se aúpe al Eurogrupo cuando falten menos de cuatro meses para las elecciones

Durante todo este tiempo, en los cálculos que había hecho Juncker para componer su Gobierno europeo, manejó que con el señuelo del Eurogrupo España se contentaría con una Comisaría de poca categoría. En el peor de los escenarios, siempre se podría distraer al Gobierno con la suerte de coordinar a partir del próximo verano, cuando venza el mandato del holandés, la reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la UE. El problema es que éste puede convertirse de nuevo en un sueño imposible. ¿Qué país serio apoyaría a Guindos como jefe del Eurogrupo a menos de cuatro meses de que su Gobierno sea examinado en unas elecciones generales?, se preguntan fuentes de Bruselas colocando su mirada en julio de 2015. Está claro, se resume, que el calendario electoral juega en su contra y que su única esperanza puede llegar a consistir, pongan atención, a que…caiga el Gobierno holandés. En cualquier caso, el manejo de los tiempos y el control de la situación, escapa en este caso a las decisiones del Gobierno español. “Con Margallo, otro gallo hubiera cantado”, asegura otro miembro del Gabinete en referencia al papel que hubiera podido desempeñar el ministro de Exteriores en toda esta negociación.

La Comisión Europea lleva seis meses trabajando al ralentí con la eurozona hecha unos zorros

El calvario no se acabará cuando antes del jueves se conozca el reparto de Comisarías. A final de mes, sus titulares serán examinados en el Parlamento europeo y hay miedo a que se produzca un fuego cruzado entre conservadores y socialistas que acabe descabalgando a alguno de los elegidos. Cobrará cada uno 25.000 euros mensuales y todos estarán deseando tomar posesión de su nuevo empleo el próximo 1 de noviembre después de que la Comisión Europea haya estado funcionando al ralentí desde hace seis meses con la eurozona hecha unos zorros


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