Economía

Los 'emails' secretos del Banco de España que darán un vuelco al caso Bankia: "Sale una cuenta de mierda"

Los correos internos del supervisor bancario desvelan que los equipos de inspección conocían la pésima situación en la que se encontraba la entidad incluso antes de la salida a Bolsa.

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, durante la salida a Bolsa de julio de 2011.
El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, durante la salida a Bolsa de julio de 2011. EP

"Hemos hablado con Gestión de Balance, que nos dice que la previsión de margen financiero que han hecho para 2012 para Bankia SA, que es quien aporta casi todo el margen financiero de Grupo Bankia según Durá [interventor del banco], es de sólo 2.700 millones de euros. La sensación que tenemos es que con esos 2.700 salía una cuenta de mierda (perdón por lo de 'cuenta'), y que desde Intervención han cambiado posteriormente las masas de balance (...) para hacerla más presentable". Quien escribe este email el 2 de diciembre de 2011 es José Antonio Casaus, jefe de la inspección del Banco de España en Bankia, apenas cinco meses después de que la entidad saliera a Bolsa.

Bankia se desangraba y el supervisor lo sabía. Los correos electrónicos y las actas internas de los equipos de inspección del Banco de España en BFA-Bankia remitidos al titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, Fernando Andreu, solicitados por la acusación del sindicato CIC y a los que ha tenido acceso Vozpópuli, demuestran que los responsables de vigilar la viabilidad de la entidad eran conscientes de la situación límite que atravesaba el banco presidido entonces por Rodrigo Rato, y que posteriormente sería nacionalizado tras un rescate público de más de 22.000 millones de euros.

La gravedad de la situación del banco resultante de la fusión de siete cajas de ahorros se refleja en estos documentos desde pocos meses después de la creación de la entidad. Así, en un correo del 7 de abril de 2011 el responsable de la inspección en Bankia (Casaus) le remitió un correo a su superior (Pedro Comín) con "puntos a tratar" en futuras reuniones con el director financiero de BFA respecto a la segregación de parte de su negocio para crear un banco cotizado (que posteriormente sería Bankia). En su email, Casaus reconoce su preocupación por el hecho de que el banco corría el riesgo de ser insolvente incluso aunque saliera a Bolsa: "Cuidado no vayamos a quedarnos por debajo del 8% de capital principal pese a captar 3.000 millones de euros en Bolsa", tal y como le advierte a este alto cargo del BdE.

"Consecuencias de salir a Bolsa por debajo del Valor Teórico Contable: significaría una dilución para BFA de 1.412 millones de euros"

Cinco días después, el 12 de abril, estos dos responsables de inspección vuelven a compartir información sobre las consecuencias de la salida a Bolsa. En este caso, Casaus advirtió sobre los efectos de "dilución" que supondría para la matriz (BFA) el descuento aplicado al precio de la filial (Bankia) en la OPS, lo que mermaría la solvencia de la primera. "Consecuencias de salir a Bolsa por debajo del VTC [Valor Teórico Contable]: significaría una dilución para BFA de 1.412 millones de euros, pues tendría el 70,59% de 15.000 millones de VTC de Bankia (=10.589 millones) cuando antes de salir a Bolsa tenía el 100% de 12.000 millones (= 12.000 millones)", tal y como explica el responsable de la supervisión en la entidad. El descuento que realizaría posteriormente la entidad fue aún mayor, de un 60%, lo que acabaría por provocar un impairment en la matriz, toda vez que su participación en Bankia valía una fracción de lo que contablemente estaba reflejado.

Bankia pidió que le dejaran "acicalar" la morosidad

Los correos a los que ha tenido acceso este diario muestran también hasta qué punto Bankia estaba alarmada por sus niveles de morosidad a medida que ésta se iba disparando en la segunda mitad de 2011. En email de agosto, otra de las inspectoras del BdE, María Jesús González, le reporta a Pedro Comín sobre su reunión con algunos de los responsables de la entidad; en concreto, con el directivo encargado de la gestión de activos inmobiliarios y tóxicos: "Entra Juan Bartolomé muy fuerte, quejándose del diferente trato de la inspección a Caja Madrid frente a otras entidades (en particular del SIP) en cuanto a exigencia en el cumplimiento de la normativa contable relacionada con la morosidad, ya que, a su juicio (...) se ha puesto de manifiesto un volumen de morosos inesperado", según relata esta inspectora.

Es decir, que a la entidad le estaba emergiendo un inmenso volumen de morosidad que había permanecido oculto en las seis cajas que se adhirieron a Caja Madrid. Por esta razón, Bartolomé se atrevía a pedir que el supervisor levantara la mano y le permitiera maquillar estos niveles de impagos. "Tras esta entrada, que no se sabía muy bien a dónde quería llegar, por fin concluye en el objetivo: que le permitamos periodificar aflorar las siguientes cifras y conceptos de morosidad para evitar que se disparen los ratios".

Salida a bolsa

Los correos electrónicos cobran todavía más relieve teniendo en cuenta que la salida a bolsa de julio de 2011. Aunque los textos de los inspectores fueron haciéndose más duros a medida que se acercaba el final de año, antes también había preocupación sobre la cuenta de resultados del banco. Así, en abril se advertía de una debilidad en la generación de ingresos, "aspecto especialmente grave en un contexto de costes financieros crecientes".

Sobre la colocación de acciones: "Si en el ecuador del plazo marcado para recibir órdenes minoristas aprueba un plan de incentivos, inferimos que las cosas no van como les gustaría"

La venta de las acciones en las oficinas a pequeños inversores también fue cuestionada por el Banco de España. A pesar de que ya se había cubierto gran parte del tramo, el regulador consideraba que "si en el ecuador del plazo marcado para recibir órdenes minoristas aprueba un plan de incentivos, inferimos que las cosas no van como les gustaría".

Tras la operación, las cosas se torcieron cada vez más, hasta que los inspectores dibujaron un panorama "desolador" para el grupo y porque estaban de "buen humor". Todavía estaban en diciembre de 2011, y quedaban por delante seis meses en los que Rodrigo Rato trataría de lograr una segunda inyección de fondos públicos, que negó Economía. Para entonces, la mala gestión de Bankia y la falta de contundencia del Banco de España provocarían el mayor rescate financiero de la historia de España.


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